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miércoles 17 julio 2019
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«Queridas familias la Iglesia está a su lado para ayudarles a construir su casa sobre la roca de Jesús» , dijo el Papa en la Catequesis

(RV).- “La familia es un gran gimnasio para entrenarse al don del perdón recíproco sin el cual ningún amor puede durar en el tiempo”, dijo el Papa en la catequesis del miércoles 4 de noviembre.

A partir del recientemente concluido sínodo sobre la familia, “evento de gracia” que ha reflexionado sobre la misión de la familia en la vida de la Iglesia y la sociedad contemporánea, el Obispo de Roma impartió su catequesis con la mirada puesta en la familia como ámbito para aprender a vivir el don del perdón recíproco.

«Queridos hermanos y hermanas: la Asamblea del Sínodo de los Obispos ha terminado hace poco y me ha entregado un texto, que aún debo meditar. Pero, entretanto, la vida continúa, sobre todo la vida de las familias. Hoy quisiera centrarme en la familia como ámbito para aprender a vivir el don y el perdón recíproco, sin el cual ningún amor puede ser duradero. Lo rezamos siempre en el Padre Nuestro: Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden».

Con las oración que nos enseñó Jesús, el Sucesor del Apóstol Pedro nos alentó a “reconstruir inmediatamente los hilos que rompemos y a recordar lo que comenta Jesús al final de su enseñanza: “Si ustedes perdonan a los demás las ofensas, su padre del cielo los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes”. “Si aprendemos a pedir disculpas de inmediato, y a donarnos el perdón recíproco, las heridas se sanan, el matrimonio se fortalece y la familia se vuelve una casa más sólida”.

«No se puede vivir sin perdonarse, o al menos no se puede vivir bien, especialmente en familia. Todos los días de una u otra manera nos hacemos daño. Pero lo que se nos pide es curar inmediatamente las heridas que nos causamos y restaurar los vínculos que se han dañado. Si esperamos demasiado, todo es más difícil. Y hay un remedio muy simple: no dejar que termine el día sin pedir disculpas, sin hacer las paces, de los padres entre sí y de los padres con los hijos, también entre los hermanos. Y para esto no hace falta un gran discurso, basta una palmada y ya está. De esta manera el matrimonio y la familia se hacen una casa más sólida, resistente a nuestras pequeñas y grandes fechorías».

Una enseñanza para la vida

Por otra parte, Francisco señaló que “si aprendemos a vivir de este modo en la familia, lo hacemos también fuera de ella, en donde sea que nos encontremos”. Aunque muchos entre los cristianos, piensan que es exageración, observó, que son “bellas palabras pero difíciles de poner en práctica”, gracias a Dios no es así: “de hecho recibiendo el perdón de Dios, somos capaces de perdonar a los demás”; éste es el motivo por el que Jesús nos hace repetir estas palabras cada vez que rezamos el Padrenuestro.  Por eso “es indispensable que en una sociedad a veces despiadada haya lugares, como la familia, en donde aprender a perdonarse los unos a los otros”.  

«El Sínodo ha visto en la capacidad de perdonar y perdonarse no sólo una manera de evitar las divisiones en familia, sino también una aportación a la sociedad, para que sea menos malvada y cruel. Ciertamente, las familias cristianas pueden hacer mucho por la sociedad y por la Iglesia. Por eso deseo que en el Jubileo Extraordinario de la Misericordia las familias descubran de nuevo el tesoro del perdón recíproco».

Cada gesto de perdón repara la casa de las grietas y fortalece sus muros

Concluyendo su catequesis en italiano el Papa aseguró a las familias cristianas que “si son capaces de caminar siempre más decididamente sobre el camino de las bienaventuranzas, aprendiendo y enseñando a perdonarse recíprocamente, en toda la gran familia de la Iglesia crecerá la capacidad de dar testimonio de la fuerza renovadora del perdón de Dios”; y saludando finalmente a los peregrinos de lengua española, pidió a la Virgen María que nos ayude a vivir cada vez más “las experiencias del perdón y de la reconciliación”.

(GM – RV)

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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