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martes 4 agosto 2020
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“Quien no conoce Masicurí, no conoce completamente el corazón del Padre Julio”.

Campanas. La comunidad de Masicurí en Vallegrande, también recordó los 4 años de la partida del Cardenal Julio Terrazas.

El lunes 9 de Diciembre la Iglesia de Santa Cruz recordaba los cuatro años de la partida del Cardenal Julio Terrazas. En nuestra Arquidiócesis se celebró una Eucaristía a las 08:00 de la Mañana presidida monseñor Sergio Gualberti. También en Vallegrande los Padres Redentoristas hicieron memoria en la eucaristía de las 19:00 horas en el templo Matriz del Lugar (Dulce Nombre de Jesús). Dando gracias de esta forma por la vida del Cardenal Julio, su vocación y años de servicio; pero sobre todo recordando a Aquél que nos hablaba frecuentemente del Dios de la Vida.

Este lunes 9 de diciembre, a 442 km de Santa Cruz, en una comunidad llamada Masicurí, conocidas por muchos como “el Rancho”, también se celebró una Eucaristía para recordar al Cardenal, lugar donde es conocidos por todos como el “Padre Julio”. En una capillita hecha a partir de un pauchi, y con mucha gente sencilla, la mayor parte de ellos personas mayores de edad, pero con nostalgia de aquel que los visitaba frecuentemente y les llevaba una palabra de esperanza, de amor a la vida, pero sobre todo de encuentro con el Señor.

“Quien no conoce Masicurí, no conoce completamente el corazón del Padre Julio” Con estas palabras concluía la Eucaristía el Pbro. Daniel Arguedas mientras agradecía la participación de la comunidad. También invito a no “olvidar nunca el ejemplo de vida del Padre Julio, su invitación a tener una comunidad unidad, que busca siempre el bien común, y recordar que Dios nunca nos deja solo y busca la forma de acompañarnos en el Camino de la Vida”.

Esta visita a la comunidad de Masicurí, tan querida por el Cardenal, fue realiza por el Pbro. Javier Vargas y el Pbro. Iveth Ochoa de la Arquidiócesis de Santa Cruz, también los acompañó el Pbro. Carlos Salazar, del Vicariato Apostólico del Beni, demostrando esa comunión con las otras Iglesias locales del Oriente Boliviano.

Al finalizar la Eucaristía se realizó un compartir, estilo mesa común, que la misma comunidad había preparado de manera espontánea. Con sencillez, alegría por tener la misa, poniendo en común lo poco o mucho que se tenga, y con algunas lágrimas en los ojos pudieron todos agradecer al Señor, por la vida del que asumió el estilo del “Servidor de Todos”.

Gracias Padre Julio

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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