
𝐔𝐧𝐚 𝐜𝐞𝐥𝐞𝐛𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐦𝐚𝐫𝐜𝐚𝐝𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥 𝐥𝐥𝐚𝐦𝐚𝐝𝐨 𝐚 𝐥𝐚 𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝
Durante la celebración de Corpus Christi, la Iglesia Católica elevó un mensaje de esperanza y reconciliación frente al clima de tensión social que vive Bolivia. Ante miles de fieles y con la presencia de autoridades civiles y eclesiales, se recordó que la solemnidad del Cuerpo de Cristo representa el llamado a vivir como un solo pueblo unido en la fe y en el respeto mutuo. “Necesitamos estar unidos, necesitamos paz”, expresó el arzobispo al presentar el lema de este año: “Compartamos el Cuerpo de Cristo, pan de unidad”.

𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐚𝐥𝐢𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐞𝐬𝐩𝐢𝐫𝐢𝐭𝐮𝐚𝐥 𝐲 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨
En su reflexión, el arzobispo recordó que Jesús permanece junto a su pueblo como alimento espiritual y fuente de esperanza en medio de las dificultades sociales y económicas. “Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo”, recordó citando el Evangelio, insistiendo en que la fe debe sostener la esperanza de mejores días para Bolivia. Asimismo, destacó que la manifestación pública de fe en Corpus Christi no busca confrontación, sino expresar esperanza y comunión: “Queremos caminar con Jesús sacramentado para decir que hay vida y que Jesús está con nosotros”.

𝐋𝐚 𝐈𝐠𝐥𝐞𝐬𝐢𝐚 𝐜𝐮𝐞𝐬𝐭𝐢𝐨𝐧𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐛𝐥𝐨𝐪𝐮𝐞𝐨𝐬 𝐲 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐫𝐨𝐧𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧
El mensaje también incluyó una reflexión crítica sobre los conflictos y bloqueos que afectan al país. La Iglesia reconoció el derecho legítimo de los sectores sociales a expresar sus demandas, pero recordó que ninguna reivindicación puede vulnerar los derechos de otros ciudadanos. “Mi libertad y mi derecho terminan donde empieza la libertad y los derechos de los demás”, afirmó el arzobispo, lamentando especialmente el sufrimiento de enfermos, adultos mayores y familias afectadas por la falta de acceso a hospitales y alimentos. “Nuestro país no puede frenarse”, insistió, al pedir una reflexión profunda sobre las consecuencias sociales de la confrontación.

𝐔𝐧 𝐥𝐥𝐚𝐦𝐚𝐝𝐨 𝐚𝐥 𝐝𝐢𝐚́𝐥𝐨𝐠𝐨 𝐲 𝐚𝐥 𝐛𝐢𝐞𝐧 𝐜𝐨𝐦𝐮́𝐧
La homilía también estuvo dirigida a las autoridades nacionales y a todos los actores políticos y sociales del país. La Iglesia pidió al presidente y a las autoridades buscar decisiones orientadas al bien común y no solamente a determinados sectores. “La Iglesia siempre va a abogar por el diálogo y no por la fuerza ni la violencia”, sostuvo el arzobispo, remarcando que el país necesita superar el racismo, el odio y la polarización. Asimismo, recordó que pensar distinto no convierte a los bolivianos en enemigos y que el diálogo sigue siendo la única vía para reconstruir la convivencia democrática y social.

“𝐁𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚”: 𝐞𝐥 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐨𝐦𝐢𝐬𝐨 𝐜𝐫𝐢𝐬𝐭𝐢𝐚𝐧𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐩𝐚𝐳
La celebración concluyó con una oración por Bolivia y con un fuerte llamado a reconstruir la fraternidad entre los ciudadanos. El arzobispo pidió que los bolivianos vuelvan a mirarse como hermanos y no como adversarios. “Ya basta de violencia. Basta de hablar mal del prójimo. Basta de mirarnos como enemigos”, expresó en la parte final de su mensaje. Finalmente, exhortó a vivir la fe desde la coherencia y el compromiso con la paz, afirmando que el desafío de los cristianos es construir una Bolivia unida, reconciliada y orientada hacia el bien común.







(Redacción: Lic. Alejandro Cossio / Fotografías: Lic. Jaime Aguirre Peña)










