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martes 23 julio 2019
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Monseñor Sergio pide que escuchemos la voz del Buen Pastor para conocerlo y seguirlo sin miedo.

En su homilía de este domingo, Día del Buen Pastor, el Arzobispo de Santa Cruz también señaló que Jesús cuestiona a los malos pastores del mundo de hoy que seducen al pueblo con mentiras… “que imponen con la fuerza sus ideologías (…) y que buscan sus propios intereses y no los del pueblo”.

Este domingo 12 de mayo la Iglesia celebra el día del “Buen Pastor” y el Evangelio de este 4º domingo de Pascua nos habla de Jesús que se presenta como el Buen Pastor que tiene una relación de comunión muy profunda con sus discípulos: “Yo conozco a mis ovejas y ellas me siguen”. En ese sentido, Monseñor Sergio Gualberti indicó que “Jesús conoce a sus seguidores no por referencia ajena ni por haber oído parlar de ellos, sino por estar con y en medio de ellos, compartir la existencia cotidiana y entablar con ellos lazos personales de amistad y de amor. Y sus discípulos lo siguen porque reconocen en Él el verdadero y auténtico pastor que gasta su vida por el bien de ellos, que los guía, acompaña y defiende de todos los peligros”.

El Prelado Cruceño enfatizó en la necesidad de escuchar la voz de Jesús el Buen Pastor para conocerlo de tú a tú.. para seguirlo sin miedo: “De la misma manera nosotros, si queremos gozar de la vida plena,  tenemos que escuchar la voz de Jesús, la voz de amigo, la voz de amor que hace rebosar el corazón de felicidad. Escucharlo para conocerlo en un encuentro de tú a tú y reconocer que él está presente y actúa en nuestra vida, para seguirlo sin miedo y con la certeza de que en él se apaga el deseo de verdad y de amor que tenemos en lo profundo de nuestro ser”.

Para Monseñor Sergio, “La actitud de Jesús, el Buen Pastor que ha venido a servir y no a hacerse servir y que ha entregado su vida por el bien de todos, contrasta con la actuación injusta y abusiva de los malos pastores del pueblo de Israel de entonces. Autoridades sociales, políticas y religiosas que, en vez que preocuparse por el bien del pueblo, se preocupaban por sí mismos y sus intereses y se aprovechaban de los pobres y débiles en una componenda perversa con los sectores poderosos de la sociedad”.

Jesús cuestiona a los malos pastores de hoy que sedientos de poder se imponen por la fuerza

“De la misma manera, la figura de Jesús Buen Pastor, también cuestiona, en nuestro mundo de hoy, a pastores que, sedientos de poder, se presentan como salvadores, que seducen a la gente con mentiras y promesas ilusorias, que imponen con la fuerza sus ideologías, que descalifican y persiguen a los antagonistas y que buscan sus propios intereses y no los del pueblo”.

El Señor sigue llamando a los jóvenes… pero falla nuestra respuesta como comunidad

Por eso, en este domingo del Buen Pastor, la Iglesia nos pide orar por todas las vocaciones, especialmente por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada que hoy han disminuido numéricamente en varias Iglesias como la nuestra. No es que el Señor haya dejado de llamar a jóvenes, varones y señoritas, a entregar su vida al servicio del Evangelio y de la Iglesia, sino que es nuestra respuesta la que falla, la respuesta de la comunidad, de nosotros sacerdotes, de los educadores cristianos, de la familia y de los jóvenes mismos. No acabamos de entender que la vocación sacerdotal y religiosa es un don de Dios para la comunidad, que es “el llamado de un amigo: Jesús”, como nos dice Papa Francisco en la Exhortación Apostólica “Cristo Vive” dedicada principalmente a los jóvenes.

Uds. Padres de Familia, no pongan obstáculos a los hijos que manifiestan su deseo de ser sacerdotes o religiosas

Regalemos a Dios lo mejor, tomemos conciencia de que todos nosotros somos responsables por las vocaciones, oremos por los jóvenes para que escuchen la voz de Jesús y acompañémoslos con nuestro afecto y démosle todo nuestro apoyo. En especial, Uds. padres de familia, no pongan obstáculos a los hijos que manifiestan su deseo de ser sacerdotes o religiosas, porque además de oponerse a su realización plena y a su felicidad, se oponen a Dios, lo que es muy grave.

HOMILÍA DE MONSEÑOR SERGIO GUALBERTI, ARZOBISPO DE SANTA CRUZ

DOMINGO 12 DE MAYO DE 2019

DÍA DEL BUEN PASTOR Y JORNADA MUNDIAL DE ORAICÓN POR LAS VOCACIONES

El Evangelio de este 4º domingo de Pascua nos habla de Jesús que, ante un grupo de fariseos que cuestionan su actuar y su predicación, se presenta como el Buen Pastor que tiene una relación de comunión muy profunda con sus discípulos: “Yo conozco a mis ovejas y ellas me siguen”.

Jesús conoce a sus seguidores no por referencia ajena ni por haber oído parlar de ellos, sino por estar con y en medio de ellos, compartir la existencia cotidiana y entablar con ellos lazos personales de amistad y de amor. Y sus discípulos lo siguen porque reconocen en Él el verdadero y auténtico pastor que gasta su vida por el bien de ellos, que los guía, acompaña y defiende de todos los peligros.

Ya en el  A.T. los profetas y los salmos presentaban la imagen de Dios como el Pastor que tiene un inmenso amor para con Israel, el pueblo elegido, que se preocupa por él y que interviene a su favor cuando los pastores traición su vocación y se apacientan a sí mismos en vez que apacentar al pueblo. Ahora Jesús, al definirse el Buen Pastor, indica que ha sido enviado a asumir sobre sí, en plenitud y con rasgos nuevos, la misma misión del Padre: “Y la voluntad del que me envió es que no pierda a ninguno de los que él me ha dado, sino que lo resucite al en el último día”.

Jesús en verdad es el Buen Pastor que se juega su vida poniéndose a disposición de todos, incluso de los fariseos que lo rechazan, para que, conforme al mandado del Padre, nadie se pierda y que todos tengan vida: “Yo doy la vida eterna a mis ovejas. Él nos ha amado hasta el extremo de entregar su vida para liberarnos de la muerte, del pecado y de toda clase de esclavitudes, y para hacernos saborear la vida en abundancia no solo ahora en nuestra existencia terrenal, sino sobre todo la vida plena y para siempre en la casa del Padre.

Mis ovejas “no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mi mano…” como “nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre”. La mano es signo fuerza, de poder y de capacidad de actuar. Jesús ha recibido el mismo poder del Padre para fortalecer a sus discípulos y defenderlos de los lobos y de los ladrones que quieren arrebatar su fe y de los fautores del mal que confunden y desorientan.

La actitud de Jesús, el Buen Pastor que ha venido a servir y no a hacerse servir y que ha entregado su vida por el bien de todos, contrasta con la actuación injusta y abusiva de los malos pastores del pueblo de Israel de entonces. Autoridades sociales, políticas y religiosas que, en vez que preocuparse por el bien del pueblo, se preocupaban por sí mismos y sus intereses y se aprovechaban de los pobres y débiles en una componenda perversa con los sectores poderosos de la sociedad.

De la misma manera, la figura de Jesús Buen Pastor, también cuestiona, en nuestro mundo de hoy, a pastores que, sedientos de poder, se presentan como salvadores, que seducen a la gente con mentiras y promesas ilusorias, que imponen con la fuerza sus ideologías, que descalifican y persiguen a los antagonistas y que buscan sus propios intereses y no los del pueblo.

 “Mis ovejas escuchan mi voz… y ellas me siguen”. El Buen Pastor  ha venido para dar a todos la posibilidad de gozar de la vida plena, de la felicidad, sin embargo pide dos disposiciones fundamentales: escuchar su voz y seguirlo. Es lo que hicieron muchas personas que lo encontraron en los caminos de Tierra Santa, en particular los pobres, los enfermos, los pecadores y los marginados que, siendo testigos de su actuación y predicación, escucharon su voz y lo reconocieron como el verdadero Pastor y se hicieron sus discípulos.

De la misma manera nosotros, si queremos gozar de la vida plena,  tenemos que escuchar la voz de Jesús, la voz de amigo, la voz de amor que hace rebosar el corazón de felicidad. Escucharlo para conocerlo en un encuentro de tú a tú y reconocer que él está presente y actúa en nuestra vida, para seguirlo sin miedo y con la certeza de que en él se apaga el deseo de verdad y de amor que tenemos en lo profundo de nuestro ser.

Por eso, en este domingo del Buen Pastor, la Iglesia nos pide orar por todas las vocaciones, especialmente por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada que hoy han disminuido numéricamente en varias Iglesias como la nuestra. No es que el Señor haya dejado de llamar a jóvenes, varones y señoritas, a entregar su vida al servicio del Evangelio y de la Iglesia, sino que es nuestra respuesta la que falla, la respuesta de la comunidad, de nosotros sacerdotes, de los educadores cristianos, de la familia y de los jóvenes mismos. No acabamos de entender que la vocación sacerdotal y religiosa es un don de Dios para la comunidad, que es “el llamado de un amigo: Jesús”, como nos dice Papa Francisco en la Exhortación Apostólica “Cristo Vive” dedicada principalmente a los jóvenes.

Regalemos a Dios lo mejor, tomemos conciencia de que  todos nosotros somos responsables por las vocaciones, oremos por los jóvenes para que escuchen la voz de Jesús y acompañémoslos con nuestro afecto y démosle todo nuestro apoyo. En especial, Uds. padres de familia, no pongan obstáculos a los hijos que manifiestan su deseo de ser sacerdotes o religiosas, porque además de oponerse a su realización plena y a su felicidad, se oponen a Dios, lo que es muy grave. Después de la comunión tendremos el testimonio de un joven seminarista, que nos hablará de su decisión de seguir a Jesús el Buen Pastor, acojámoslo con cariño. “El Señor es mi pastor, nada me falta”. Amén.

Oficina de prensa del Arzobispado de Santa Cruz.

Erwin Bazán Gutiérrez



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