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martes 7 julio 2020
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P. Ysrahél Villegas: “La Esperanza siempre presente”

Campanas. Mi parroquia San Luís Gonzaga y Santuario San Expedito queda a 55 km de la ciudad. Estamos dentro de la Vicaría Santiago Apóstol de nuestra Arquidiócesis de Santa Cruz de la Sierra.

Esta zona es la entrada a los valles de nuestro departamento de Santa Cruz. Una zona donde comienza la belleza de los valles cruceños. El río Piraí que bordea nuestra parroquia, las serranías de los valles que comienzan aquí, junto a su clima agradable y siempre húmedo.

Nosotros sabemos que ya van más de dos meses de esta pandemia del coronavirus. En nuestra iglesia cruceña se han cerrado los templos, pero se han abierto las mentes y el corazón de la Fe nuestro pueblo, de nuestra iglesia. Eso se lo palpa en la ayuda solidaria y el servicio pastoral de todas las comunidades parroquiales. Desde lo material en las vituallas y alimentos, hasta la fortaleza en los sacramentos y la oración.

Este virus, que ataca a toda la humanidad, y de la cual no estamos exentos, arrasa con todo. Esto se lo ve no solo en las noticias, sino en la cercanía con nuestra gente. Sin embargo, lo peor en nuestra sociedad boliviana, no es solamente este virus. Otra pandemia de la que sufre nuestro pueblo es la corrupción. La corrupción ha sido el coronavirus, de ayer y de hoy. También para este virus hay que buscar una vacuna, para que no se convierta en un virus de siempre, o tal vez, una vacuna que nos ayude a no acostumbrarnos a vivir con el virus de la corrupción.

Una noche cuando salí a la reja de entrada principal de nuestro santuario a recibir una ayuda que había llegado a mi parroquia, vi de casualidad una flor que había brotado en el pasillo principal de la entrada, me llamó mucho la atención por la belleza de la flor en su sencillez, y sobretodo me impresionó cómo se había dado espacio para crecer y florecer en medio de los ladrillos del patio. No pudo pasar desapercibida a mi mirada el fondo en el cual resaltaba esa bella flor. El fondo, por supuesto, era el imponente templo dedicado a San Luís Gonzaga y al patrono de nuestro Santuario San Expedito.

La sorpresa de nuestro Dios y su creación, al recordar un año de la Encíclica sobre nuestra Casa Común, LAUDATO SI’, y de la propuesta de seguir cuidando de esta casa, la Tierra, que nos cobija sin ninguna diferencia a todos, fue cuando a la mañana siguiente, después de la noche en que tomé esa foto de la flor, estaba de nuevo a la entrada de nuestro santuario, cuando después de la revisión médica que tuve, volví a ver la misma flor, que seguía con su bello encanto de “esperanza”. Esto era más que una sorpresa, ya era de día, y esa flor no se había cansado de transmitir vida. Esa pequeña flor, muy pequeña, por cierto, seguía con el regalo de su sonrisa: “Una Esperanza”. Una esperanza presente para la eternidad en cada pétalo.

Con la belleza de esa flor comprendí mejor la presencia de nuestro creador. Esa mañana, después de casi tres semanas recibía la noticia del resultado negativo a la prueba del Covid-19 que me habían hecho, debido a los síntomas que se me habían presentado. Una vez más me digo y lo transmito a quienes lo necesitan: “El milagro se dió, la esperanza de la vida en Cristo que venció a la muerte se hizo presente una vez más”. A pesar de las tinieblas, y oscuridades que quiera apagar nuestra ilusión y nuestra Fe, siempre habrá una “Esperanza”. La muerte no puede ganar. La Vida siempre vencerá. Ánimo queridos hermanos y hermanas. Con el amor de Dios no hay batalla que nos pueda vencer. Amén

Rev. P. Ysrahel Villegas Domínguez

Sacerdote Dioscesano

Párroco de la Parroquia San Luís Gonzaga y Santuario San Expedito.

Graciela Arandia de Hidalgo



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