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lunes 6 febrero 2023
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P. Juan Crespo: “María, Mujer Sinodal”, modelo de esperanza, Oyente de la palabra, discípula y misionera

Campanas. 8 de diciembre día en que la Iglesia celebra la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, en la advocación de la Mamita de Cotoca, este año 2022 bajo el lema: “La mamita nos llama a escucharnos y a caminar juntos”, el Vicario General de la Arquidiócesis de Santa Cruz, el P. Juan Crespo presidió la misa de fiesta de las 02:00 horas, en el Santuario.

Un año más Dios nos ha dado la posibilidad de llegar en  peregrinación al Santuario, a los pies de la  mamita de Cotoca, venimos con nuestros agradecimientos por los bienes recibidos y  a cumplir promesas  hechas.

El lema que hemos escogido como Iglesia Arquidiocesana para este año 2022, es: “La mamita nos llama a escucharnos y caminar juntos”.

Un lema muy oportuno para este tiempo que estamos viviendo, como Iglesia y como país, es necesario caminar juntos hacia una Iglesia sinodal, donde la comunión de sus miembros y la participación activa de todos los bautizados renueven el espíritu apostólico y misionero.

El Santo Padre Francisco nos ha convocado a toda la Iglesia Universal esta experiencia tan esencial y fundamental del ser mismo de la Iglesia como es la sinodalidad: tres palabras nos hacen descubrir esta experiencia: “COMUNION-PARTICIPACION Y MISION”.

En nuestra Arquidiócesis  ya estamos trabajando desde hace más de 21 años. Hemos celebrado el Segundo Sínodo Arquidiocesano convocados por nuestro querido pastor el Cardenal Julio que mañana celebramos los 7 años de su partida. Esta convocatoria  sinodal del Santo Padre nos ha encontrado  a una Iglesia Arquidiocesana,  que  quiere ser fiel a las normas pastorales.

Queremos profundizar este “escuchar y caminar juntos”, ante la Virgen como una oración, como una plegaria, como una petición, como un compromiso como Iglesia escuchando a los diversos sectores y  fieles de nuestra Iglesia, como la vida en nuestras parroquias, como las Asambleas Vicariales. Queremos ser una Iglesia donde los fieles, los que han abandonado la Iglesia, otros cristianos y creyentes, incluso los que así se definen como ateos, o no creyentes o indiferentes, sean escuchados y experimenten el gran amor que  Dios los tiene.

Queremos que todos tengan la mirada, como personas “sinodales” en Jesucristo, como nuestra referencia, como nuestro maestro, porque queremos hacer de este camino sinodal un “caminar juntos”, porque  el Señor Jesús se hizo hombre en el seno de la Virgen, recorrió nuestros caminos no sólo, sino con todos,  particularmente con sus discípulos. Él nos enseñó cómo caminar, se hizo Camino para llegar a la Verdad y la Vida.

En esta fiesta tan especial quiero invitarles a fijarse en la Virgen María, en este tiempo de Adviento, tiempo de espera y esperanza, mirarlo a ella como modelo de esperanza, modelo de creyente, Oyente de la palabra, discípula y misionera, es una MUJER SINODAL. Ella nos invita a mirarlo a Jesucristo, a escucharlo a su Hijo, nos convoca a vivir esta hermosa experiencia sinodal, a escuchar a Dios en la oración, a escucharnos como hermanos y así poder  caminar juntos.

Ella es la mujer que tiene el sentido de Dios, que sintoniza, comulga con el plan de Dios, expresado en el Magníficat.

Ella aparece en el Evangelio como la mujer que escucha y acoge, la oyente de la Palabra: «bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen». Es una Oyente de la Palabra y del anuncio del Ángel: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra»., ella «conservaba todas estas cosas en su corazón».

María es la mujer que sabe observar  la realidad, y con sensibilidad femenina se da cuenta de las cosas y actúa. Visita a su prima Isabel, va al encuentro del otro; en Caná de Galilea, en una boda, cuando falta el vino,  lo expresa ante su Hijo: «No tienen vino». Y dice a los sirvientes: «Hagan  lo que él les diga».

Así lo tenemos que hacer nosotros: abrir los ojos y los oídos del corazón a las distintas situaciones por las que pasa nuestro país. El camino sinodal no será fácil, especialmente cuando pudiendo escuchar, no se escucha,  porque no solo cierran sus oídos, sino también cierran sus corazones.

Hoy la Mamita de Cotoca nos invita a “Caminar Juntos”, ir al encuentro del otro, al encuentro del hermano, al encuentro del que  piensa diferente, ir al encuentro de los que “no son de los nuestros”, solo así podremos construir otra sociedad fundada en el diálogo. La historia de la terquedad, persistir en no querer escuchar, solo nos llevará a nuestra  autodestrucción; el diálogo se hace con Dios y con los hermanos.   

Hoy María, se hace presente en esta Iglesia Sinodal, asamblea de los hijos de Dios, que ponen todos sus esfuerzos, en “escuchar y caminar juntos”.  OJALA ASI SEA.

Graciela Arandia de Hidalgo



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