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viernes 24 enero 2020
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Optar por los magos es seguir la estrella, la luz que nos lleva a la felicidad y a la vida, a Jesús nuestro salvador, aseguró Mons. Sergio

Campanas. Monseñor Sergio  afirmó que optar por los magos es seguir la estrella, la luz que nos lleva a la felicidad y a la vida, a Jesús nuestro salvador. Es un camino que implica compromiso, dedicación y tiempo, pero al final encontraremos la estrella de la vida, el amor y la dicha, como los magos que: “Al ver la estrella, se llenaron de alegría”.

Hoy  6 de enero la Iglesia Católica celebra la Epifanía (manifestación) del Señor y en el Evangelio se nos presenta el pasaje de los tres Reyes Magos que llegan a ofrecer regalos al Niño Dios. En la Basílica Menor de San Lorenzo Mártir – Catedral, el Arzobispo de Santa Cruz, presidió la Celebración  Eucaristía a las 08:00 horas.

 El Arzobispo de Santa Cruz, en su homilía aseguró que la a Epifanía, nos pone ante estos dos caminos contrarios entre sí: el de Herodes y el de los reyes magos y nos pide tomar posición, no podemos quedarnos neutrales.

Así mismo dijo que optar por Herodes es optar por las tinieblas del pecado, por una vida vivida sin o en contra de él, por una ciencia sin referencias éticas, y por una convivencia social basada en la lógica del más fuerte, la violencia y la muerte.

El Prelado afirmó que optar por los magos es seguir la estrella, la luz que nos lleva a la felicidad y a la vida, a Jesús nuestro salvador. Es un camino que implica compromiso, dedicación y tiempo, pero al final encontraremos la estrella de la vida, el amor y la dicha, como los magos que: “Al ver la estrella, se llenaron de alegría”, aseguró.

 

 

Homilía de Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz

06/01/2020

 

La liturgia de la palabra de esta solemnidad se desarrolla alrededor de dos palabras contrapuestas: oscuridad y luz. Las “Tinieblas que “cubren la tierra” y la “espesa nube que envuelve las naciones”, son las tinieblas del pecado y muerte. (1ª)

La segunda palabra es Luz; ” el Señor que resplandece sobre su pueblo”,las naciones vendrán hacia tu luz, hacia el resplandor de tu amanecer, los magos con la “guía de la estrella”. En la carta de Pablo aparaece tres veces el verbo revelar a las naciones y los pueblos el misterio de la salvación. En estas palabras está el sentido de la Epifanía: manifestación y revelación. La Luz de Dios que en el Niño Jesús se nos revela como la “verdad” y nos revela: “el misterio oculto a las anteriores generaciones”.

En el Evangelio, todos los personajes buscan la luz, pero cada cual recorre distintos caminos; los magos el camino correcto; los escribas, expertos de la ley, y los sacerdotes, eligen uno equivocado, buscan a un Mesías poderoso y Herodes escoge el engaño, busca matar a Jesús.

Hemos visto su estrella: Los magos, sabios estudiosos de astrología y de ciencias, reconocen larevelación” de la estrella que han visto “surgir en el Oriente“, de donde sale el sol. Los antiguos orientales ponían mucha atención a las estrellas que les recordaban a la divinidad y que revelaban o escondían su influjo sobre el destino humano. Al descubrir esa nueva estrella los sabios ven el signo del nacimiento de un futuro rey, como dicen al rey Herodes después de haber seguido la estrella, que pero había desaparecido al llegar a Jerusalén. Por eso van a la mansión de Herodes para preguntar: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Hemos visto su estrella”.

Esta estrella es símbolo de Dios que guía al ser humano hacia la luz de la verdad y los Magos representan al las personas que buscan con sinceridad conocer a Dios. Sin embargo, solo con nuestras propias fuerzas, la ciencia y la recta intención, no alcanzamos el objetivo, porque hace falta recurrir a las Escrituras.

El rey Herodes no tiene respuesta y consulta a los escribas, que le contestan con una cita de la Biblia; “De ti (Belén) surgirá un jefe que será el pastor de mi pueblo, Israel“. Con esa respuesta los magos salen del palacio de Herodes y nuevamente aparece la estrella que los llena de alegría y los guía seguros a Belén. Allí encuentran al niño Dios en los brazos de María: lo reconocen y adoran: “Postrándose le rindieron homenaje” y ofrecieron los dones de oro, incienso y mirra. Según San Pedro Crisólogo significan una entrega total a Dios: “con el incienso reconocen que Jesús es Dios, con el oro lo aceptan como rey y con la mirra expresan su fe en aquel que moriría”.

Rehusado por su propio pueblo, Jesús es reconocido y honrado por los paganos: Los sabios representan a todos los hombres y pueblos de la tierra, es la universalidad de la salvación: “Las naciones vendrán hacia tu luz”. Los honores reservados al niño, es el reconocimiento de que también los paganos están llamados a fe en Jesús, el Hijo de Dios.

También los sabios representan a quienes reconocen que Dios debe ocupar el primer lugar en la vida del ser humano porque todo lo que somos viene de Dios y por eso le ofrecen la inteligencia, la ciencia, la riqueza y el poder. Al momento de regresar a sus países, los magos reciben en sueño la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, y emprenden otro camino.

El encuentro con el Señor, nos hace cambiar camino, la dirección de nuestra vida, es la conversión profunda. El camino de los magos es el símbolo del camino lleno de la luz de Dios y de la búsqueda sincera y perseverante de la verdad. Cambiar de camino es signo de la conversión, del cambio de nuestra vida cuando nos encontramos con Dios.

El palacio del rey Herodes, es signo de las tinieblas y la mentira en las que está envuelta la vida de los que adoran a los ídolos del mundo, los que transcurren su vida en la desorientación, sin ideales válidos. Él representa también al hombre que en su afán de autonomía de Dios se endiosa a si mismo, se eleva a dueño de su destino y del destino de los demás, descartando la norma ética objetiva y universal, inscrita en el corazón y válida para todos.

A lo largo de la historia se han endiosado tantas cosas creadas y tantas personas, se han hecho ídolos que siempre han demostrado su inconsistencia. Hoy nuestra sociedad post-moderna, está creando nuevos ídolos: la ciencia y la técnica en contraposición o alternativa a Dios. Se repone en ellas una esperanza incondicional y se les atribuye poderes omnipotentes para dar con todos los problemas de la humanidad.

La ciencia y la técnica han logrado seguramente muchos resultados en mejorar la calidad de vida de la humanidad, sin embargo ha demostrado su impotencia ante el persistir de la pobreza, de la injusta distribución de los bienes, de enfermedades incurables y tantas otras plagas que afecta a la población mundial. También la ciencia, sometida a una economía ciega que privilegia el interés y la ganancia sobre el hombre, se está revelando incapaz de preservar el medio ambiente, ha provocado el calentamiento global de la atmósfera, el efecto invernadero, y fenómenos atmosféricos extremos nunca experimentados, que provocan desastres, dolor y muerte en todos los continentes.

Esta situación es resultado de una ciencia que desconoce que es fruto de la inteligencia humana, don de Dios. En cuanto don, la ciencia tiene que tomar en cuenta a Dios, tomar como referencia a la ley que Él ha implantado en la conciencia de toda persona, y anteponer al ser humano, en cuanto creado a imagen de Dios, por encima de cualquier otra criatura, otro interés e ideología.

La ciencia iluminada por la fe, así como la entendieron y vivieron los Magos, es un camino que nos lleva a Dios y nos hace reconocer el Salvador en el niño pobre en Belén. Este Niño es la luz que quita las tinieblas de la soberbia y de la autosuficiencia de nuestra mente y nos abre los ojos a la esperanza de poder alcanzar la felicidad y realización armoniosa de nuestra existencia.

La Epifanía, nos pone ante estos dos caminos contrarios entre sí: el de Herodes y el de los reyes magos y nos pide tomar posición, no podemos quedarnos neutrales.

Optar por Herodes es optar por las tinieblas del pecado, por una vida vivida sin o en contra de él, por una ciencia sin referencias éticas, y por una convivencia social basada en la lógica del más fuerte, la violencia y la muerte.

Optar por los magos es seguir la estrella, la luz que nos lleva a la felicidad y a la vida, a Jesús nuestro salvador. Es un camino que implica compromiso, dedicación y tiempo, pero al final encontraremos la estrella de la vida, el amor y la dicha, como los magos que: “Al ver la estrella, se llenaron de alegría”. Amén

Graciela Arandia de Hidalgo



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