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miércoles 20 enero 2021
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Sacerdotes de la Congregación Pasionista, que atienden la iglesia de hamacas, celebran un año jubilar, por los 300 años de su fundación

Campanas. El domingo 22 de noviembre inició el AÑO SANTO O AÑO JUBILAR. Es decir, un año en el cual, no solamente nosotros, sino todos los que participan de las celebraciones, tanto de la Iglesia Central de Hamacas como de las 10 capillas, quieren  que sea un tiempo de renovación. Renovar nuestra vida de fe e impulsarla para dar un verdadero testimonio de la misma con nuestra caridad fraterna, dice el Padre José María Hernando, Párroco de la Parroquia La Resurrección y Vicario Episcopal de la Vicaría San Lorenzo.

Precisamente, iniciábamos nuestras celebraciones con un gesto muy significativo. Entrar por la Puerta Santa. Significando con este gesto, “entrar a una nueva vida como familia pasionista”. Para esto, reservamos la entrada principal de la Iglesia, adornada con un arco de flores y los banners que hacen alusión al inicio del Jubileo y al decreto Papal por el que concede el AÑO SANTO A LA CONGREGACIÓN PASIONISTA Y EL BENEFICIO DE LA INDULGENCIA PLENARIA PARA LOS QUE PARTICIPAN DE NUESTRAS CELEBRACIONES EN LA IGLESIA CENTRAL DE HAMACAS Y EL RESTO DE LAS CAPILLAS. Siempre y cuando se cumplan las condiciones para ganar la Indulgencia: Confesarse, comulgar, rezar por las intenciones del Papa Francisco y hacer alguna obra de caridad.

¿Cuál es el sentido de la Indulgencia plenaria? El perdón de las consecuencias del pecado. Sabemos que todo pecado tiene sus consecuencias negativas, que deberíamos pagar con el purgatorio. Lo que hace la Indulgencia, es precisamente perdonarnos esas consecuencias del pecado, para nosotros, así como poder aplicarlas a modo de sufragio, por nuestros difuntos.

El tema elegido para el Año Santo Pasionista es “Renovar nuestra misión: gratitud, profecía y esperanza”. El compromiso de la renovación toma impulso de las palabras del Papa Francisco dirigidas a la Congregación: “En el centro de nuestra vida y misión, está la Pasión de Jesús”; nos comprometemos a “estar cerca de aquellos que, de cualquier forma, están sufriendo”; a abrazar, “las nuevas fronteras de la misión y los nuevos desafíos”, para llegar a ser, “ministros de sanación espiritual y de reconciliación”.

Fieles a la inspiración de nuestro fundador, San Pablo de la Cruz, quien afirmaba que la Pasión de Cristo es “la obra más grande y maravillosa del divino amor”. Que el Jubileo Pasionista, contribuya a hacer más convincente y fecundo, la vida y el apostolado de toda la Familia Pasionista.

 

José María Hernando

                                 Párroco de la Parroquia La Resurrección-Hamacas

Graciela Arandia de Hidalgo