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lunes 24 enero 2022
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Por: Victor Hugo Valda: ¡AY DE MÍ, SI CALLARA!

Campanas/ Según el informe de enero de 2021 de la ONG Puertas Abiertas, la persecución anticristiana está creciendo: a causa de su fe, 4.761 cristianos fueron asesinados, 4.277 cristianos están encarcelados en estos momentos y 4.488  Iglesias fueron violentadas.  https://www.porteaperteitalia.org/wp- content/uploads/Porte-Aperte-WWList-2021-

Report-13gen21.pdf)

Además de estas crueldades contra los creyentes en Cristo, los católicos sufren otro tipo de persecución, la arremetida de la dictadura del relativismo y la cultura de la muerte y el descarte, que se caracteriza por el desprecio a sus convicciones, por insultos, amedrentamientos, calumnias, amenazas y agresiones a la Iglesia y sus miembros, así como la invisibilización constante del bien que hace la Iglesia.

El P. Santiago Martin afirma que: “se está pretendiendo construir una sociedad basada en la ausencia de todo valor ético objetivo e inmutable. Todo es relativo y, como consecuencia, no se puede criticar nada que sea legal. Calificar de éticamente reprobable un comportamiento que no está legalmente perseguido, es considerado como un signo de intolerancia. Por eso se persigue a la Iglesia, porque ésta se niega a revisar sus criterios éticos a fin de ponerlos «al día» con lo que las nuevas tendencias marcan, y porque se niega también a permanecer en silencio ante la expansión de conductas que considera inmorales por muy legales que sean.”

Parece que la intención de las acciones de grupos violentos que están actuando contra los católicos, sus sedes episcopales y sus templos en  Bolivia,  es  decirnos:  Cuidado  Católicos, cállense, dejen de defender la vida, dejen de denunciar las injusticias y las mentiras, acepten sin chistar el poder humano reinante, acepten la cultura de la muerte y la tiranía del secularismo.

El Papa Emérito Benedicto XVI nos hacía notar a los Católicos que: “vivir en una sociedad que… trata de ridiculizar o marginar a la Iglesia intentando confinarla exclusivamente en la esfera privada” nos debe dar mayor certeza aún de que “el mensaje de Cristo y de su Iglesia no es sólo portador de una identidad religiosa, que requiere ser respetada como tal; sino que también aporta una sabiduría que permite percibir con rectitud cuales son las respuestas concretas a las preguntas más apremiantes, y a veces angustiosas, de la época actual”.

En relación a lo que menciono, el Papa Francisco nos anima a ser valientes: “También hoy, el mensaje de la Iglesia es el mensaje del camino de la franqueza, del camino del valor cristiano… ‘coraje’, ‘franqueza’, ‘libertad de hablar’, ‘no tener miedo de decir las cosas”. San Juan Pablo II llamaba a la Iglesia a no callar: “no puede callar la verdad, porque faltaría a la fidelidad que debe a Dios”.

Los católicos no podemos callar, no debemos callar, y con la gracia de Dios, no lo haremos. Como los católicos perseguidos desde los inicios del cristianismo, incrementemos la oración, evitemos todo tipo de violencia, ejercitemos la misión profética de todo bautizado proclamando la verdad con misericordia y firmeza, nunca nos rindamos ni nos dejemos acallar.  Y sobre todo, estemos unidos siempre a Cristo, a nuestra Santa Madre Iglesia y a nuestros Obispos Sucesores de los Apóstoles.

¡¡Viva Cristo Rey!!

Ing. Victor Hugo Valda Antelo, Director General del Hospital Católico y Delegado Episcopal de la Pastoral de la Salud, de la Arquidiócesis de Santa Cruz.

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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