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martes 11 agosto 2020
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Eugenio Scarpellini, Grande Hombre De Dios, en medio de los sencillos

Campanas. Por: Guillermo Siles Paz. OMI/ Al tipificar a Mons. Eugenio Scarpellini, podemos comprender una serie de acciones que realizaba y hacían, de él, una persona llena de cualidades y valores que afloraron en todo momento.

Si bien es cierto, el viene desde el norte de Italia, de la diócesis de Bérgamo, él decidió ser boliviano, nacionalizándose. Así que tenía una doble nacionalidad. El fue parte de la tradición misionera de la diócesis de Bérgamo, que desde 1962 muchos hombres y mujeres están presentes en la iglesia boliviana. Muchos de los que pasaron dejaron su huella y marcaron su presencia. Como referencia tenemos al P. Berto Nicoli, quien salió de Bérgamo hacia La Paz Bolivia, el año 1962 a pedido del Arzobispo de La Paz, Mons. Antezana, que le pidió al papa Juan XXIII, sacerdotes, y el Papa le contestó que no dispone, pero si su diócesis de Bérgamo. Por lo que los primeros días del concilio vaticano II, se embarcaron para Bolivia.

Los misioneros de Bérgamo son sacerdotes, religiosas y también laicos y Mons. Scarpellini es parte de este grupo significativo de la iglesia.  

La presencia de los misioneros de Bérgamo en Bolivia ha marcado una presencia significativa.  Muchos nombres saldrían a relucir si los nombráramos. Algunos están muy marcados en la zona de Manyata en la Paz y en los últimos años en varias diócesis de Bolivia. Pero en la mayoría se los puede identificar por su compromiso social y amor a los pobres.

Mons. Scarpellini estuvo en la parroquia de Munaypata y seguramente aprendió mucho de la herencia que dejaron sus antecesores. En la parroquia muchos de los misioneros de Bérgamo aprendieron a amar a los pobres de una forma diferente, algunos de forma más radical. Por eso creo que Mons. Scarpellini se empapó de esta a realidad y compromiso. Y como venia de una familia sencilla de Italia, se adaptó muy fácilmente a la gente y no tenía mucha etiqueta para bajarse al nivel de los sencillos, o como diría él mismo, aprendió a tener una visión amplia de la vida, de la iglesia y de la misma sociedad.

Cuando miramos los valores que llevó en su vida podríamos decir que era una persona muy humana, comprensiva y lleno de consejos, que llevaba a mirar nuevos horizontes de vida. De ahí que muchos sacerdotes jóvenes, le conocieron en esa dimensión, de saber que tienen una persona que escuchaba. Esto le marcó desde sus primeros contactos con los seminaristas en las parroquias, luego en el Seminario San Jerónimo y últimamente en su diócesis.

 Gran predicador

Creo que nadie puede negar que cuando abría la boca, hablaba de Dios, con gran convicción y amor profundo. Siempre lograba una trilogía, Dios, realidad y acción. O también se notaba que era una persona que habría asumido una propia hermenéutica del ver, juzgar y actuar.  Por lo que sus homilías, eran grandes reflexiones organizadas, que nos invitaban a mirar, a este Dios encarnado en la vida, y preocupado por todas las dimensiones. Sus homilías eran muy bien ordenadas.

Siempre sentí, en sus reflexiones una eclesiología de la participación y del encuentro, de un Dios inmanente y cercano, de ahí que su enfoque social era coherente, para mirar un cambio social real. La participación sin exclusión y viendo siempre el poder como servicio.

Su lenguaje muy claro, directo, que lograba llegar a la gente, Además que era muy gráfico, ilustrativo, interpelante y provocador.

En los últimos días, dio varias homilías por Youtube, ahí se notaba claramente su preocupación por lo que vivíamos, la pandemia, los problemas de cada día y su llamado a la solidaridad. Desde las pantallas logró acompañar a su diócesis, pero también a todos los católicos en Bolivia y el mundo. Su preocupación trascendía a los problemas urgentes de la vida de las familias y la sociedad.

Siempre escuchó al señor

Dios en todo momento nos llama, y responderle siempre es el desafío. Pero viendo la imagen de Mons. Scarpellini nos damos cuenta, que Dios cuando te llama, tienes que responderle sencillamente, y él lo hizo a su corta edad, desde su niñez quiso ser sacerdote. Decide seguir los caminos del Señor hasta su muerte. Al parecer se dejó seducir por el Todopoderoso para caminar y construir su futuro en medio de los sencillos. Se nota que fue un buen discípulo, porque desde el momento en que aceptó ser misionero, dedicó con, celo, pasión y tranquilidad a la misión. A parte de dejar su país y encarnarse en el nuestro. La misión y su trabajo de cada día le hizo Grande hombre de Dios, en medio de los sencillos. Ahí te das cuenta, que dejas muchas cosas tuyas, para que habite Dios en toda tu vida y acción.

Se nota claramente, que lo que hacía. lo hacía bien y tenía una clara respuesta al llamado de Dios. Que no se confunda la presencia de Dios de la vida, en lo pequeño y en lo magnifico.

Todas las obras que asumió seguramente los entendió en ese sentido, la llamada que Dios te hace para trabajar, aportar y acompañar.

Escuchar es obedecer y servir. En él se notaba claramente su hiperactivismo y control de muchos eventos al mismo tiempo. Es que su capacidad alcanzaba sin problema, llevar adelantes grandes y pequeños eventos, al mismo tiempo.

Al Servicio del otro y de la sociedad

Desde que llegó a Bolivia vivió en el Altiplano y toda su historia la construyó desde las alturas, desde la diversidad de culturas, y desde las comunidades. Para Mons. Scarpellini, no parecía un obstáculo el servir. Su espíritu de servicio estaba muy sólidamente marcado, venia de Bérgamo, desde una gran diócesis de grandes trabajadores.

Seguro hoy muchos recuerdan cómo empezó su presencia en Villa Copacabana, una parroquia sencilla y activa, pudo hacerla una iglesia comunidad. Ahí construyó varios espacios de humanidad y del compartir con la gente. Muchos de los sacerdotes jóvenes, que vivieron en la misma parroquia, disfrutaban de su presencia siempre agradable y fraterna, porque era muy sensibilidad al otro.

Pero donde seguramente ha marcado y templado su misionariedad, fue en la parroquia de Manaypata, ahí seguramente como sacerdote ya estaba encarnado en la realidad, pudo empujar todas las iniciativas de las comunidades.

Su parroquia tenía un colegio, que los padres de Bérgamo, lo habían asumido y era el colegio “Marien Garten”, en La Paz, que con su presencia logró cambiar el colegio desde su infraestructura. Además, abriendo otras dimensiones, de la educación tomando en cuenta también el servicio de rehabilitación para niños y adultos. Esta es su marca, su sueño que la gente no olvida.

Su capacidad de gestión le llevo a dar un buen servicio en los diferentes ámbitos de la iglesia local de La Paz. Ahí demostraba su experiencia de acción y su mucha sensibilidad. Logro apoyar toda la vida económica de la arquidiócesis, y esto le acercó también a relacionarse con las otras parroquias y comunidades del Norte de La Paz.

Líder entre los obispos

A parte de ser una persona muy reservada, pero con mucha intuición, mucho “tino”. Lograba ser una persona muy persuasiva y con las ideas claras. Lon que hacia un trabajo muy agradable para planear y construir.  

Desde que llegó a la Conferencia Episcopal Boliviana, dio un servicio muy dinámico, activo y de incidencia. Sabia organizar con mucha facilidad, creaba coacción y mucha sinergia.  

Muchas de sus intuiciones, Se podía ver en las diferentes líneas de los mensajes, comunicados y exhortaciones de los obispos.

Él era consiente de ser una persona, de una visión amplia, no se perdía en contexto pequeños, sino que abría los horizontes. Por eso permitiría generar un proceso de diálogo, de encuentro, de debate. En varios momentos le ha tocado negociar conflictos, internos, externos y en el mismo servicio de los laicos. Promover procesos de reestructuración. no era un problema, sino era persona de mucha capacidad, para lograr procesos y avanzar.   

Muchos recordaron en los últimos días, la forma de su presencia en los conflictos, con los diferentes gobiernos, tuvo esa capacidad de acercarse y lograr espacios de diálogo.

Sabia y con mucha facilidad hacer lobby, negociar, para lograr algunos objetivos y más con los sueños de resultados exitosos.

En Bolivia lo tendrán siempre en alto por su capacidad de negociación en el proceso de pacificación, en varios momentos trascendentales de la historia de Bolivia. Desde la secretaria permanente lograron interactuar con otras instituciones internacionales, con los que pudo lograr buenos resultados, a nivel educativo, social y político. 

Lidership, negociar para servir

Mucho tiene que ver, con lo que él era y de dónde venía.  Su sencillez y humildad expresada en todo su trabajo.

Se notaba con claridad su amor a servir y hacer visible la doctrina social de la iglesia en sus principios de caridad y misionariedad, es decir que no podía entender el evangelio sin la acción y el cambio.

La justicia social parecía ser un componente fundamental. Porque eso le llevó a ser querido en varios lugares de las diócesis, no solo en medio de los sacerdotes y laicos, sino también en las mismas comunidades, porque le gustaba tener contacto con las personas.

Apreció a la cultura, era uno de sus valores. Yo siempre había entendido, que por solo ponerte el poncho, es que puedes comprender la cultura, Pero con Scarpellini entendí, que poniéndote el poncho, te puedes transformar, te puedes hacer uno de ellos, puedes sentir los mismos sueños y valorar, sus mismas costumbres. Esto es inculturación y él se inculturó en la vida de su diócesis.

Muchos valoramos su aporte en los últimos sucesos sociopolíticos que vivimos en Bolivia después del fraude electoral, su presencia, visión y tiempo permitirá crear una coacción para salir del entuerto político. Unido a todos los obispo y sacerdotes de la CEB, supo responder asiduamente al llamado a la paz, la no violencia y respetar la democracia.

El representó dignamente a la iglesia para liderar y constituir un nuevo estado de derecho y la transición constitucional del gobierno transitorio. Todos valoraron su participación y capacidad de gestión. Tal vez ahí se selló su ser como persona. Desde los pobres sencillos y humildes de la ciudad de El alto, dio su aporte para salvar a Bolivia de muchos conflictos.

V CAM

Para mí, el aporte de Mons. Scarpellini a la iglesia, está sellado en todo lo que significó el V CAM (V Congreso Americano Misionero). Él lo trabajó con su equipo, desde muchos años antes, y se consolidó en la presencia internacional exitosa, que se tuvo en Santa Cruz del 10 al 14 de julio de 2018.

Desde la oficina de la OMP, y la CEB logró persuadir a toda la iglesia boliviana a ser misionera, a caminar hacia el encuentro con los otros. Tanto así que su incidencia en la iglesia local y nacional tiene resultados muy esperanzadores.

Esta herencia que dejó, pienso que marcará, a la iglesia boliviana, en los próximos años. Desde Bolivia se imprimió la expresión: “América está en Misión”. Y se invitó a toda América Latina a ser misionera, a revitalizar la misión de la iglesia, desde el contacto, con los sencillos, desde el contacto con la misma realidad y comprometiendo hacia el cambio social.

Hoy, la Iglesia Boliviana, está convencida de ser una iglesia misionera, encarnada en su realidad y en el Evangelio de la alegría.

Muchos sentimos con dolor la partida, pero con mucha alegría, rememoramos su gran aporta a nuestra iglesia y sociedad boliviana.

Graciela Arandia de Hidalgo



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