Search
domingo 2 octubre 2022
  • :
  • :

Testimonio vocacional de la Hna. Vanesa Velasco: “Permítete ser feliz, Dios te ha elegido”

Campanas. La Hna. Vanesa Velasco Vargas, nació en la ciudad de Riberalta, en el departamento del Beni, con 31 años realizó sus Votos Perpetuos en la Congregación de las Hermanas de la Divina Providencia,  el 17 de julio del presente año.  La hermana Vanes  expresa sentirse feliz de haber dado este paso y respuesta definitiva en su vida para Dios, una vida que solo le pertenece a Él. Ella afirma que  siempre se ha considerado solo un pedacito de barro, que siempre  necesitará ser moldeado e invitada a la conversión. Así también se considera  un instrumento vocacional para el Reino y la gloria de Dios, por eso mucho más es y será agradecida hasta la eternidad, por tanto que el Señor en su misericordia le ha permitido vivir.

A los jóvenes y señoritas que sienten el llamado del Señor les  digo; “Permítanse ser feliz, Dios te ha elegido y esa fuerza es más fuerte que las fuerzas del mundo”, afirma la Hermana Vanesa.

El que quiera seguirme, que se niegue así mismo dice el Señor, que cargue su cruz y me siga”.  (Mc 8,34).   Frase fuerza que me acompañó desde los 20 años de edad, y por lo consiguiente, sigue siendo la cita bíblica en que me apoyo, para día a día decirle SI al Señor.

La Hna. Vanesa Velasco Vargas, nació en la ciudad de Riberalta, en el Departamento del Beni, el 23 de julio de 1990, sus padres son: Edwin Velasco Pesoa y Yolanda Vargas Espinoza. Viene de una familia numerosa, compuesta por 7 hermanos. 

A sus 7 años inicia su llamado a la vida cristiana, a partir del Bautismo de su hermana menor, un llamado que la inquietó estar en la Iglesia; su familia es testigo de la travesía cristiana vocacional. Con tan solo 8 años, asusta a sus padres las veces que se iba bien temprano a la Santa Misa corriendo y sola, cada vez que escuchaba el sonido de la campana que venía de la capilla San Martin, lugar donde participó cantando villancicos, y se preparó para recibir por primera vez, la primera comunión. No perdiendo el tiempo, se integró al grupo Infancia y adolescencia misionera en la capilla Virgen de Guadalupe y participaba de la Santa Misa. Se alegraba mucho cuando era el momento de hablar de las parábolas que hablaba en la Biblia.

Después de recibir el sacramento de la Confirmación a sus 15 años, se comprometió por entera en donar su vida, su tiempo, su voz y alegría de vivir, como catequista de la Primera Comunión, ministerio de música y apoyando en la trasmisión de radio María.

  • Sus estudios los realizo en la ciudad de Riberalta, el nivel primario e intermedio en primaria, su secundaria en el colegio de convenio San José Obrero “I” Fe y Alegría.

Siempre fue muy activa en todo lo que hacía, lo que se proponía lo realizaba cueste lo que cueste, poniéndole todo empeño y seriedad, en casa, en sus estudios, en su trabajo de medio tiempo y en la Iglesia, eso lo confirma su familia, de manera especial, en la capilla San Martin de Porres perteneciente a la Parroquia Cristo Rey. Lugar, donde encontraba la fortaleza e ir madurando en la fe para seguir adelante. La Santa Misa y adoración al Santísimo sacramento, innegociable en su vida.

El Momento más difícil en la vida de la Hna. Vanesa, fue la muerte de su hermano mayor, pero Dios ya la iba preparando en todas las situaciones de su vida, la Providencia de Dios ya iba sembrando en su corazón la semilla de la vocación a la vida Consagrada.

Cumpliendo sus 20 años, expresó a sus padres que quería consagrarse a Dios para toda su vida en la Vida Religiosa Consagrada. Si bien, la noticia les impactó, a ellos y a toda la familia, “era una locura para todos” no lo esperaban, sin embargo con Dios todo es posible; llegaron a aceptar y respetar la decisión tomada por  la Hna. Vanesa.

Proceso de discernimiento

Fue acompañada por el equipo de animación vocacional de la Parroquia Cristo Rey, asistía cada primer domingo del mes, era prioridad en su vida. La Hna. Vanesa, no sabía hasta el momento a qué congregación ingresar. Amigos cercanos le mencionaban de algunas congregaciones, entre ellas la Congregación de las Hermanas de   la Divina Providencia. El padre Marcelo Taborga, enterándose de la inquietud vocacional de Vanesa, se dirige a ella diciéndole “yo conozco a una congragación que se identifica con tu carisma personal”; ellas son las Hermanas de la Divina Providencia en Santa Cruz de la Sierra. Fueron 6 meses conociendo a la Congregación, mediante cartas escritas, leyendo libros y materiales referentes a las Hermanas de la Divina Providencia.

 Aun, inquieta por su vocación; participó del Proyecto JEC “Jóvenes encontrando a Cristo”,  retiro espiritual de tres días para discernir su vida, y decir SI, a lo que el Señor la llamaría a vivir. El 20 de diciembre del 2010, con la bendición de sus padres, viaja a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, para integrar a la comunidad formadora.

Proceso formativo

 

La etapa del aspirantado y el Postulado lo realiza en Santa Cruz de la Sierra, acompañada por la Hermana Dulce de Abreu, el Noviciado canónico fue realizado en Porto Alegre y el segundo año del Noviciado en Cuiabá Mato Grosso – Brasil; la etapa del Juniorado fue realizado en Santa Cruz, igualmente la formación académica concluyendo la carrera de Ciencias de la Educación en la mención de Psicopedagogía.

La Hermana Vanesa agradece a Dios, por cada etapa vivida, a todas las hermanas de la Divina Providencia y a las personas que fueron parte de su proceso de formación en la Vida Consagrada, de manera muy especial a su familia.

En este momento decisivo de dar su SI definitivo a Dios, está para hacer su profesión perpetua en la Congregación de las Hermanas de la Divina Providencia. Unámonos todos como pueblo de Dios, apoyándola con nuestras oraciones, para que sea una Hermana comprometida con Dios a favor del pueblo.

Escuchemos las palabras de la propia profesa a todos los estamos aquí reunidos para celebrar junto con ella:

Orar por tu familia, por tu tierra, donde tu vida recibió el impulso de Dios, es tu tarea, sea cual sea tu opción de vida que hayas asumido, no dejes de orar por ella. Papá, mamá ora por tus hijos, hijos oren por sus padres. Jesús, nos enseña orar uno por los otros. (Hermana Vanesa Velasco Vargas).

Ahora, bajo la misión encomendada como religiosa, la profesa, está llamada a estar a servicio ahí donde Dios la envíe a través de la Congregación, para ser señal del amor de Dios y la esperanza cristiana a todas las personas, especialmente para los más pobres.

La celebración de la Consagración se celebró, el 17 de julio del presente año, en la Capital de la Provincia Vaca Diez es decir en la ciudad de Riberalta-Beni.

 

¿Cómo te sientes ahora que has dicho tu si para siempre?

Expresar como me siento ahora, pues me siento feliz de haber dado este paso y respuesta definitiva en mi vida para Dios, una vida que solo le pertenece a Él, siempre me he considerado solo un pedacito de barro que siempre necesitare ser moldeada e invitada a la conversión, así también un instrumento vocacional para el Reino y la gloria de Dios, por eso mucho más soy y seré  agradecida hasta la eternidad, por tanto que el Señor en su misericordia me ha permitido llegar hasta aquí, si bien no es  el final de mi formación en la Vida Consagrada, pues es solo el inicio de una larga y permanente formación en la Congregación de las Hermanas de la Divina Providencia.

¿Qué le dirías a los jóvenes y señoritas que sienten el llamado del Señor y tal vez sienten miedo de dar este gran paso en su vida?

En primer lugar amen y valoren a sus padres, ellos han dicho si por amor a la vida, y fruto de ese amor ellos están aquí ahora, si les llega el miedo no teman, es normal sentirlo ya que  de ello hacemos discernimiento y sacamos el valor para expresar lo que llevan dentro en este caso el llamado a la vida, al amor y sobre todo de manera específica a esta vocación tan hermosa  a la Vida Consagrada o al sacerdocio. Pues ánimo y permítete ser feliz, Dios te ha elegido y esa fuerza es más fuerte que las fuerzas del mundo.

 

“Conociendo un poco la Congregación de las Hermanas de la Divina Providencia”

 

 La fundación de la Congregación de las Hermanas de la Divina Providencia, el 3 de noviembre de 1842, fue una respuesta de fe a una necesidad concreta de la época.

El sacerdote Eduardo Michelis, impresionado por la miseria social, el desamparo físico, intelectual y las necesidades mora- les y espirituales de niños, niñas y huérfanos de las esferas más pobres de la ciudad de Münster, Alemania, reconoció, a la luz de su profunda fe en la Divina Providencia, un llamado de Dios en este desafío. Acogiendo ese llamado, respondió con una actitud de amor.

Carisma : Testimoniar el Amor de Dios y la Esperanza Cristiana a todas las personas, especialmente con los pobres, para la glorificación del Padre.

  • Nosotras, Hermanas de la Divina Providencia, creemos que Dios, en su amor, nos llama siempre de nuevo al seguimiento de Jesucristo y que, en la fuerza del Espíritu Santo, podemos dar nuestra respuesta.
  • Fieles al carisma, como el Padre Eduardo Michelis, la Hermana Elisabeth Sarkamp y la Generación Fundadora, somos enviadas a dar testimonio del amor de Dios y la esperanza cristiana, especialmente con los pobres, y así glorificar a Dios.
  • La fe y la confianza en la Divina Providencia son la marca característica de toda nuestra Vida Religiosa.

Creemos que el amor providente de Dios está presente y activo, aquí y ahora, en toda la Creación. Él se encarna en Jesucristo, quien a través de su vida, muerte y resurrección nos revela la voluntad del Padre de guiar a todas las personas hacia la salvación.

En la Arquidiócesis de Santa Cruz, su misión está inserida en diferentes áreas pastorales: pastoral de salud con la medicina natural, así como en la catequesis para adultos, JOMIS, apoyando a capillas de la parroquia Sagrados Corazones de Jesús y María, catequesis familiar, ministerio de música durante la semana en la parroquia ya mencionada, Cáritas…

En Bolivia tienen presencia en el Departamento del Beni-Riberalta y Santa Cruz, siempre su  testimonio vocacional en el seguimiento de Jesucristo es en primer lugar, Dios es el dueño de la mies y nosotros sus instrumento para que sus llamados crezcan en número y santidad.

 

 

Graciela Arandia de Hidalgo



Nuestro sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando estará dando su consentimiento y la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies