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miércoles 13 noviembre 2019
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Mons. Braulio: “Gracias hermanos por esta marcha, en defensa de la vida y de los valores del pueblo chiquitano”

Campanas. Gracias hermanos por esta marcha, no es una marcha más confines políticos o reivindicativos personales, es una marcha en defensa de la vida, de los valores del pueblo chiquitano: la fe, la alegría, la solidaridad y la defensa del territorio, territorio que les pertenece a ustedes y a sus hijos, dijo Mons. Braulio Sáez, Obispo Emérito de Santa Cruz, a los hermanos indígenas que partieron de San Ignacio de Velasco el 16 de septiembre y llegaron hoy a  nuestra ciudad.

Tras un mes de caminata la movilización, liderada por la Organización Indígena Chiquitana (OICH), llegó a la capital cruceña  desde San Ignacio de Velasco este miércoles 16 de octubre. Los originarios de tierras bajas piden la abrogación del Decreto Supremo 3973, que autoriza el desmonte y las quemas controladas de bosques.

La marcha ingresó al centro de la ciudad por el segundo anillo, luego se dirigió hacia el monumento al Cristo Redentor y, posteriormente, continuó hasta la plaza principal. Al llegar a la plaza ingresaron hasta la Catedral donde Mons. Braulio celebró una misa de Acción de gracias por la conclusión  de esta X Marcha indígena.

Mis queridos hermanos, que vienen  peregrinando y marchando  en defensa de los valores del pueblo chiquitano “Paz y alegría en el Señor Jesús”, un saludo muy especial de nuestro Señor Arzobispo, Mons. Sergio Gualberti, quien se encuentra en Roma participando del Sínodo Amazónico, él les envía  un saludo muy especial, hablé personalmente con él y me encargó trasmitirles su oración y los mejores deseos para que consigan aquello por lo que luchan, dijo Monseñor Braulio Sáez, Obispo Emérito de Santa Cruz, al iniciar su homilía, este miércoles 16 de octubre del 2019, desde la Catedral.

La Palabra de Dios que hemos anunciado nos da la seguridad  de que quien confía en el Señor no queda defraudado. En la primera lectura de la Carta a los cristianos de la Iglesia de Roma,  San Pablo  reprocha a aquellos que a pesar de su sabiduría y los grandes adelantos de aquella sociedad no han sabido reconocer  las manifestaciones de Dios. “Alardeando de sabios resultaron unos necios y conociendo a Dios no le han dado la gloria  y las gracias que se merecía”, dijo Monseñor.

El prelado  aseguró que Dios se ha manifestado en la historia de muchas maneras, de forma especial se ha manifestado en las maravillas que ha dejado en la naturaleza, la obra de la creación es la manifestación más bella de su amor al hombre. Y el hombre es por sobre todas las cosas donde se ha proyectado de manera especial, pues hemos sido creados a imagen y semejanza del mismo Dios.

También el Obispos afirmó que Hoy, muchos se quedan en los medios y no llegar al fin, a descubrir la obra de Dios. Admiran si la belleza del cosmos, pero sólo ven en ellos medios para enriquecerse y explotarlos para beneficio propio, para aprovecharse de la creación, a fin de explotar la naturaleza sin mirar las consecuencias que esto trae. Se construyen ídolos como es el poder, el dominar, el tener  y gozar de las cosas, siendo capaces de corromperse por conquistar sus fines, no importa la naturaleza, no importan los seres humanos.

Si prescindimos de Dios, echamos por tierra todos los valores éticos, morales y religiosos que podemos inventarnos tanto a nivel social como religioso. Dios se ha manifestado y se sigue haciendo presente en las obras de la creación, por eso debemos respetarla y venerarla, porque ella es nuestro origen y principio,  por eso San Francisco de Asís la llamaba la “hermana Madre tierra”, expresó el prelado.

Si degradamos o  quemamos a la Madre tierra para servirnos de ella a nuestro capricho, lo que hacemos es servirnos de ella para alimentar los falsos dioses que nos hemos inventado. Olvidar a Dios y matar su obra es un pecado grave pues nos constituimos en dueños  de algo que no nos pertenece  y nos erigimos en jueces de la obra de Dios, asegura Mons. Braulio.

En el Evangelio de hoy Jesús hace  acusaciones a los fariseos y escribas de su tiempo y pudiéramos decir que nos las hace a cada uno de nosotros:

  • Pagan los diezmos de las cosas más chicas, como ser las verduras, pero luego descuidan lo principal: “el derecho y el amor de Dios”
  • “Les encanta los asientos de honor y figurar en los primeros lugares”.
  • Son como sepulcros blanqueados o como tumbas sin señales, por fuera todo parece limpio, por dentro hay corrupción y muerte.
  • Y a los intérpretes de la ley les dice: “abruman con cargas insoportables y ellos no las tocan ni con un dedo”.

Gracias hermanos por esta marcha, no es una marcha más confines políticos o reivindicativos personales, es una marcha en defensa de la vida, de los valores del pueblo chiquitano: la fe, la alegría, la solidaridad y la defensa del territorio, territorio que les pertenece a ustedes y a sus hijos. Ustedes y sus hijos, algunos muy niños, que han caminado y marchado durante estos días son testigos del valor y la tenacidad del pueblo sencillo que Dios ha elegido para abrirnos los ojos a todos, pero particularmente, ojalá, para abrir los ojos y el corazón a quienes no quieren ver y prefieren las tinieblas a la luz. Amen, concluyó Mons. Brauli Sáez.

Graciela Arandia de Hidalgo



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