
𝐄𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨. En el estadio Gilberto Parada del municipio de Montero, miles de fieles católicos de las parroquias y comunidades que conforman la Vicaría Santa Rosa de Lima, participaron este jueves de la Solemnidad que celebra la presencia de Cristo sacramentado en medio de su pueblo.

𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐂𝐫𝐮𝐳, 𝟎𝟓 𝐝𝐞 𝐣𝐮𝐧𝐢𝐨 𝟐𝟎𝟐𝟔.- En una verdadera manifestación de fe y esperanza, Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo Emérito de la Arquidiócesis de Santa Cruz, acompañado por sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas de la Vicaría Santa Rosa de Lima, motivó a los presentes a convertirse en constructores de unidad en medio de los conflictos que atraviesa el país, recordando que Jesucristo se hace presente en la Eucaristía como “el pan de la unidad, de la vida y del amor”.
Durante su homilía, Monseñor Gualberti, destacó el profundo significado espiritual de la Solemnidad de Corpus Christi, recordando que la Eucaristía constituye el mayor regalo que Jesucristo dejó a la humanidad.
“Este escenario deportivo, en este momento se ha convertido en la casa del Señor. Debemos sentir una gran dicha, porque Él nos ha convocado y nosotros hemos dicho sí, aquí estoy. Hemos salido de nuestros hogares para estar aquí, celebrando esta importante Solemnidad de Corpus Christi”, expresó ante la multitud congregada.

El Arzobispo Emérito, recordó además que la Iglesia cruceña ha elegido para este año 2026 el lema: “Compartamos el cuerpo de Cristo, pan de la unidad”, una consigna que invita a fortalecer los vínculos de fraternidad, solidaridad y reconciliación entre las personas.
𝐏𝐚𝐧 𝐝𝐞 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨, 𝐞𝐥 𝐦𝐚𝐲𝐨𝐫 𝐝𝐨𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐧𝐨𝐬 𝐡𝐚 𝐝𝐚𝐝𝐨
“Por eso hoy queremos celebrar el gran don que el Señor nos ha dado. Es un don gratuito. Venir a comer el pan de Cristo es ese don. Es el pan del amor, es el pan para compartir, para comer juntos. Es un solo pan. Es Cristo que nos une a todos”, afirmó.
Monseñor Sergio subrayó que la Eucaristía no puede quedarse únicamente en una experiencia personal de fe, sino que debe traducirse en acciones concretas de servicio y cercanía con los demás.
“El Señor nos ha dado ese don para que lo compartamos con todas las personas que nos encontramos en la vida”, manifestó.

𝐑𝐞𝐜𝐮𝐩𝐞𝐫𝐚𝐫 𝐥𝐚 𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐛𝐨𝐥𝐢𝐯𝐢𝐚𝐧𝐨𝐬
En uno de los momentos más significativos de su mensaje, el Obispo emérito reflexionó sobre la realidad social que atraviesa Bolivia y la necesidad urgente de recuperar la unidad entre los ciudadanos.
“Debemos ser personas que comparten ese don. Un don muy pendiente en nuestro país es la unidad”, señaló.
Asimismo, expresó su preocupación por los conflictos que afectan a miles de familias bolivianas.
“Cómo es posible que por los conflictos actuales que atraviesa nuestro país, a ciudades enteras se les esté quitando el acceso a los alimentos, el acceso al oxígeno para los enfermos. ¿Por qué tenemos que pasar por tanto sufrimiento?”, cuestionó.

𝐄𝐥 𝐩𝐚𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐧𝐜𝐢𝐥𝐢𝐚
Frente a esta situación, invitó a los fieles a dejarse transformar por la Eucaristía para convertirse en instrumentos de reconciliación.
“Por eso es importante que primero todos nos acerquemos a recibir el pan de la unidad, porque el pan de la unidad nos motiva a salir al encuentro del otro, a ser personas que de verdad comparten con los hermanos”, sostuvo.

𝐕𝐢𝐯𝐢𝐫 𝐥𝐚 𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 𝐞𝐧 𝐜𝐚𝐝𝐚 𝐮𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐧𝐨𝐬𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬
Monseñor Gualberti también llamó a una profunda reflexión personal sobre la manera en que cada persona contribuye a construir o destruir la convivencia en sus hogares, comunidades y espacios de trabajo.
“Cada uno de nosotros debemos preguntarnos: ¿Somos personas que unen o personas que dividen? En mi hogar, ¿yo busco la unidad o soy uno que crea tensión? Tendríamos que responder a eso”.
En ese sentido, recordó que la auténtica vivencia de la Eucaristía exige comprometerse con la construcción de relaciones fraternas.
“Si recibimos el pan de la unidad, deberíamos ser personas que unen, y así podemos de verdad transmitir el mensaje de vida”.

𝐄𝐥 𝐩𝐞𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐞𝐬 𝐥𝐚 𝐝𝐢𝐯𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧
Finalmente, enfatizó que toda forma de división contradice el proyecto de Dios para la humanidad.
“El pecado es la división. Nosotros tenemos que luchar con todo lo que divide. No debemos tener miedo a ponernos la camiseta de Cristo. A ponernos la camiseta de la unidad, de la vida y del amor”, concluyó.
(Redacción: Lic. Jaime Aguirre Peña)










