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sábado 28 mayo 2022
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P. Guillermo Siles: “Una reflexión en tiempo de coronavirus

Por:  Guillermo Siles Paz, OMI (*)

Sé que estos días son, días de mucha confusión, zozobra, y tal vez tristeza por todas las informaciones que recibimos. Pero también son días en que nosotros debemos de concentrarnos mas en todo lo que estamos haciendo, porque resulta que tenemos más tiempo para pensar, para dialogar, para lograr algún nuevo resultado. Pero también, algunos debemos de planear como vivir después que pasen estos días de restricción, me refiero a qué debemos de hacer, para ser personas más cuidadosas, más responsables y muy detallistas con cosas mínimas, porque el coronavirus, aún no se irá y parece que lo tendremos mucho tiempo entre nosotros. Eso qué quiere decir, que tendremos que acostumbrarnos a vivir con él. 

Necesitaremos pensar como configurarnos como personas, desde el vestir y relacionarnos. Por ahora ya sabemos cómo hacer cuando salimos y retornamos a casa. Pero pronto tendremos que elegir dónde ir y dónde no ir. Pero siempre pensando en mí, en mi entorno, mi familia y mis amigos. Tendremos que pensar que “Si me cuido yo, le cuido a mi hermano”, es decir, serán tiempo de mucho altruismo, de mucha alteridad, totalmente distinto, al mundo que estábamos creando. Tendremos que dejar todo individualismo, egoísmo, vanidad y avaricia. Nos toca pensarnos y caminar hacia una nueva forma de relacionarnos. Pues si así será, entonces nos tocará hacerlo de forma muy ordenada. 

Por eso quisiera que te detengas un momento a pensar, y reconstruir lo que como familia, hasta el momento has hecho. A pensar qué cosas hacías, cuando ibas a trabajar y qué cosas son esenciales y que son triviales. De todas tus necesidades, debes de analizar las cosas que debes de hacer de hoy en adelante. 

Por otra parte, cómo participar en espacios públicos masivos, de echo si voy, tendré que pensar mejor, porque ahí es donde uno estará menos protegido y con más posibilidades de ser contagiado. Por el momento pienso que todos los eventos masivos, deberían de ser cortados, por lo menos temporalmente o también muy bien controlados. 

Si todo sería así, como estamos viviendo, y hasta fin de año, creo que sería muy insostenible, pero si se generan espacios de acción y organización de una vida pública, tal vez sea más llevaderos. Pero nuevamente tiene que ver, con tu organización. 

Pero hay que empezar por la comida. Desde hace tiempo se va hablando de la necesidad de comer sano y nutritivo, pues es la oportunidad porque debemos de crear defensas para enfrentar este u otras enfermedades.  Ahí tenemos que cuidar la comida pensando en mejorar el sistema inmunológico y sus enfermedades toxicológicos, asi evitamos de ir al médico. 
Pero también estuve pensando que a nivel financiero la forma de producir dinero continuará y debe continuar, pero nuevamente reestructurando las formas de producción, muchos están hablando de robótica, de electrónica, telemática, en fin. El dinero seguirá siendo lo esencial para vivir, pero tal vez ya no sea necesario de majear en efectivo, sino que los bancos tendrán que digitalizar con mayor rapidez, forma de otorgar cuentas corrientes o tarjetas de créditos a bajos intereses, porque eso viabilizaría mucho un manejo de los negocios, inclusive los más cotidianos. 

Pero creo que también hoy los empresarios tendrán que pensar más en no acumular sino producir para hacer más dinámica la economía, pero que la gente tenga participación en los bienes, Es decir, que el bien común debe ser desarrollado, que lo público y privado deben de ser coordinados. Yo veo que esta relación es necesaria de pensar. Sobretodo porque nos dimos cuenta que la pobreza y la inestabilidad cayó sobre los pobres y entonces no puede hacerse una economía, que solo favorezcan a los grandes empresarios, sino hay que diseñar políticas financieras que favorezca a la población en general, que los costos de producción sean compartidos y que el Estado debe de diseñar políticas más participativas y más distributivas. Porque todos generamos dinero, entonces todos compartamos. No podemos estar contentos cuando yo solo este bien. Es tiempo de pensar en el otro también. Es importante de pensar que yo esté bien y mi hermano también. Es hora de pensar y repensar, que el estar bien, debe ser preocupación de todos y ahí todos pondremos el hombre. porque la vida es un bien común y las cosas públicas están a nuestro servicio. 

A nivel de nuestra fe, qué debe de cambiar, pues en lo esencial nada, pero si en la práctica, en las relaciones. Es la hora de ver que nuestra fe debe tener un alto componente de la caridad, humidad y servicio. No podemos pensar solo en una religión que nos traiga paz a nuestra alma, sino que nos motive para encontrar en los necesitados, en los descartados y en las personas que pasan momentos difíciles, a ese Cristo sufriente que espera nuestra ayuda. Ahí está esperando tu solidaridad, esperando que tú seas capas que levantar la cabeza para ver esa realidad. Nuestra fe nos debe hacer muy misericordiosos, muy benévolos, y sobre todo sensibles a la vida del otro. 

Pues no estamos lejos, porque si nosotros amamos a Jesús y a Papa Dios, pues nuestro amor nos empujara a reconfigurar nuestra acción. Si el que estuvo en la Cruz, resucitó, fue para hacernos más dóciles a los sencillos, dóciles a servir. No podremos encontrar ya más pretextos para servir y amar a necesitados. Nuestra fe estará ahí demostrándonos la fortaleza, de saber que haciendo el bien a los que están mal, me salva. Cristo nos lo ha demostrado, ya nada se salva solo, necesitamos que la humanidad entienda que nos necesitamos para vivir la salvación plena. Porque mi salvación y la salvación de la humanidad, está en eliminar el mal de este mundo, comprometiéndome a aniquilar aquello que nos devora por dentro, eliminar las relaciones agrias, distantes y egoístas. Es la hora del buen corazón, como la del Buen samaritano, como las del Padre misericordioso. O simplemente, como la Virgen Maria que todo lo pone y guarda en su corazón. 

Que este tiempo de cuarentena, tiempo de coronavirus, nos haga distintos. Y que podamos llegar a un buen puerto unidos y animados unos a otros.                                  

(*)  es misionero y periodista. 

Graciela Arandia de Hidalgo



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