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miércoles 8 julio 2020
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Mons. Eugenio Scarpellini: “La Ley de Garantías Constitucionales no es una ley de impunidad o amnistía”

Página Siete. El prelado admite que la pacificación del país fue la “más dura” y la “más difícil” en noviembre pasado.

 Mons. Eugenio Scarpellini: “La Ley de Garantías Constitucionales no es una ley de impunidad o amnistía”.  Cándido Tancara Castillo / La Paz

Monseñor Eugenio Scarpellini se constituyó en uno de los actores centrales en la pacificación del país después de la renuncia de Evo Morales a la Presidencia el 10 de noviembre que derivó en movilizaciones vandálicas y días de luto. Es titular de la Diócesis de El Alto y miembro de la Comisión Episcopal Permanente de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB).

El prelado, que nació en Bérgamo (Italia) y que trabaja en Bolivia hace 32 años, accedió a una entrevista con Página Siete. Adelantó que la Ley de Garantías Constitucionales no es de impunidad ni amnistía y que la pacificación del país fue la “más dura” y la “más difícil”.

¿Por qué la Iglesia lideró la mesa de diálogo en pleno conflicto?

Son dos motivaciones grandes. Una fue porque hubo un pedido expreso de la Organización de Estados Americanos (OEA), del expresidente Evo Morales, de las partes en conflicto que pidieron que la Iglesia junto a organizaciones internacionales puedan propiciar el diálogo; hubo pedido expreso y público. Segundo, (el diálogo) es parte de nuestra visión buscar siempre la pacificación de la sociedad y del país, colaborar para que esto se dé lo más pronto posible evitando violencia y muerte; lastimosamente se dieron situaciones trágicas que han enlutado al país, por eso como Iglesia no dudamos en asumir esta responsabilidad junto a entidades internacionales como la Unión Europea, ONU y Embajada de España en Bolivia.

Con el consenso logrado sobre nueva ley electoral, ¿se puede decir que se logró el objetivo buscado?

Se ha dado un paso importante, porque teniendo convocatoria a elecciones la gente ve que hay un proceso que se encamina constitucionalmente y electoralmente, y que permitirá expresar la voluntad en las urnas y darnos un gobierno en paz entre todos, pero esta ley si bien es un paso importante no es el único ni definitivo, viene el tema de vocales electorales; en la última parte, en el Tribunal Electoral tuvieron un rol negativo en las elecciones que fueron declaradas nulas y con indicios de fraude muy fuertes. Entonces dar al país un tribunal nacional y departamental con transparencia y probidad de personas es fundamental y como Iglesia seguiremos dando nuestro apoyo y espero que en los próximos días habrá Ley de Garantías Constitucionales para dirigentes políticos, responsables sociales, lo que también ayudará a pacificar el país.

Después habrá otro momento con los candidatos impulsando campaña que se espera sea sin enfrentamientos verbales sino buscando proponer a la gente plan positivo donde la confrontación sea sobre planes, proyectos, visiones de país, no descalificándose. Diría que llegando a elecciones apoyaremos para que sean transparentes, digo apoyar porque como Iglesia no tenemos herramientas para garantizar aquello, pero junto a Unión Europea, ONU, España si podemos colaborar en todo eso.

¿La Ley de Garantías excluye a Evo y García Linera o deberían ser parte?

Uno de los puntos que se ha puesto en la ley es que es aplicable a todo ciudadano, no excluye a nadie y tampoco privilegia a algunos. Segundo, se está trabajando y no es una ley de impunidad o amnistía como se decía a un comienzo. Se está trabajando en una reafirmación de derechos constitucionales de toda persona que presta un servicio público y de dirigentes políticos y organizaciones sociales, esto es el trasfondo de la ley que se está trabajando, es para todos, pero no para dar privilegios.

¿El MAS está de acuerdo con esa línea?

Nosotros como facilitadores estamos trabajando con las partes, no imponemos nada, recogemos y se los ha hecho la anterior semana, hubo un borrador que se elaboró y en palacio en un encuentro de Gabinete y movimientos sociales se dio una primera aprobación a este proyecto de ley, el mismo se ha consultado con distintos sectores sociales, y se ha completado y corregido algunos puntos para que después llegue el momento de proponer a las cámaras de Senadores y Diputados para llevar la ley y presentar a gabinete; hay consenso previo porque los partidos, bancadas han sido partícipes de este proceso de elaboración, consulta, corrección de proyecto. Se está avanzado.

¿La Iglesia va a acompañar a los partidos y Gobierno antes de las nuevas elecciones?

Nos han pedido y así intentaremos hacerlo, ahora si me dices cuáles serán las tareas específicas, no lo puedo vislumbrar pero sí estaremos apoyando de cerca.

¿Todas las acciones que se están emprendiendo en la mesa de diálogo pueden llevar a una pacificación del país?

Yo espero que sí porque se está buscando mayor consenso posible desde las bancadas, partidos en ejercicio, los que han tenido votos en últimas elecciones y que se van a repetir, también hubo encuentro con sectores sociales y espero que esto ayude a pacificar, no puedo garantizar la aceptación universal de esta línea de trabajo, siempre habrá sectores que por una u otra razón que con pedidos sectoriales pueden mantener vivos brotes de manifestaciones o bloqueos; es impensable no pensar que suceda, a esto deberá estar atento el Gobierno de transición, los dirigentes para buscar el diálogo y no enfrentamiento, será un período no fácil pero ojalá que se viva en paz y que el período de preparación y del panorama electoral se viva sobre todo en paz.

¿Usted participa como obispo de El Alto o como de la Conferencia Episcopal?

Yo soy obispo de El Alto, pero soy miembro de la Comisión Episcopal Permanente y como tal conformamos un equipo, hemos trabajando como equipo de obispos y transmitiendo información a los demás obispos para que nuestras acciones sean consensuadas y sugeridas; trabajamos en comunión.

¿Este último conflicto ha sido el más duro en su trabajo de mediación?

Diríamos que hay períodos muy duros, el del 2003 luego del enfrentamiento social que terminó con la renuncia de Goni (Gonzalo Sánchez de Lozada), ese fue un período muy duro, pero digamos son dos momentos diferentes, antes era todo un pueblo contra un gobernante, y había unidad de vecinos, dirigentes en contra de un gobierno que ya no reflejaba expectativa; esta vez también fue muy duro porque hubo enfrentamientos entre bolivianos y ese diría que ha sido el más duro y más difícil honestamente.

La Iglesia, ¿cómo ve después de 14 años abrir mesas de diálogo nacional? No ocurría antes.

Es cierto que pasaron varios años, pero en el transcurso hubo momentos en que la Iglesia ha desempeñado este rol de pacificación; hace tres o cuatros años en Sector 8 de El Alto bloqueaban la salida a Oruro y fuimos con la Diócesis de El Alto y colaboramos. Y en otros lugares también, siempre habrá de parte de nosotros la disponibilidad para trabajar por la paz en el país siempre y cuando las partes soliciten. Hemos estado siempre abiertos y en este momento con disponibilidad lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo hasta donde sea necesario.

¿Cuántos años ya trabaja en Bolivia?

En enero cumplo 32 años en Bolivia y muchos años en comisiones de mediación con los gobiernos desde 1995 cuando hubo muchos acontecimientos del país donde participé intentando apoyar en favor de nuestro país; digo nuestros porque soy naturalizado hace 12 años en Bolivia.

Graciela Arandia de Hidalgo



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