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martes 22 octubre 2019
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Saludo del Nuncio Apostólico a los Obispos de Bolivia reunidos en su CII Asamblea Plenaria

El P. Christopher Whasington, Secretario de la Nunciatura y a nombre del  Nuncio Apostólico en Bolivia, Mons. Giambattista Diquattro dirigió el Saludo a los Obispos bolivianos reunidos en la Ciudad de Cochabamba, en su CII Asamblea Plenaria.

Excelentísimos Señores Obispos, Sacerdotes, religiosas/os, laicos aquí presentes:

  ¡A todos muy buenos días!

 Esta es la segunda vez que me dirijo a esta magna asamblea y lo hago convencido de que el mensaje que traigo será bien recibido.

 Es pues para mí un alto honor poder transmitirles el saludo del Excmo. Señor Nuncio Apostólico para esta Asamblea General de la Conferencia Episcopal Boliviana, que dice así:

“Queridos Hermanos en el Episcopado,

Queridos hermanos en el Sacerdocio,

queridos hermanos en el Bautismo.

 Hay una lejanía que es sinónimo de indiferencia y desinterés, pero hay una lejanía que, en mi caso, refuerza y consolida los vínculos de cercanía y fraternidad que hemos podido cultivar en estos años de servicio al Ministerio del Papa en Bolivia.

 Ubico a cada uno de ustedes en sus propias sedes, como pastores dedica-dos – no sin una sacrificada labor pero con gozo en el corazón – al servicio de la porción del pueblo de Dios que les ha sido confiada, y los ubico hoy reunidos en Asamblea para compartir reflexiones y oración, iniciativas cumplidas y tareas por asumir en aquel ambiente fraterno que siempre ha predominado en las reuniones episcopales a las cuales he podido participar.

 Un primer y cordialísimo saludo al Presidente y al Vicepresidente de esa Conferencia de Obispos, que van marcando el caminar de la Iglesia en Bolivia con la colaboración de todos: diocesanos, eméritos y auxiliares.

 Otro saludo igualmente cordial y agradecido a S.E. Mons. Carlos Stetter, quien por veintisiete años, primero como Coadjutor, ha guiado la Iglesia de San Ignacio de Velasco. Su labor sacrificada toda volcada al bien de aquella diócesis la entregará dentro de poco, por Decisión Pontificia, a otras manos que lo rele-van del cargo y que asumen también por voluntad del Papa Francisco, la responsabilidad de seguir ayudando a aquel noble pueblo, a caminar con fe, esperanza y amor hacia el Buen Pastor, Jesucristo Nuestro Señor. Me refiero a S.E. Mons. Robert Flock. Para ambos un abrazo fraterno y la seguridad de mis oraciones.

 Este es un momento de suma importancia para la Iglesia. Hemos caminado juntos por un año persiguiendo un bellísimo objetivo: aumentar, enriquecer, compartir nuestra fe en Cristo el Señor mediante la fuerza de gracia que nos ha venido del Jubileo de la Misericordia.

 Dentro de unos días se cerrará solemnemente en las diócesis de la Iglesia universal este año de Gracia. En comunión con el Santo Padre Francisco, que el domingo 20 lo concluirá en Roma, nos adelantamos con nuestro personal y co-munitario agradecimiento al Señor por este tiempo de renovación que nos ha concedido vivir.

 Se clausura un año jubilar, pero siguen abiertos los años venideros para seguir proclamando con nuestro testimonio de fe la grandeza de Dios, la fuerza redentora de Cristo el Señor y la constante inspiración del Espíritu Santo sobre la Iglesia y sobre el mundo entero. El camino de la misericordia no es corto, dura toda la vida.

 Deseo en este saludo, recalcar la admiración que siempre he sentido por ustedes, amados hermanos en el Episcopado, por el testimonio constante de la misión pastoral que llevan adelante: servicio de la fe y  la  promoción  de los valores humanos y cristianos, ante todo la verdad y la justicia, en una constante apertura al diálogo con todos. En todo esto los he visto siempre filial y lealmente cercanos al Papa y en comunión con su Magisterio, con el cual no existe contradicción alguna.

 La Iglesia en Bolivia fiel a su constitución, no acepta medias tintas o las medias verdades cuando se trata de la defensa de la ley natural y de los derechos  de las personas  que encuentran en ella la voz que las interpreta, las ilumina y las sostiene. Pido a Dios que esta actitud evangélica de la caridad en la verdad siga marcando el caminar de sus Pastores.

 No puedo sino desearles unas enriquecedoras, fecundas y fraternas jorna-das en Cochabamba.

Al asegurarles mi constante interés por cada uno de ustedes y mi oración, les pido un “memento” por mí.

María Santísima los acompañe y Dios los bendiga”.

 Hasta aquí las palabras de Mons. Giambattista Diquattro que con gusto les he trans-mitido. Muchas gracias.

 

            Cochabamba, 10 de noviembre de 2016.

 

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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