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viernes 27 mayo 2022
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P. Octavio Sabbadin, lleva más de 30 años de labor inclaudicable en favor de los niños y jóvenes en situación de calle

Campanas. Lleva más de 30 años en Bolivia, P. Octavio Sabbadin, sdb, incasable Misionero que ha entregado gran parte de su vida en favor de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en riesgo dentro del Proyecto Don Bosco.

Fotografías: Proyecto Don Bosco Santa Cruz

Nació en Italia – Treviso un 03 de marzo de 1939, fue ordenado sacerdote en la Diócesis de Padova, el 18 de marzo de 1967 en la Congregación Religiosa, Salesianos de Don Bosco – SDB.  El P. Octavio Estudió Matemáticas Estadística, lleva más de 30 años de trabajo misionero  en Bolivia y fungió como Delegado Episcopal de Obras de Servicio Social de la Arquidiócesis de Santa Cruz por 24 años.

Este misionero italiano  llegó a Bolivia en el año  1991 por invitación de  Monseñor Tito Solari, él junto con monseñor +Luis Rodríguez, pasaron por Italia y Mons. Tito, como amigo, fue a pedirle al P. Octavio se hiciera cargo del  Hogar Don Bosco, que  en ese tiempo  se llamaba Granja Hogar de Varones, y  allí vivían entre  60  y 70 muchachos ciegos, abandonados en condiciones que a él le había asustado.

Monseñor Tito había pedido a los salesianos de aceptarlo y ellos habían dicho que no tenían personal para eso, ni medios económicos para sustentar. Entonces le dijeron: ¨si tú  buscas, y consigues uno que venga y que lo asuma más adelante, nosotros lo asumimos como obra salesiana¨. Entonces  Monseñor Tito fue a Italia, y aprovechando el viaje a Roma con el Arzobispo Luis pasaron por Trieste, capital de la región de Friuli-Venecia Julia en el noreste italiano, hablaron con el P. Octavio  y le pidieron venir.

El P. Sabbadin pidió a Monseñor Tito  que hable con el superior¨, el superior dijo  a  Monseñor que  no podían negarle un favor así.  En primera instancia el Superior pidió a al P. Octavio venir a Bolivia por unos años, así mismo le indicó que  una vez que los salesianos de Bolivia lo asuman, él podría retornar a Italia.

El sacerdote asumió esta misión  pensando que era  cuestión entre dos a  tres años quizás.   El proyecto Don Bosco nace un 1ro de noviembre de 1991 a raíz de la preocupación de Monseñor Tito Solari, que entonces era el Obispo Auxiliar de Santa Cruz, quien al observar la situación de abandono de la niñez y la juventud, decidió buscar la forma de brindarles una atención integral”.

El primero de noviembre del 91, el P. Octavio ingresó  en el hogar, tomó posesión de la ¨Granja Hogar de varones¨ y empezó a vivir esta gran aventura de fe y amor por los chicos de la calle.

Fotografías: Proyecto Don Bosco Santa Cruz

El Padre recuerda que  tuvo una celebración con la primera dama de Gobierno, Sra. Rosario Paz, la cual firmó inmediatamente la cesión a los salesianos del Hogar, y en ese entonces,  Ana Ninette Peña de Capobianco, era  la jefa de DIRME en Santa Cruz. Se empezó una relación cordial y desde  aquel entonces el Padre trabajó  en dar una mejor  situación de vida  a estos chicos, con el  apoyo de voluntarios y de personas bienhechores de Italia, hasta que los salesianos, después de algún año, empezaron a enviarle algunas personas más, a colaborar y así formaron una comunidad en el Hogar mismo.

El hogar revelaba una serie de problemas de no poder acoger situaciones particulares como ser las niñas. A veces venían situaciones dramáticas de familia, hermanos y hermanas, por eso  el Padre Octavio logró empezar otra obra ¨Mano Amiga¨, una obra diferente para niños y niñas en una casa de acogida para situaciones de emergencia. En el año 1994 se vio la necesidad que los muchachos puedan capacitarse  y así  puedan salir preparados y con un trabajo.  Se consiguió abrir el barrio juvenil en La Cuchilla, con el objetivo que los jóvenes  tengan un espacio de  capacitación técnica.

Luego se nos presentó otra situación, la vida de los chicos de la calle, ellos no se insertaban en una vida de hogar tranquila, ya que la realidad a la que estaban acostumbrados era  otra. Con el pasar del tiempo lograron abrir “TECHO PINARDI en el 2001” y empezó esa obra maravillosa para los chicos de calle. Más adelante había situaciones de acogida de niños, niñas perdidos que la Defensoría quería que acogiéramos. No teniendo donde acogerlos, abrieron  entonces el  “patio Don Bosco para niños y niñas”.

Fotografías: Proyecto Don Bosco Santa Cruz

En fin, hemos construido con la ayuda siempre de bienhechores extranjeros, una casa granja en Montero para llevar a los chicos en situación de calle, aun  en tiempo de transformación, de adaptación a una vida más normal, de superación de sus crisis. Aquí todos estos centros se han desarrollado en una decena de años con un programa, una lógica. Es estudiada con personal muy preparado, con mucho entusiasmo de jóvenes profesionales, apoyado mucho con voluntarios y voluntarios extranjeros, italianos, alemanes, españoles, que nos han ayudado muchísimo, cuenta el P. Octavio.

Dentro de esta experiencia misionera,  vino el nombramiento del obispo, Monseñor Julio, y empecé en el  año 1997, como  Delegado Episcopal de hogares, reuniendo, coordinando los pocos hogares católicos que había en ese entonces, pero como eran en los primeros años tenían bastantes problemas, pero logramos trabajar juntos, coordinando, ayudándonos. Aumentaron de 7 – 8 que había en ese entonces, logramos llegar a unos 30 – 35 obras en la Arquidiócesis de Santa Cruz, dice el P. Sabaddín

Para este sacerdote la nueva responsabilidad  que asumió como Delegado de hogares, era un trabajo  normal para él, en el sentido  que era solo una extensión del trabajo interno del cual él ya  tenía experiencia.

El P. Sabbadín afirma; No hice milagros para nadie, pero la amistad, la colaboración y el apoyo en lo que se podía a instituciones con hermanas religiosas, religiosos, gente que no conocía. Y lo útil y lo precioso fue, que hemos logrado una buena relación con las autoridades, sea de la Prefectura, como se llamaba en ese entonces, que después fue la Gobernación, una buena y óptima relación de confianza y mutua ayuda.

De manera, cuenta este religioso empezaron a mirarlos como grupo de hogares de la iglesia, y no conocían la delegación, pero ellos presentándose unidos, han visto que, gracias a Dios, se formó una relación de confianza, cercanía, de manera que ellos tenían confianza en su persona. Y esto fue, sea con la gobernación, sea con la alcaldía donde desde los primeros años tuve contacto con Percy Fernández, tuvo por  más de  25 años contacto con sus colaboradores.

Fotografías: Proyecto Don Bosco Santa Cruz

Vi la facilidad, y fue el hecho de poder representar a la Iglesia que me abrió puertas y amistades, posibilidad de diálogo, de contacto y entonces de apoyo también con las distintas instituciones. Esto fue algo muy lindo gracias a la seguridad de poder contar con la confianza, apoyo y cercanía con el  obispo. 

Este misionero recuerda que hubo un momento en que alguien de la Alcaldía intentó ocupar un centro que tenían, “patio Don Bosco”, por intereses políticos de un grupo que estaba en ese momento. El Cardenal Julio intervino directamente de una manera muy fuerte y el entonces alcalde Percy Fernández, se presentó al Arzobispado a pedir disculpas en nombre de la Alcaldía, por los atropellos que habían hecho a la Iglesia y reconoció la obra de la Iglesia, prometió apoyo total, se hizo declaraciones muy lindas, pero reconociendo de veras que la Iglesia tenía una función preciosa por el carisma que lograba dar a las obras sociales.

Esta experiencia le dio la prueba de veras del cariño de Monseñor Julio Cardenal, que amaba esas obras y nuestro trabajo en ese servicio y este apoyo era claramente hacia delante. Monseñor Sergio, lo digo después, siempre estuvo apoyándonos, acompañándonos en cualquier problema. Intervenían de manera que en estos años con él hemos podido colaborar muchísimo, contando con la presencia de la Iglesia, la Arquidiócesis, los obispos, y  Monseñor Sergio como responsable y después encargaron al Monseñor René que es nuestro coordinador general, asevera el P. Sabbadin.

Fotografías: Proyecto Don Bosco Santa Cruz

Ahora ya con la edad avanzada,  dejo de estar al frente de las Obras sociales, y estoy muy agradecido que finalmente hayan  aceptado asignar esta responsabilidad  a otra persona, en este caso otro misionero italiano, don Mario Mazzoleni, quien  tiene buena voluntad y un corazón grande.

¿Qué dificultades se le presentaron y cuál es la realidad con la que usted deja los hogares? ¿Cuántos hogares hay actualmente?

En la ciudad hay como 25 hogares, casas de acogida, centros, en las provincias hay otra docena más. De manera que vamos con 36 – 37 obras, que acogen todo tipo y toda categoría de personas. Muchos no tienen apoyo ni legal ni institucional, por decir que son obras de veras pioneras que acoge, a los migrantes, a los desplazados, a cierto tipo de enfermedades, el hecho de que no haya tratamientos para enfermos mentales. La maravillosa obra que tiene Madre Teresa de Calcuta con la acogida de los últimos que los acogen para morir y los discapacitados con parálisis cerebral que tenemos dos centros y que hay una cantidad de pedidos.

 Lo que se pone serio y que nos preocupa son los chicos en situación de calle, con el peligro de la droga, el sexo, la vida que hace fluida la promiscuidad a la que están obligados. He visto que mucha gente lucra sobre eso, gana en ese sentido, que explota la debilidad de estos chicos, expresa el P. Octavio.

Fotografías: Proyecto Don Bosco Santa Cruz

Naturalmente, con este tipo de vida de la calle aumenta la delincuencia, juvenil e  infantil. Y esto es un problema  muy serio, que habría la necesidad de tratarlo de una manera más profunda. Ahora, como iglesia tenemos sólo un centro para ciegos, para los niños en situación de calle tenemos a TECHO PINARDI, que es incompleto porque sólo recibe, trabaja con los chicos en ciertos momentos, cuando están recuperándose no tienen dónde meterlos.

Uno de los grandes obstáculos  es  el problema económico, hay varios centros, sobre todo los que pertenecen a la Iglesia, que tiene la inseguridad de futuro. Algunos cuentan con ayuda extranjera, las mismas que están bajando necesariamente con el tiempo y no dan garantías. Muchas están ligada a personas de algún país europeo, han ayudado por años, pero con la edad la misma persona se va.  Peligro que, cayendo esta ayuda, todavía el gobierno no está comprometido a sostener sus obras sociales.

El padre afirma que, hace falta luchar por una transformación de mentalidad, en las obras sociales, la Iglesia llevaría la animación, la gestión de la obra como tal interna y la animación como carisma de servicio de amor evangélico, pero la parte económica, el mantenimiento y el personal tendría que ser el gobierno que lo page, como sucede la mayor parte de los países. Si fuera así, podría continuar la iglesia haciendo una gran obra, pero si en otra manera y si no se logra que el gobierno tome su responsabilidad, que asuma la vida, la crisis aumentará, habrá hogares que tendrán que cerrar,  porque los fondos económicos no llegan.

Fotografías: Proyecto Don Bosco Santa Cruz

El Hogar de Dios de Saavedra con 40 niños con parálisis cerebral, Santa María de los Ángeles con 70 niños y niñas, algunos discapacitados, Jesús Infante en Vallegrande con 50 niños abandonados. Y sin contar después al Hogar de la Esperanza para los hijos de los presos de la cárcel, Lugar San Lorenzo, con estos niños abandonados y Fortaleza que es el que lleva Mario. Estos son propiedad de la iglesia, de manera que la gestión misma hay que cuidar, buscar el personal y este personal necesita ser cambiado con el tiempo, gente que tenga estadísticas, pero hay que pensar que hay que mantener económicamente, estos centros y no hay seguridad solo por el hecho de que confiamos mucho en la Providencia y por el momento se ha logrado conseguir lo necesario, enuncia el este misionero.

Hay un montón de gente que tienen fondos, tiene dinero, pero tendría que haber un espíritu distinto de solidaridad y generosidad y altruismo, un compromiso de la iglesia local como iglesia, pero como cristianos. No sé si se logrará eso, pero sin eso va a haber problemas, porque la otra solución sería que el gobierno asuma su responsabilidad. Habrá que ver si se logrará.

 ¿Qué le dejan en estos 24 años al frente de la Delegación de hogares?

Siento  que he vivido una vida riquísima, me siento agradecido con Dios porque me he dado esta posibilidad de compartir, de vivir la alegría, de compartir la vida de tantísimos centenares de niños, niñas y jóvenes y verlos crecer. Los contactos cuando vienen y presentan a sus niños, los que han formado familia. Claro, ha habido cosas tristes, gente que he tenido que acompañar al entierro, al cementerio, pero acompañándolos quizá hasta el final de su vida.

Siento que el Señor me ha dado muchísimo y me ha dado la posibilidad de vivir una vida tan rica de experiencias. He conocido personas maravillosas como colaboradores, como compañeros de trabajo, hermanas. Me han dado ejemplos que me han ayudado muchísimo, pero siento que hubiese querido poder hacer mucho más, expresa muy emocionado este misionero italiano, que ha entregado gran parte de su vida en favor de los Jóvenes, niños y niñas en situación de riesgo.

Graciela Arandia de Hidalgo



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