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martes 18 mayo 2021
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Mons. Tito Solari: “Doy gracias a Dios, porque siempre me sentí bendecido y favorecido por Él”

Campanas/Iglesia Viva. Mons. Tito Solari Capellari, Arzobispo Emérito de la Arquidiócesis de Cochabamba, compartió su vida, testimonio y misión en Bolivia, país que lo acogió hace 47 años cuando el misionero salesiano llegaba a evangelizar al pueblo boliviano, hoy a poco de cumplir 55 años de vida sacerdotal, dice sentirse en paz, pero con la firme vocación de continuar el camino misionero al que Dios le ha llamado.

Su familia

“Es lindo recordar el origen y punto de partida de una persona, he nacido al día siguiente que empezó la segunda guerra mundial, la conciencia mía los primeros años de vida fueron dentro del ámbito de la guerra hasta mis 6 años. Mi papá y mi mamá, una pareja muy bella, en todo ámbito eran diferentes y complementarios, lo que les caracterizo fue la comprensión mutua, por ejemplo mi mamá era anticlerical, y mi papá era una persona muy religiosa, nunca faltaba a la misa” Mons. Tito nació en una familia numerosa fueron 7 hijos, en Pesaris di Prato Carnico – Italia, el 2 de septiembre de 1939. Terminó los estudios de Primaria en Pesaris y secundaria en Tolomezzo, bajo la guía espiritual de los Padres Salesianos.

Vocación sacerdotal  

Mons. Tito estudiaba en el colegio Don Bosco: “en la mañana fui a confesarme como acostumbraba hacerlo, y después el sacerdote me dice….Tito ¿tú nunca has pensado en ser salesiano?, y me dijo porque no lo piensas, y le dije que si…durante meses cada noche, antes de ir a dormir me ponía de rodillas delante de mi cama, y rezaba a la Virgen con tres Ave Marías, y le preguntaba ¿qué es ser salesiano?, ¿qué es la vocación? ¿cómo se percibe esta llamada?.

Y lo pensé y al final decidí y fue la decisión más difícil de mi vida, sobre todo por mi papá, el tenía el sueño de que yo siguiera sus pasos, y entonces se cayó su proyecto de vida sobre mí, él quería que siga sus pasos, me costó mucho causarle ese dolor con mi decisión.

En 1955 Monseñor Tito Solari inició su noviciado en la Congregación Salesiana en Albarè, Verona,  ordenándose como  sacerdote en Pesaris, el 23 de diciembre de 1966.

Llegué a Bolivia hace más de 40 años

A Bolivia llegue en julio del año 1974, recuerdo que estaba jugando un partido de básquet llevaba 7 años de sacerdocio, y durante el partido me llamaron a la portería, ahí y el vicario me dijo… Tito…me preguntan si tu estas dispuesto a ir a Bolivia, entonces le conteste si estoy dispuesto a ir enseguida. Y mis papas me dijeron, les dije que estoy seguro que no están de acuerdo, pero digo que sí, que estoy dispuesto, y así vine a Bolivia.

Creo que me toco lo que el Señor me ha regalado, la cosa más bella, una comunidad, ser párroco, en una zona de colonización, el área principal de la parroquia era la zona de Yapacaní, me tocó con hermanos fantásticos muy capaces y generosos, ahí viví 7 años

Bolivia significa un nuevo nacimiento

 Nací aquí, aprendí a hablar, aprendí a caminar, me tocó comprender todo el mundo que me rodeaba, aceptar una vida diferente desde la alimentación, clima, personas, naturaleza, y todo lo que me tocó gente sencilla que me ha acogido con mucha paciencia y amor.

Cuando responsable de la parroquia de Yapacani, cada año aumentaba nuestra comunidad, porque la provincia de origen descubrió este ambiente, vio necesidades y fue generosa con Bolivia.

Mons. Tito, el sacerdote y Obispo

Ejerció como Inspector Provincial de los Salesianos en Bolivia desde 1981 hasta el año 1986. Fue elegido Obispo titular de Acque Nuove de Numidia y Auxiliar de Santa Cruz de la Sierra el 16 de diciembre de 1986 y consagrado el 19 de marzo de 1987, siendo Arzobispo Mons. Luís Rodríguez Pardo. El 7 de marzo de 1998 fue promovido a Coadjuntor de la Arquidiócesis de Cochabamba. Por sucesión, Arzobispo de Cochabamba el 8 de julio de 1999.

La primera noticia grande, fue que me costó mucho romper con mi familia, hermanos y universidad, con todo, mi segundo paso fue la responsabilidad de inspector de los salesianos, y ahí recibí la noticia que el Papa me nombró Obispo Auxiliar de Santa Cruz. Fue algo que me alegró, pero también otra vez, fue una gran responsabilidad, y la viví bien, porque tuve dos pastores fantásticos, colabore con Mons. Luis Rodríguez y después acompañe a Mons. Julio Terrazas antes de que fuera cardenal, estuve 12 años en esa tarea.

Cochabamba, me acuerdo que Mons. Julio me dijo la noticia, yo tenía 53 años, y lo mire a Mons. Julio, y le dije, ahora empieza mi calvario, esta respuesta no cayó del cielo, mucho tiempo antes yo meditaba como debía vivir esos años de mi vida en la madurez, y pensé que mi última etapa de la vida es Jesús, y cuando vi que me daban ese encargo, pensé que es mi última etapa de la vida de Jesús, el calvario.

 Tengo demasiados recuerdos, pero doy gracias a Dios, porque siempre me sentí bendecido

En los años en Santa Cruz, desde un comienzo empecé a trabajar con los pobres, me preocupaba de centros de niños, discapacitados de la calle, huérfanos, ancianos, drogadictos, pero ha sido una etapa de bendición, porque me dieron un compañero, el Padre Vicente Bruneli me acompañó, un hombre extraordinario y de entrega, único para atender a los más abandonados, con un gran corazón.

Después vino a vivir con nosotros una tía, por ella y con el padre Vicente recibimos a decenas de enfermos de tuberculosis que vivieron con nosotros, y gracias a Dios la experiencia con los más pobres me han mostrado otro sentido de la vida, sencillez, bondad, fraternidad auténtica, eso fue una experiencia fuerte y bella.

Cuando llegue a Cochabamba, al poco tiempo empezó la guerra del agua, me metió en un contexto de violencia, la gente defendía su derecho al agua, un servicio básico, eso me hizo detectar que habían personas que sintonizaban con el Obispo, ahí descubrí que el Señor quería bautizarme en Cochabamba, la gente me ha conocido y ha empezado a amarme, hasta los evangélicos me decían que rezaban por mí, una experiencia bella que me ayudo a entrar en el corazón de la gente.

El Señor me ha dado vocación misionera, y seguiré sirviendo a la gente

Desde el 20 de enero 2015 Monseñor Tito Solari es Arzobispo Emérito de Cochabamba: Cuando termine mi servicio como Arzobispo, volví al colegio Don Bosco, miraba las estrellas y tomaba conciencia de que no tenía ya responsabilidades, daba gracias a Dios, pero Señor, gracias que me has permitido cumplir esta misión, después, mi superior me mando a trabajar en Pando, en este mes Dios mediante iré a Cobija, en una misión y ahí quiero y deseo terminar mis días, el Señor me ha dado la vocación misionera, y si Dios me permite hacer todavía algo, servir a la gente necesitada, abandonada o marginada, lo hago con mucha gratitud a Dios.

Tantos años en Bolivia, es natural que ame esta tierra que es mi casa, a esta población, a esta gente, aquí estoy contento, y agradecido a Dios por dar mis últimos años a mi gente, a Bolivia, a mi tierra.

Paz y reconciliación entre hermanos

Todos tenemos que descubrir que Dios nos ama, esto a mí me hace feliz, la vida es bella, aunque sea dura, porque Dios nos ama y nos ama mucho, y esto nos da un tono de vida pintado de esperanza, porque  si siento que Dios me ama, y creo en eso, nunca me voy a desanimar con ningún problema. Pueblo de Bolivia, vivimos tiempos de pandemia y hay dramas dolorosos, pero Dios está con nosotros, no nos abandona, tengamos fe en Él, confiemos en el Señor, eso es lo que nos da vida a todos, solidaridad, armonía, unión en el bien de todos, necesitamos unirnos, seamos capaces de hacerlo.

Graciela Arandia de Hidalgo



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