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domingo 22 mayo 2022
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Mons. Estanislao Dowlaszewicz: “La Familia, Modelo de Sinodalidad”, Vicaría Virgen de Cotoca

Campanas. Con el lema: Por una Familia Sinodal, Comunión, Participación y Misión y con la celebración Eucarística presidida por Mons. Sergio Gualberti, el domingo 8 de mayo se dio inicio a la semana de la familia en Bolivia, en la Arquidiócesis de Santa Cruz, la Comisión Arquidiocesana de Pastoral Familiar ha preparado una serie de actividades, como los encuentros de la familia Sinodal por Vicarías.

Es así que el lunes 9 de mayo en la Parroquia San José Obrero, Vicaría Virgen de Cotoca, se realizó el primer encuentro de la familia Sinodal, con el taller; La Sinodalidad según las sagradas escrituras y La familia como modelo de sinodalidad, el disertante fue Mons. Estanislao Dowlaszewicz, OFM Conv, Obispo Auxiliar y Obispos Responsable de la Pastoral Familiar de Santa Cruz, en la Parroquia San José Obrero, de 19:00 a 21:00 horas.

“La Familia, Modelo de Sinodalidad”,

Estamos en camino de Sínodo

La Iglesia de Dios ha sido convocada en Sínodo. El camino, titulado «Por una Iglesia sinodal: Comunión, participación y misión», se abrió solemnemente los días 9 y 10 de octubre de 2021, en Roma, y el 17 de octubre siguiente en cada Iglesia particular. El 7 de marzo de 2020 se anunció que Francisco quería celebrar la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos en octubre de 2022, sobre el tema «Por una Iglesia sinodal: Comunión, participación y misión».

A finales de mayo, el Card. Mario Grech había anunciado que la Asamblea se postergaría un año, hasta 2023, en parte por razones sanitarias, pero sobre todo para favorecer una modalidad diferente e inédita. La Asamblea se celebrará en tres fases, entre octubre de 2021 y octubre de 2023: la primera será diocesana, la segunda continental y la tercera universal.

Esta metodología, que prevé la redacción de del Instrumentum laboris , pretende involucrar a todo el pueblo de Dios en este proceso sinodal, cuyas claves son la participación, la escucha y el discernimiento.

El «camino sinodal» significa discernimiento y búsqueda de la voluntad de Dios, no solo a título personal sino como comunidad cristiana, conforme a la bella sugerencia de S. Juan Crisóstomo: «la Iglesia tiene nombre de sínodo».

La Comisión Teológica evoca algunos momentos y palabras iniciales del pontificado de Francisco para subrayar que la sinodalidad es la palabra clave de su comprensión del ministerio del Obispo de Roma y es, al mismo tiempo, el fundamento de su planteamiento eclesiológico que está presidido por esta convicción: «El camino de la sinodalidad es el que camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio»[3].

El camino de la sinodalidad del papa Bergoglio, «la historia que hemos de contemplar», queda enmarcado entre estos dos hitos: en el punto de partida, su documento programático, la exhortación apostólica Evangelii gaudium (EG) (24 de noviembre de 2013), y, en el otro extremo, la celebración del Sínodo de la Amazonia (2019).

Donde para octubre 2023 se anuncia la celebración de la próxima Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, y estará dedicada a la sinodalidad.

El camino sinodal de Francisco», presentando los distintos aspectos de su manera de entender la sinodalidad, a partir de sus discursos, de sus documentos:

La “sinodalidad” en  frases del papa Francisco

  • La sinodalidad no es el capítulo de un tratado de eclesiología, y menos aún una moda, un eslogan o el nuevo término a utilizar o manipular en nuestras reuniones. ¡No! La sinodalidad expresa la naturaleza de la Iglesia, su forma, su estilo, su misión (Roma, 18.IX.2021).
  • La palabra “sínodo” contiene todo lo que necesitamos entender: “caminar juntos” (…) Caminar juntos —laicos, pastores, obispo de Roma— es un concepto fácil de expresar con palabras, pero no es tan fácil ponerlo en práctica (50 Aniversario del Sínodo de los obispos, 17.X.2015)
  • Una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha, con la conciencia de que escuchar es más que oír. Es una escucha recíproca en la cual cada uno tiene algo que aprender (50 Aniversario del Sínodo de los obispos, 17.X.2015)
  • Pueblo fiel, colegio episcopal, obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del Espíritu Santo, el «Espíritu de verdad» (Jn 14,17) (50 Aniversario del Sínodo de los obispos, 17.X.2015)
  • Se trata de escuchar al Espíritu Santo, como encontramos en el libro del Apocalipsis: «El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias» (2,7) (Roma, 18.IX.2021)
  • Tener oídos, escuchar, es el primer compromiso. Se trata de escuchar la voz de Dios, de captar su presencia, de interceptar su paso y su soplo de vida (Roma, 18.IX.2021)
  • La Iglesia avanza, camina junta, es sinodal. Pero siempre es el Espíritu el gran protagonista de la Iglesia (Roma, 18.IX.2021)
  • Es verdad: el Espíritu Santo nos necesita. Escuchadlo escuchándoos a vosotros mismos. No dejen a nadie fuera o detrás (Roma, 18.IX.2021)
  • Las soluciones deben buscarse dando la palabra a Dios y a sus voces en medio de nosotros; rezando y abriendo los ojos a todo lo que nos rodea; viviendo una vida fiel al Evangelio (Roma, 18.IX.2021)
  • Los pastores caminan con el pueblo, a veces delante, a veces en medio, a veces detrás. El buen pastor tiene que moverse así. Delante para guiar, en medio para animar y no olvidar el olor del rebaño, detrás porque el pueblo tiene también “instinto”. Tienen un instinto para encontrar nuevos caminos hacia adelante, o para encontrar el camino perdido (Roma, 18.IX.2021)
  • La sinodalidad nos ofrece el marco interpretativo más adecuado para comprender el mismo ministerio jerárquico (50 Aniversario del Sínodo de los obispos, 17.X.2015)
  • El obispo y el sacerdote desvinculado del pueblo es un funcionario, no un pastor (Roma, 18.IX.2021)
  • Hay mucha resistencia a superar la imagen de una Iglesia rígidamente dividida entre dirigentes y subalternos, entre los que enseñan y los que tienen que aprender, olvidando que a Dios le gusta cambiar posiciones: «Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes» (Lc 1,52), dijo María (Roma, 18.IX.2021)

Hemos comenzado en nuestra iglesia de Santa Cruz el domingo 17 octubre del año pasado la fase diocesana del sínodo sobre “sinodalidad” y que finalizará en Roma en 2023. En la Eucaristía de inauguración de esta fase, celebrada en la Catedral, estuvimos representados todos.

La Comunión, Participación y Misión

Explicando las tres palabras clave del Sínodo –comunión, participación y misión–, el Papa Francisco dijo que la comunión y la misión describen el misterio de la Iglesia. La comunión expresa la naturaleza misma de la Iglesia, según el Concilio Vaticano II.

Según San Pablo VI “comunión, es decir, cohesión y plenitud interior, en gracia, verdad y colaboración… y misión, es decir, compromiso apostólico con el mundo de hoy”. San Juan Pablo II subrayó que la koinonía da lugar a la misión de la Iglesia de servir como signo de la íntima unión de la familia humana con Dios.

Por esta razón, dijo el Papa Francisco, debe prepararse bien para el Sínodo, especialmente a nivel local con la participación de todos.

La Delegación de La Pastoral Familiar de nuestra Arquidiócesis se hizo también presente y desde su ámbito de trabajo pastoral, también quiere contribuir para que esta fase diocesana dé muchos frutos.

  • En este sentido quiero intentar presentar la familia cristiana como un modelo para entender el significado de “sinodalidad”.
  • El Papa Francisco, en la primera audiencia que celebró tras el pasado sínodo sobre la familia en 2015, afirmaba: “La vida de las familias no se detiene (…) están siempre en camino…”

“Sínodo” significa “caminar juntos” “caminar en la misma dirección”, “caminar con Dios” y en esto la familia es un verdadero ejemplo.

  • Padres, hijos, abuelos… caminan juntos y forman parte del Pueblo de Dios, de la Iglesia. De hecho, la familia es el principal camino de la Iglesia; la Iglesia si quiere evangelizar, debe hacerlo con la familia, en la familia y por la familia.

La familia se constituye como primer sujeto evangelizador. Los cristianos se forman dentro de una familia y es allí donde se siembra habitualmente la semilla de la fe.

  • Si nosotros caminamos juntos, si camina la familia, es porque hay una llamada y una meta. Un don y una tarea.
  • La vocación de la familia es formar una comunión de personas. Y solo así una familia puede evangelizar.

Comunión, participación y misión son las tres tareas que el camino sinodal nos invita a experimentar y que dentro de la familia se pueden vivir plenamente como modelo para vivirlos dentro de la Iglesia.

  • Ser hijos, ser hermanos, ser esposos y ser padres. Son las etapas por las que pasan las personas que forman la familia y que ayudan a vivir la presencia de Dios como Padre, la vinculación con Jesucristo como hermano y esposo, y la paternidad de nuevos cristianos en los hijos a los que se les transmite la fe dentro de la familia.
  • La familia recorre un “camino juntos” que pasa por estas etapas y permiten madurar a las personas.
  • Los jóvenes hijos se hacen novios, se comprometen, forman un matrimonio, generan vida y crean la familia.

La familia es siempre generativa, fecunda, y la Iglesia también está llamada a pasar estas etapas y ser generativa, capaz de crear vida, de dar vida a nuevos cristianos con el bautismo.

  • La Iglesia en este camino sinodal quiere caer en la cuenta de que no está para buscar la comodidad, quedarse en las sacristías, conformarse con la situación actual… la Iglesia está llamada a grandes tareas, a salir a las periferias, a anunciar el mensaje de Jesucristo y dar una esperanza a este mundo en crisis que tanto lo necesita. La familia ofrece esperanza y es modelo de la Iglesia.

En la familia se vive la verdad del amor: El hombre desea profundamente amar y ser amado.

También la Iglesia es el lugar donde se puede dar el amor entre los hermanos. Por eso la señal de que se anuncia a Jesucristo es de que hay amor en nuestras comunidades: “Miren como se aman” decían de los primeros cristianos; y solo viviendo este amor de comunión en una comunidad, en una familia, se puede evangelizar.

La familia cristiana vive la sinodalidad y está llamada a contagiarla a toda la Iglesia, para que en este mundo del siglo XXI, ésta sea capaz de ser una buena noticia para todos los hombres.

“En una familia se puede experimentar la comunión sincera cuando es una casa de oración, cuando el amor es profundo y puro, cuando el perdón supera la discordia, cuando las asperezas cotidianas de la vida se suavizan con la ternura recíproca y la aceptación serena de la voluntad de Dios” – dijo el Papa Francisco.

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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