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lunes 8 agosto 2022
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P. Juan Crespo: “Dialogar, es saber escuchar”

Campanas. Este domingo 14 de noviembre l misa dominical de la Basílica Menor de San Lorenzo Mártir fue presidida por el Vicario General de la Arquidiócesis de Santa Cruz, P. Juan Crespo. El Arzobispo y los Obispo Auxiliares se encuentran en Cochabamba participando de la CIX Asamblea Plenaria de Obispos de Bolivia, la misma que se viene realizando desde el

Nos unimos a la 109 Asamblea de Obispos de Bolivia reunidos en Cochabamba. Rezamos por la nueva Directiva de la Conferencia Episcopal Bolivia que ha elegido a Mons. Aurelio Pessoa como el nuevo Presidente acompañado de Mons. Ricardo Centellas como Vicepresidente y Mons. Giovani Arana, el nuevo Secretario General, dijo el P. Juan Crespo al iniciar su homilía.

El Vicario General aseveró que la situación en nuestro país, parecería ser también catastrófica, donde ya llevamos una semana, de huelga general indefinida, donde está ausente la capacidad de escuchar y de dialogar.

 Así mismo afirmó que, también es catastrófica la situación en varios países donde los gobiernos dándoselas de progresistas, favorecen y legalizan leyes contra la vida humana, sobre todo la del aborto y la eutanasia.

Catastrófica es la situación de muchos seres humanos sumidos en la pobreza, profundizada no solamente por la pandemia del Covid 19 sino por la política de muchos gobiernos de los países, que priorizan sus ideologías o interés de grupo, antes que llevar adelante programas o crear fuentes de trabajo para contrarrestar   la pobreza de sus habitantes.

Ante esta realidad gravísima el Papa Francisco ha instituido esta Jornada Mundial de los Pobres, que nos convoca a escuchar el grito de los pobres y comprometernos a liberarlos de la pobreza, esta catástrofe social de la pobreza y de la miseria, fruto de las injusticias sociales y de las desigualdades económicas, las hambrunas productos de las guerras, de las políticas que descartan a los otros, los diferentes, “los del otro partido”, los refugiados, los inmigrantes, los afectados del covid 19 que sufren sus consecuencias.

De la misma manera el P. Juan Crespo afirmó que, como Iglesia convocamos a los gobernantes y a los ciudadanos  de nuestro país, a deponer actitudes intransigentes. A reconocer que la diversidad de opiniones es importante para el dialogo y que no podemos esperar que todos piensen como nosotros. No podemos emplear las palabras para ocultar segundas intenciones. La sinceridad es el alma de todo dialogo.

Convocamos a Dialogar y a Escuchar: dialogar es saber hablar y saber escuchar. El dialogo supone una actitud de aceptación de nuestros interlocutores sin reservas ni condiciones. La rectitud de intención con que afrontamos el dialogo se pone de manifiesto en la capacidad que tenemos para ceder. Ceder no significa una derrota, es al contrario aprender algo nuevo, enriquecidos por la riqueza del otro.

Homilía completa, P. Juan Crespo, Vicario General

14/11/2021

Nos unimos a la 109 Asamblea de Obispos de Bolivia reunidos en Cochabamba. Rezamos por la nueva Directiva de la Conferencia Episcopal Bolivia que ha elegido a Mons. Aurelio Pessoa como el nuevo Presidente acompañado de Mons. Ricardo Centellas como Vicepresidente y Mons. Giovani Arana, el nuevo Secretario General

Este XXXIII domingo del tiempo ordinario el Santo Padre Francisco nos convoca a la V Jornada Mundial de los Pobres.

La lecturas tienen una palabra  en común denominador: Catástrofe, significa etimológicamente “caída de los astros”, nosotros lo usamos cuando ocurre algún mal casi inimaginable y sorprendente, ante el cual casi no podemos hacer nada, sino procurar escapar de él. En la primera lectura se nos presenta  como sinónimo de tribulación, en la segunda lectura oblación y sacrificio

Muchas catástrofes tiñen de luto nuestro mundo y nuestros países, fruto de fanatismos tanto religiosos, políticos, ideologías de todo tipo  cimentados en la sinrazón llevándonos a la barbarie de los seres humanos.

En diferentes momentos y circunstancias de la historia y de los sucesos en los pueblos tanto provocados por fenómenos naturales como por la acción de los hombres, surgen voces fundamentalistas pregonando catástrofes de lo más fantasioso como señal de la proximidad del fin del mundo, escarbando ciertas inquietudes religiosas, ancladas en lo más profundo del ser humano, sobre el cuándo? O el cómo? del final de la historia humana, inquietudes que suelen surgir sobre todo en momentos de grave crisis social, cuando se tiene cierta tensión colectiva se corre el riesgo de extenderse como una pandemia.     

El evangelio de hoy se reviste de metáforas, de símbolos y de signos para introducirnos en lo más íntimo de nuestras relaciones personales con Dios, cuando el hombre sufre las pruebas y las tribulaciones de la vida tiene la sensación de que el cielo se le cae encima: que “el sol se  oscurece, que la luna se oculta y que las estrellas se desploman”. No solo el hombre sino también el creyente han de transitar en más de una ocasión por momentos oscuros en los que el Reino de Dios sufre violencia y dolores de parto.

La situación en nuestro país, parecería ser también catastrófica, donde ya llevamos una semana, de huelga general indefinida, donde está ausente la capacidad de  escuchar y de  dialogar.

 También es catastrófica la situación en varios países donde los gobiernos dándoselas de progresistas, favorecen y legalizan leyes contra la vida humana, sobre todo la del aborto y la eutanasia.

Catastrófica es la situación de muchos seres humanos sumidos en la pobreza, profundizada no solamente por la pandemia del Covid 19 sino por la política de muchos gobiernos de los países, que priorizan  sus ideologías o interés de grupo,  antes que llevar adelante programas o crear fuentes de trabajo para contrarrestar   la pobreza de sus habitantes. Ante esta realidad gravísima el Papa Francisco ha instituido esta Jornada Mundial de los Pobres, que nos convoca a escuchar el grito de los pobres y comprometernos a liberarlos de la pobreza, esta catástrofe social de la pobreza y de la miseria, fruto de las injusticias sociales y de las desigualdades económicas, las hambrunas productos de las guerras, de las políticas que descartan a los otros, los diferentes, “los del otro partido”, los refugiados, los inmigrantes,   los afectados del covid 19 que sufren sus consecuencias.

Mientras el hombre sea ser humano seguirá preguntándose sobre su futuro. Pero, porqué tiene que hacerlo bajo el temor y el miedo a signos catastróficos. Ciertamente  el horizonte motivador  esperanzador de Jesús, es el horizonte del Dios de la vida. El evangelio nos remite a una lectura confiada de ese combate, personificado en las fuerzas del bien y del mal, que tiene lugar en el seno de todo discípulo  de Jesús. Combate en el que el Hijo del Hombre ya ha triunfado y que desciende de entre las nubes para tomar posesión de su Reino. Reino al que convoca por medio de sus ángeles a todos los hijos dispersos para compartir plenamente el decisivo comienzo de la nueva humanidad.

Sin duda es una llamada a la esperanza para tiempos difíciles sembrados de pruebas a superar, pero confiados siempre en el Dios de la promesa: “El cielo y la tierra pasaran, pero mis palabras no pasaran “. Una esperanza para el aquí y ahora de las generaciones presentes como la que ya germina en los brotes tiernos de la higuera. 

Es en estas circunstancias donde aparece la verdadera sabiduría, la perspectiva de solidaridad con los que sufren, el mensaje cristiano se apunta a un horizonte lleno de esperanza, es el horizonte donde aparece el Hombre Nuevo, el Hijo del Hombre que viene a transformar la aparente realidad tranquila de la historia del hombre pero realmente cuajada de catástrofes y desastres provocadas por el mismo ser humano. En esta realidad se anuncia proféticamente la liberación que traerá el Hijo del Hombre, anunciando una liberación radical donde las víctimas, los que sufren, los desheredados, los excluidos, los marginados  y los enfermos experimentaran la venida mesiánica.  Vendrá a reunir a los elegidos, al nuevo pueblo a transformarlos por la eficacia del perdón mediante el sacrificio redentor del que se ofreció de una vez y para siempre, Jesucristo el único Sacerdote y mediador de los bienes definitivos.

Jesús nos asegura que el fin no ha llegado todavía, no sabemos ni el día ni la hora, por lo que nos llama a la perseverancia en medio de las tribulaciones, y nos  garantiza que su Palabra no pasara. Fundamentados en esta Palabra, invitamos a fortalecer nuestra capacidad de  escucha y  dialogo.

Como Iglesia convocamos a los gobernantes y a los ciudadanos  de nuestro país, a deponer actitudes intransigentes. A reconocer que la diversidad de opiniones es importante para el dialogo y que no podemos esperar que todos piensen como nosotros. No podemos emplear las palabras para ocultar segundas intenciones. La sinceridad es el alma de todo dialogo.

Convocamos a Dialogar y a Escuchar: dialogar es saber hablar y saber escuchar. El dialogo supone una actitud de aceptación de nuestros interlocutores sin reservas ni condiciones. La rectitud de intención con que afrontamos el dialogo se pone de manifiesto en la capacidad que tenemos para ceder. Ceder no significa una derrota, es al contrario aprender algo nuevo, enriquecidos por la riqueza del otro.

Recemos por la paz en nuestro País. Así sea. 

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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