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miércoles 5 octubre 2022
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Que el Señor nos dé la capacidad de amarnos y respetarnos como hermanos Bolivianos, pidió Arzobispo en el inicio del mes de Santa Cruz

Campanas. En el inicio del mes de septiembre, Santa Cruz se viste de fiesta para celebrar este 24 de septiembre su Efemérides Departamental, 212 años de su gesta libertaria. Este 01 de septiembre a las 19:30 horas, la Iglesia católica realizó una Celebración Litúrgica para agradecer a Dios por su creación y la tierra fértil que nos ha regalado.

Que el Señor nos dé la capacidad de amarnos y respetarnos como hermanos bolivianos, pidió el Arzobispo, S.E.R. Monseñor René Leigue Cessarí en el inicio del mes de Santa Cruz, a los pies del Cristo Redentor.

Esta celebración Litúrgica fue presidida por el Arzobispo, Mons. René Leigue Cesarí, acompañaron; Monseñor Nicolás Renán Aguilera, Obispo de Potosí, el Vicario General. P. Juan Crespo, Vicarios Episcopales, el Rector del Seminario Mayor San Lorenzo, P. Ezequiel Pérez y Sacerdotes Diocesanos. También estuvieron presentes: el Gobernador, Luis Fernando Camacho, entre otras autoridades departamentales, fieles y pueblo en general.

 

Las celebraciones preparadas para las efemérides, además de ser una hermosa ocasión para expresar nuestro agradecimiento a Dios por tantos dones que nos ha dado a lo largo del último año, también es ocasión para mirar hacia adelante, y responder a los nuevos desafíos de nuestro Departamento y Ciudad, como el constante crecimiento de su población.

Nos reunimos para dar inicio a nuestro mes aniversario, recordando a los hombres y mujeres que forjaron este departamento, dando gracias y alabando a Dios por ayudarnos a caminar entre alegrías y esperanzas, luchando y trabajando por la hermandad y el bien común de los habitantes de este departamento, de esta bendita tierra que produce diversas flores y frutos que nos sustentan. Hoy resulta indispensable hacer un llamado a todos los gobernantes, dirigentes y a todo el pueblo, a mirar nuestro pasado, no para quedar atrapados en el tiempo y vivir llenos de nostalgia, sino para hacer juntos una propuesta esperanzada en un futuro mejor, inspirados en el proyecto de Jesús.

Al iniciar su mensaje en la Celebración Litúrgica, Mons. René Leigue saludó al Gobernador de la ciudad de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, al presidente de la Asamblea Legislativa cruceña, Zvonko Matkovic Rivera, Sra. Sarita Mancilla, en representación del municipio y a todos los ciudadanos de esta tierra cruceña.

Desde el Altar Papal a los pies del Cristo Redentor Mons. Leigue afirmó que, estamos empezando este mes de septiembre, un mes muy importante para cada uno de nosotros que vivimos en Santa Cruz, y vamos a mirar un poquito el actuar de cada uno de nosotros, en esta tierra bendita que el Señor nos ha regalado. El Señor nos invita siempre a mirar nuestra relación con él, y nuestra relación con los demás, por eso es un momento para ver dentro de nosotros, vamos a mirar nuestra vida personal y también el encuentro con el otro, por esas cosas que hemos fallado y que no hemos sido coherentes con lo queremos y por lo que luchamos, y nos hemos dejado llevar por otras cosas, a lo mejor pensando mal del otro, por esas cosas que fallamos, le vamos a decir al Señor, que perdone nuestros pecados y nos ayude cada día a ser buenos cristianos y también a ser buenos ciudadanos.

El prelado aseveró que, el Señor nos invita a buscar la unidad, dejar de lado las rivalidades que no nos ayuda en nada, dejar del lado el egoísmo, que nos deja aceptarnos los unos a los otros, dejar de lado las cosas que nos impiden míranos como bolivianos que somos.

Que bonito fuera, si escucháramos al Señor que nos dice: “Ámense los unos a otros”, si esto lo cumpliéramos la realidad sería muy diferente, si escucháramos al Señor y cumpliéramos su palabra, la sociedad fuera distinta. El Señor nos invita a amarnos y dejar de odiarnos, a mirarnos como hermanos y no como enemigos, como ciudadanos de este departamento, porque todos somos parte de esta tierra bendita, dijo el Arzobispo.

Así también Mons. Leigue aseguró que, el Señor nos invita a dejar de lado las rivalidades, dejar de lado el egoísmo, busquemos al Señor, luchemos siempre por lo que queremos, por la verdad, por las necesidades que hay, pero sin mirarnos como enemigos, expresó.

No dejemos que solo nuestras autoridades busquen los que necesitamos, sino que nosotros como ciudadanos hagamos las cosas bien, que siempre busquemos los mejor para todos. Hoy estamos aquí, para pedirle al Señor que nos ayude a ponerle el hombro a nuestra ciudad, el Señor nos invita a trabajar en unidad, a mirarnos de frente y empezar una nueva manera de vivir.

 

Mensaje Completo del Arzobispo de Santa Cruz

O1 de septiembre de 2022

Como Iglesia hemos querido ser parte también de la festividad de Santa Cruz y empezando el mes de septiembre con este momento de oración, cuanto más nosotros que decimos que somos una ciudad de personas creyentes. Sabemos que después vienen una serie de actividades que corresponden a la celebración de las efemérides departamental.

Es importante como en toda actividad, agradecer a Dios, hemos iniciado este mes y se hablan de muchas cosas, en las noticias vemos que se ve un fervor con las banderas de Santa Cruz, y se habla de todas sus costumbres y tradiciones que tiene nuestra tierra y que bonito que es recordarlas. Viendo un poco la historia de Santa Cruz, se imaginan como era en el año 1810, con 10.000 mil habitantes y pensar que en 100 años sólo aumentaron 8.000 mil personas, imaginemos la lentitud que había en el crecimiento de Santa Cruz. De 1810 a 1950, recién empieza la ciudad a despegar, desde ahí comienza su crecimiento, Santa Cruz siempre ha sido el centro de lucha, siempre ha pedido lo que le corresponde, y a punta de lucha ha ido creciendo. Muchas cosas se le deben a esta tierra, por la lucha de Santa Cruz, Bolivia ha logrado varias cosas, y no es novedad que seguimos en la lucha. Esta lucha que se hace no es por unos cuantos, es por todos, no es solamente por Santa Cruz, sino por toda Bolivia y esta ha sido siempre una de las características de Santa Cruz, luchar por el bien de todos. Pero esta lucha es por todos, pero cuando se entra en una lucha egoísta, cuando se pelea por uno mismo, esa lucha no nos sirve de nada.

Santa Cruz de la Sierra, es una ciudad que crece y crece y por eso es necesario saber ¿cuántos somos? Esa es la interrogante que tenemos, no solamente para saber cuántos somos y vanagloriarnos de ello, sino para saber cómo nos organizamos, saber lo que necesitamos y saber dónde están las personas más vulnerables de nuestra sociedad, aquellas que necesitan de nosotros.

Si bien es cierto que Santa Cruz crece a pasos agigantados, y así como hay cosas positivas, también hay cosas negativas, como el crecimiento de la violencia en las calles, crece la inseguridad, crece el miedo y esto como consecuencia de la falta de trabajo de muchas personas, falta de dinero y esto obliga a muchas personas a caer en la delincuencia. Esto no tiene que desanimarnos, tenemos que seguir adelante, tenemos que seguir en esa búsqueda en la cual nos sintamos como hermanos bolivianos, como cruceños que somos, todos los que llegan a esta tierra son bienvenidos, siempre respetando la cultura, respetando las tradiciones y en medio de esto respetando la cultura y las tradiciones de los demás.

Es muy importante respetarnos, muchas veces pareciera que no hay ese respeto, pareciera que quieren venir a imponer las culturas de otros lados, y también nosotros somos muy frágiles en esto, nos agarramos fácilmente con tradiciones de otros lados.

La lectura que hemos escuchado hoy, nos invita a buscar la unidad, dejar de lado las rivalidades que no nos ayuda en nada, dejar del lado el egoísmo, que nos deja aceptarnos los unos a los otros, dejar de lado las cosas que nos impiden míranos como bolivianos que somos. Qué bonito fuera, si escucháramos al Señor que nos dice: “Ámense los unos a otros”, si esto lo cumpliéramos la realidad sería muy diferente, si escucháramos al Señor y cumpliéramos su palabra, la sociedad fuera distinta. Amarse no significa que vamos a hacer los mismo que hace el otro, amarnos y respetarnos en todo lo que somos; cultura, tradición, nuestra manera de ser, y desde ahí respetarnos, el Señor nos invita a amarnos y dejar de odiarnos, a mirarnos como hermanos y no como enemigos, como ciudadanos de este departamento, porque todos somos parte de esta tierra bendita.

El Señor nos invita a dejar de lado las rivalidades, dejar de lado el egoísmo, busquemos al Señor, luchemos siempre por lo que queremos, por la verdad, por las necesidades que hay, pero sin mirarnos como enemigos.

No dejemos que solo nuestras autoridades busquen los que necesitamos, sino que nosotros como ciudadanos hagamos las cosas bien, que siempre busquemos los mejor para todos. Hoy estamos aquí, para pedirle al Señor que nos ayude a ponerle el hombro a nuestra ciudad, el Señor nos invita a trabajar en unidad, a mirarnos de frente y empezar una nueva manera de vivir.

Oremos por cada uno de nosotros, estamos a los pies del Cristo Redentor, nuestra confianza siempre en Dios que las cosas van a ir bien. Elevemos nuestras oraciones al Señor para que nos dé la capacidad de amarnos, respetarnos entre nosotros, así como nos pide el Señor; “Ámense unos a otros”, que así sea.

Graciela Arandia de Hidalgo



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