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lunes 13 julio 2020
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¡No están solos! , Estamos aquí para expresarles nuestra solidaridad cristiana, dijo Mons. Sergio, a los Pobladores de la Guardia

Campanas. Estamos aquí para decirles que ¡No están solos!, y  que la Iglesia de Santa Cruz  está al lado de todos y cada uno de ustedes, dijo Mons. Sergio a los hermanos y hermanas del Municipio  de la Guardia, durante el rezo del Santo rosario.

El Arzobispo de Santa Cruz, Mons. Sergio Gualberti, presidió el rezo del Santo rosario, por los hermanos contagiados por el Covid – 19 y sus familiares, hoy miércoles 13 de mayo, fiesta de la Virgen  de Fátima, desde la Parroquia la Purísima Concepción del Municipio de la Guardia. Acompañaron los Obispos Auxiliares; Mons. Braulio Sáez, Mons. Estanislao Dowlaszewicz, Mons. René Leigue, P. Hugo Ara, Vicario de Comunicación, y los párrocos de las 4 Parroquias de este Municipio, P. Hipólito Michel, P. Marco Antonio Aguilera, P. Milton Cabrita y el P. Carmelo.

El primer Misterio Glorioso se rezó por nuestros hermanos afectados por el Covid – 19, el segundo misterio por todas las familias en esta cuarentena, el tercer misterio se ofreció por  todas las Autoridades y los responsables del bien común, el cuarto misterio se pidió por los médicos y por el personal sanitario y el quinto misterio se rezó por todas las comunidades que dan testimonios de la solidaridad y por todos los sacerdotes y vida consagrada.

El Arzobispo,  también rezó por el Papa Francisco y por sus intenciones, él que está llamado con tanta responsabilidad en este mundo, para que el Señor Resucitado le conceda la gracia y la fortaleza de seguir guiando a la Iglesia por el sendero de la fe, y especialmente nos anime en la esperanza en este tiempo de pandemia.

Durante su exhortación, el Arzobispo cruceño, expresó su cercanía  y  solidaridad cristiana, a todos  los pobladores de este municipio, y en particular a todas las personas afectadas por el coronavirus y sus familiares, también pidió por el personal sanitario, por la Autoridades,  y por todos los que sufren, por la falta de trabajo y no pueden llevar el pan de cada día a su hogar.

Estamos aquí para decirles que ¡No están solos!, y  que la Iglesia de Santa Cruz  está al lado de todos y cada uno de ustedes y lo hace con el medio admirable que el Señor nos ha dado, la oración. Expresó el prelado.

Hoy hemos orado para que sane a nuestros enfermos y a todas su dolencias de alma y cuerpo, oramos también para que nos libere de nuestros dolores y nuestros temores, nuestros miedos, nuestros cansancios y oramos sobre todo para que nos de la fortaleza para no levantar las manos, ni desfallecer en la lucha y que él nos colme de su paz y de su serenidad, dijo el Arzobispo.

Mons. Sergio afirmó, que la Virgen María, a quien  nosotros tenemos tanto cariño y a la veneramos  como la Purísima, esta tarde nos ha hecho experimentar, su amor y cariño de Madre, nos ha ayudado a reafirmar nuestra fe en su hijo Jesús y nos ha asegurado que ella siempre camina a nuestro lado, para animarnos a mirar con esperanza y confianza al futuro.

 Exhortación del Arzobispo de Santa Cruz

Amados hermanos y hermanas hemos venido hoy a la Parroquia la Purísima Concepción de esta ciudad de la Guardia, mi persona como Arzobispo de Santa Cruz, los Obispos auxiliares, los sacerdotes, y estamos aquí sobre todo para expresarles en nombre de Jesús, nuestro Salvador,  nuestra cercanía  y nuestra solidaridad cristiana, a todos ustedes, y en particular a todas las personas afectadas por el coronavirus y sus familiares, por el personal sanitario, por la Autoridades,  y por todos los que sufren, por la falta de trabajo y no pueden llevar el pan de cada día a su hogar.

Estamos aquí para decirles que no están solos, y  que la Iglesia de Santa Cruz  está al lado de todos y cada uno de ustedes y lo hace con el medio admirable que el Señor nos ha dado, la oración. Es Jesús mismo que no los dice, pidan y Dios les dará, busquen y encontraran, llamen y él les abrirá, porque todo el que pide recibe y el que busca encuentra y al que llama, Dios le abre, y son palabras suyas, y hemos rezado el Santo rosario con mucha devoción y esperanza, la oración sencilla y muy querida por nuestra Madre María.

Nosotros aquí en la puerta abierta del nuevo templo parroquial  y todos ustedes hermanos y hermanas que nos siguen por los medios de comunicación lo han hecho en su propio hogar, y ustedes están presentes gracias a Cristo, presencia de los ausentes y de los lejanos. Nadie queda excluido ni en el territorio del municipio, ni en la ciudad de Santa Cruz, ni en toda Bolivia, todos sufriendo por la dura adversidad  de este coronavirus.

Hemos rezado el Santo rosario, es decir, la corona de María, a través de ella nuestra Madre querida, nos hemos dirigido a Dios, con la firme certeza que él nos va a conceder lo que pedimos. Oramos para que sane a nuestros enfermos y a todas su dolencias de alma y cuerpo, oramos también para que nos libere de nuestros dolores y nuestros temores, nuestros miedos, nuestros cansancios y oramos sobre todo para que nos de la fortaleza para no levantar las manos, ni desfallecer en la lucha y que él nos colme de su paz y de su serenidad.

Con el amor y la mirada de María, hemos contemplado los misterios gloriosos de su hijo, ella nos ha traído la buena noticia que Jesús está vivo y es nuestra vida, el viviente que nos anima a tener fe y confiar en él que se ofrece a cargar sobre sus hombros, la cruz de nuestros dolores, desánimo y miedos, para levantarnos y hacernos partícipes de la nueva vida en Dios.

En cada decena hemos confiado en las manos maternas de la Virgen María, la Inmaculada, la Purísima, una intención común y cada uno de ustedes aquí presente y los hermanos desde sus hogares, han puesto seguramente ante la Virgen, sus propias intenciones, y han orado por el  bien  materiales y espirituales de toda su familia  y todas estas intenciones por ella han sido presentadas como una sola oración coral, al Señor.

La Virgen María, a quien  ustedes tienen tanto cariño y la veneran como la Purísima, esta tarde nos ha hecho experimentar, su amor y cariño de Madre, nos ha ayudado a reafirmar nuestra fe en su hijo Jesús y nos ha asegurado que ella siempre camina a nuestro lado para animarnos a mirar con esperanza y confianza al futuro.

Queridos hermanos y hermanas del Municipio de la Guardia, agradezcamos a la Virgen María por indicarnos que su hijo es el único camino hacia Dios, la vida que vence a la muerte y la verdad que hace arder hasta los corazones más fríos y tristes y que nos une en la lucha de preservar la vida por encima de cualquier otro bien.

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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