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domingo 4 diciembre 2022
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Reflexión dominical: Buscar la justicia con insistencia y convicción

Campanas/La erradicación de la pobreza. El día 17 de Octubre se celebra en la sociedad el Día internacional para la erradicación de la pobreza, instituido por la ONU en 1992. La pobreza es la carencia de recursos necesarios para satisfacer las necesidades de una población o de un grupo de personas, que dependen de otros para sobrevivir. Esto se manifiesta en la falta de salud, de vivienda, de ingresos, de empleo, de agricultura estable, de nutrición, de tecnología y de educación. Con este día se pretende que la comunidad internacional tome conciencia y actúe ante el clamor de los hombres, mujeres y niños que padecen el terrible acoso del hambre y las enfermedades. El milagro del pan partido, celebrado constantemente en la Eucaristía, es la gran palabra que los cristianos hemos de proclamar ante el mundo… y seguro que habrá de sobra cuando compartamos. Y la respuesta a aquellos y otros interrogantes ya no flotará titubeando en el viento sino en la palabra de la sabiduría que es el Evangelio.

Se acerca el Domund

En este contexto de sensibilización y de toma de conciencia comprometida de las personas, de las instituciones y de los Estados por la transformación de este mundo injusto, la Iglesia celebra también el próximo domingo, día 23, el día del Domund, el día de la propagación de la fe, que se nutre del Evangelio para fundamentar los criterios básicos de su aportación al cambio de la situación social del mundo en que vivimos.

Buscar los senderos de la justicia

A instancias del apóstol Pablo, la Iglesia debe acudir, como Timoteo, a la Sagrada Escritura para obtener la sabiduría que conduce a la salvación (2 Tim 3,14-4,2) y, a través de ella, enseñar, reprender, corregir y educar, a tiempo y a destiempo, por los senderos de la justicia. El evangelio de este domingo (Lc 18,1-8) habla también de la justicia social. Una viuda, paradigma bíblico, junto a los huérfanos e inmigrantes, de los sectores sociales marginados, en la parábola del juez, reclamaba con insistencia la justicia a la que tenía derecho ante un juez frívolo, descreído e injusto. Éste accedió a su petición aunque sólo fuera por perderla de vista. ¿Cuánto más Dios hará justicia con sus elegidos, que son todas las víctimas de la tierra, los que claman a él día y noche en cualquier lugar del mundo?

Reivindicación no violenta de la justicia

Desde la perspectiva de la viuda la parábola es una apología de la reivindicación no violenta de la justicia. La reivindicación de la justicia exige motivación, insistencia y convicción profunda. La viuda acudía con perseverancia, con firmeza y tenacidad. La viuda pedía que se hiciera justicia, no reclamaba venganza alguna.

La oración busca la justicia

El Evangelio de Lucas es, por antonomasia, el Evangelio de la oración. La enseñanza en el día de hoy es que la oración cristiana consiste en vivir pidiendo justicia, clamando día y noche, desde los oprimidos, con todas las víctimas y por todos los marginados. El padrenuestro es la expresión del deseo comprometido de que se implante la justicia de Dios en este mundo. Es la oración de los que creen en el Reino de Dios, de los que trabajan por él y lo buscan incesantemente.

Creer firmemente en la justicia de Dios

La parábola se centra en la fe de aquella viuda, que confiaba firmemente en alcanzar la justicia a la que tenía derecho. El sentido de la oración no es tanto recordarle a Dios lo que Él ya sabe que necesitamos, sino confirmar nuestra fe y nuestra esperanza en que se realice su proyecto. Y rezamos no para que Dios se acuerde de nosotros, sino para que nosotros no nos olvidemos de que Él quiere ser Padre nuestro. Rezar no es simplemente pedir. Rezar es creer. Creer que la justicia de Dios es la verdadera justicia y la única solución definitiva a los problemas del hombre, y creer que es posible esa justicia.

El compromiso por la justicia

Sin duda que hemos de hacerlo ante Dios mediante la fe y la oración pero, al mismo tiempo, ante los poderosos de la tierra por medio de la palabra y de la razón, con insistencia y convicción, sabiendo que rezar no es simplemente pedir, sino insistir en buscar el Reino de Dios y su justicia, según la cual los indigentes heredarán la tierra, los que gimen serán consolados y los hambrientos serán saciados. Jesús, el Hijo del Hombre, ha emitido su sentencia a favor de los pobres, solidarizándose con ellos, sus hermanos, hasta identificarse plenamente con ellos.

José Cervantes Gabarrón, sacerdote misionero y profesor de Sagrada Escritura

Graciela Arandia de Hidalgo



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