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martes 16 julio 2019
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Somos convocados al perdón

El Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, Mons. Oscar Aparicio, invito a participar del Año jubilar de la misericordia que iniciara el próximo 8 de diciembre, recordando que todos “somos convocados al perdón y a comenzar de nuevo”.

En esta oportunidad se dirigió especialmente a los jóvenes pidiéndoles escuchar la llamada de Dios y ser generosos en unidad a los hombres y mujeres que han creído en la promesa de Cristo.

“Pronto comenzaremos el año jubilar de la misericordia, ese regalo que nos hace el Papa Francisco. En esta Asamblea programaremos juntos iniciativas que, después, se pondrán en práctica en cada Iglesia Local. Somos convocados al perdón, a comenzar de nuevo.

Debemos programar personalmente, en cada familia, en cada parroquia y en cada una de nuestras iglesias locales este gran acontecimiento. ¿Quién no necesita ser perdonado? ¿Quién no necesita una nueva oportunidad? ¿Quién no necesita volver a empezar? Jesucristo, redentor del ser humano, es la nueva oportunidad para la humanidad, porque es el perdón. El Santo Padre desea que esta verdad de nuestra salvación ilumine más todavía nuestra vida. El jubileo es una oportunidad para ese recomenzar que todos necesitamos. Aprovechemos este tiempo de gracia y salvación.

Y les pido a todos, su oración para que todos estos acontecimientos de gracias que hemos vivido y vamos a vivir florezcan en abundancia de vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. Estamos clausurando también el año de la vida consagrada. Ojalá, las actividades realizadas durante este año, la visita del Santo Padre y el próximo año de la misericordia fructifiquen en frutos de renovación eclesial y vocaciones sacerdotales y religiosas.

A los jóvenes me dirijo para pedirles que no se queden sólo escuchando los cantos de sirena y de romanticismo rosado de esta sociedad de consumo y engañosa. Escuchen también la llamada de Cristo, escuchen la llamada que hace la realidad que nos rodea, los pobres que claman, los niños que buscan con hambre la Palabra de Dios, los que tienen hambre de la Eucaristía, los que desean ver a Dios. Sean generosos y únanse a la cadena de tantos hombres y mujeres que han creído la promesa de Cristo: “Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos o tierras por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna” (Mt 19,29)”.

* Fuente: Iglesiaviva.net

Erwin Bazán Gutiérrez



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