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miércoles 25 noviembre 2020
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Nicolás Castellanos: “Esperamos un cambio en la política y la economía. Diseñar una globalización alternativa”

Campanas/www.religiondigital.org/ “Seguir el Concilio Vaticano II asegura vivir en estado permanente de misión”

“La evangelización liberadora es algo más que las causas humanitarias que pueden realizar organismos no gubernamentales”

“Un obispo misionero reza, estudia, está disponible las 24 horas del día para escuchar y aprender de los pobres y con ellos hacer emprendimientos para reducir las fronteras de la pobreza”

“¿A qué se dedicó Jesús? A curar enfermos, dar de comer al que tenía hambre y cuidar las relaciones humanas para una buena convivencia”

Tras casi 30 años como misionero en Bolivia, el obispo español Nicolás Castellanos describe que la misión hace descubrir “que los pobres son un lugar teológico, donde está Dios. Y entonces no te queda otra que bajar a los infiernos”. Los de las minas en las que eran explotados los menores cuando llegó al país, o todos los otros que surgen en un mundo actual en el que “las sombras se multiplican”. Sin agotar la esperanza, en cambio, el obispo emérito de Palencia dice que “el Evangelio de Jesús siempre interroga, sana y humaniza”. Y hablando en el plural del que se siente naturalmente parte del pueblo, promete en esta entrevista: “No bajarnos nunca de la utopía de Jesús”.

¿Son necesarias las misiones en el siglo XXI, caracterizado por la diversidad de organismos no gubernamentales y laicos dedicados a causas humanitarias?

Sí, por supuesto, si entendemos bien lo que es la misión. No olvidemos que hemos pasado de las misiones a la Misión. La Iglesia nace misionera. La misión pertenece a su entraña y constituye su razón de ser. Seguir el Concilio Vaticano II (1965) asegura vivir en estado permanente de misión. Porque nace del designio amoroso del Padre, se configura como la prolongación de Jesús y es fruto de la acción creadora del Espíritu Santo.

La comunidad misionera lleva la alegría y la esperanza del Evangelio y hace lo que hizo Jesús: Anunciar el Reino, sentir a Dios como Padre, Madre, ternura, compasión y misericordia. La evangelización liberadora es algo más que las causas humanitarias que pueden realizar organismos no gubernamentales.

Nicolás Castellanos, misionero y obispo

 
Nicolás Castellanos, misionero y obispo

¿Cómo es el día a día de un obispo misionero?

Como el de toda persona humana y creyente: Reza, estudia, está disponible las 24 horas del día para escuchar y aprender de los pobres y con ellos hacer emprendimientos para reducir las fronteras de la pobreza, levantar esperanzas y hacer con ellos un mundo habitable para todos.

¿Qué lecciones saca de la convivencia misionera?

Que los pobres son un lugar teológico, donde está Dios. Y entonces no te queda otra que bajar a los infiernos, donde se sienten las fauces de la muerte. Y ahí descubres que el cristianismo es como una propuesta de vida buena y de buena vida.

¿Cómo no caer, en el trabajo social en el país de misión, en paternalismos o incluso en ‘neocolonialismo’ cultural y religioso?

Según mi visión, eso se consigue mirando a Jesús de Nazaret. Porque el Evangelio de Jesús siempre interroga, sana y humaniza. Parece que se queda en el más acá y si me apuran un poco, es más humano y social que religioso. ¿A qué se dedicó Jesús? A curar enfermos, dar de comer al que tenía hambre y cuidar las relaciones humanas para una buena convivencia.

Nicolás Castellanos, obispo misionero

 
Nicolás Castellanos, obispo misionero

En definitiva, lo que quiere Jesús, a toda costa, es que el dinero, la relación con la familia, los emprendimientos sociales y hasta religiosos, que en vez de humanizarnos, nos deshumanicen, que es lo que ocurre con frecuencia, no ocurra. El seguimiento de Jesús es la forma perfecta de humanización, un proyecto de humanización, basado en el amor, la libertad, la dignidad y la liberación de todas las esclavitudes y pecados. La marca de Jesús es la humanización.

¿Cuál es la panorámica que el coronavirus ha dejado en Santa Cruz de la Sierra?

Desoladora, empresas que cierran, miles y miles de desempleados, hambre en los
barrios… llevamos más de cuatro meses colaborando en las ollas solidarias. Nuestra gente pasa hambre. En Santa Cruz de la Sierra: Contagiados 43.263. Muertos 4.139. Recuperados 38.675.

Esperamos un cambio en la política global y en la economía. Diseñar una globalización alternativa: Una nueva arquitectura política que consiste en poner orden en este desorden mundial: Justicia, igualdad, distribución equitativa y destino universal de los bienes y la riqueza, defensa de los derechos humanos, búsqueda del bien común, derecho a un trabajo digno y estable y cuidado de la ecología integral.

Nicolás Castellanos en sus proyectos de asistencia social

 
Nicolás Castellanos en sus proyectos de asistencia social

Las elecciones se acercan. ¿Qué mensaje puede lanzar a la ciudadanía boliviana?

No se puede construir un país a partir de las hostilidades, de la violencia, de negar y perseguir al que piensa distinto, o sumidos en la corrupción y corrompidos por el narcotráfico.

Estamos de acuerdo y reconocemos y asumimos con alegría y responsabilidad la Bolivia multiétnica, pluricultural, plurirreligiosa, con prevalencia de la católica. Y nos sentimos orgullosos de ser bolivianos y cantar a pulmón lleno “Viva mi patria Bolivia”.

Hay que suprimir todo aquello que impida crecer juntos, en libertad, en solidaridad, en el ámbito de un estado de derecho, donde reine la independencia de los tres Poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el de la Justicia. Y en cambio, cuidar la riqueza de todas las diferencias, que son valores, si entran en diálogo, en reciprocidad, si se aceptan y se ponen a trabajar en la misma dirección de búsqueda de la prosperidad de Bolivia y del bien común, empezando por los más pobres.

¿Qué les dice a aquellos que consumen y destruyen el medioambiente, mientras otros apenas pueden sobrevivir?

Proyecto Hombres Nuevos, en Bolivia

 
Proyecto Hombres Nuevos, en Bolivia

Lo que dice el obispo de Roma, Francisco, en Laudato Si: La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen y acentúan.

Desde que fundó Hombres Nuevos en 1992, ¿qué es lo que recuerda que más le ha indignado como misionero? ¿Lo más conmovedor? 

Dos cosas, cuando llegamos a Bolivia en 1992, existía un millón de niñas y niños en
edad escolar sin escuela. Y en Potosí y Oruro, los niños siguen bajando a las minas a trabajar. Y en el Plan 3000, donde llevo 29 años, me indignó que el 60% fueran pobres y el 40% viviesen en la miseria. Los niños se morían por desnutrición. En el Centro de Niños Palencia, hemos salvado más de 5.000 vidas de niñas y niños.

“En el Plan 3000, donde llevo 29 años, me indignó que el 60% fueran pobres y el 40% viviesen en la miseria. Los niños se morían por desnutrición y en vez de ir a la escuela, bajaban a las minas”

La fórmula del proyecto Hombres Nuevos apuesta por educar a los jóvenes para salvarlos de la pobreza. ¿Cómo le gustaría que continuase su obra en el futuro?

Seguir el aliento del Espíritu Santo “que hace nuevas todas las cosas” con la fuerza de Jesús de Nazaret, que nos llena de coraje, parresia y entrega a fondo perdido para seguir en el camino de los pobres. Apoyados en el Espíritu Santo, nos ubicamos en la audacia misionera: Creer y confiar en la Providencia, en la presencia liberadora del Padre, que actúa en nosotros y a través de la generosidad de las personas.

Para ello, hemos de colaborar todos, optimizando los recursos humanos y económicos; caminar juntos, resistir juntos, compartir esfuerzos y sacrificios. La crisis nos debe hacer mejores y no bajarnos nunca de la utopía de Jesús.

¿Qué le inspira la encíclica de Francisco sobre la fraternidad? ¿Qué punto destacaría?

Esa es la clave de la vida cristiana y la solución a los problemas del mundo de hoy. El obispo de Roma, Francisco, propone la fraternidad como única salida a un mundo enfermo y no solo de coronavirus, pero también, porque las sombras del mundo actual se multiplican en toda la superficie de la tierra.

Se está trabajando en su candidatura para el Nobel de la Paz. ¿Qué le parece que le propongan para un reconocimiento así?

Al final de la tarde de la historia, diremos siervos inútiles somos y con Francisco de Asís, reconoceremos: Poco y nada hemos hecho, comencemos hermanos.

Nicolás Castellanos, obispo colaborador de RD

 
Nicolás Castellanos, obispo colaborador de RD

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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