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lunes 26 septiembre 2022
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Mons. Aurelio Pesoa: “Hay que cuidarnos de posturas livianas o rígidas que nos impide caminar en una verdadera sinodalidad”

Campanas. Durante la misa de clausura del encuentro anual de los Obispos del Oriente Boliviano, el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, Mons. Aurelio Pesoa pidió a sus humanos Obispos cuidarse de la levadura de posturas livianas o rígidas que nos impide caminar en una verdadera sinodalidad y participación de todos en la construcción de la Iglesia y en la misión que nos encomienda el Señor.

La celebración Eucarística fue presidida por Mons. Aurelio Pesoa, presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana y Obispo del Vicario Apostólico del Beni, el martes 15 de febrero en la Capilla del Seminario San Lorenzo – Propedéutico, a las 18:30 horas. Concelebraron la misa los Obispo del Oriente. También participaron de la celebración, sacerdotes, Diáconos y  los jóvenes que se están formados para ser futuros sacerdotes.

Al iniciar la celebración, Mons. Pesoa Saludó a Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de la Arquidiócesis de Santa Cruz de la Sierra, a los Obispos de las jurisdicciones del oriente, a los sacerdotes, Diáconos, a los seminaristas que continúan con su formación y a los nuevos que comienzan con la experiencia de búsqueda del servicio al Señor en la iglesia.

El presidente de la CEB, aseveró que, Jesús nos invitó a tener cuidado con la levadura de Herodes y de los fariseos. La levadura, buena y mala, es lo malo que se puede meter en la comunidad cristiana y nos puede hacer ponernos al servicio del mal. La levadura fermenta y hace que crezca la masa. La levadura siendo pequeña, puede hacer mucho mal. Jesús avisaba de la posibilidad de que en la comunidad de sus discípulos se metiese la levadura de la hipocresía, la doblez, el legalismo y se quedasen ciegos para la compasión con las necesidades del pueblo, o se metiese el ansia de poder, la superficialidad y se perdiese la solidaridad con las necesidades de los demás, expresó.

De la misma manera el prelado aseguró que, a levadura es todo aquello que quiere contagiarnos a las comunidades cristianas de hoy: hay que tener cuidado con la levadura del miedo, del engaño y la falsa prudencia, que hace que no cumplamos nuestra misión profética en el mundo de hoy.

 También nos exhortó a cuidarnos del individualismo que también puede meterse en las comunidades, en la vida religiosa y en la vida de los presbíteros y arruinar el caminar juntos al que somos invitados por el Papa Francisco, desde el espíritu de la sinodalidad.

El Obispo del Beni afirmó que, todo temor es falta de fe en Cristo, el que guía a su Iglesia. Hoy hemos hablado como Obispos del oriente de Bolivia de los desafíos pastorales. Vivimos tiempos desafiantes y no falta levadura del mal; pero no olvidemos que Cristo está en la barca y Él alimentó con cinco panes a cinco mil personas. Él nos acompaña hoy a nosotros como apóstoles y a todo su pueblo santo, concluyo Mons. Pesoa.

Renovemos nuestra confianza en Él y en su acción poderosa en medio de su pueblo y no tengamos miedo a la levadura de mal.  Que el Buen Dios nos conceda los dones que son necesarios para la vida.

Al finalizar la celebración Eucarística y a nombre de los Obispos de Bolivia, Mons. Aurelio Pesosa saludó a los seminaristas y formadores, así mismo les aseguró su oración por ellos y su vocación. de la misma manera el prelado les pidió que recen por sus obispos, en estos tiempos de pandemia y dificultades necesitamos la oración de ustedes para seguir cumpliendo con la misión que el Señor les ha encomendado, esa misión que queremos llevarla no solo, sino como Iglesia juntamente con el Clero, los seminaristas y todo el pueblo de Dios.

Monseñor Sergio expresó que los Obispos han querido celebrar la Eucaristía con los seminaristas, signo del cariño que la Iglesia tiene para ustedes, que están siguiendo el llamado del Señor, que quieren decir sí, y que en un futuro serán sacerdotes, expresó el Arzobispo.

HOMILÍA COMPLETA

 

MARTES 6 TIEMPO ORDINARIO (C)

St 1, 12-18. Mc 8, 13-21

Encuentro Obispos del oriente

Santa Cruz de la Sierra, 15.02.22

Saludo a Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de la Arquidiócesis de Santa Cruz de la Sierra, a los Obispos de las jurisdicciones del oriente, a los sacerdotes, Diáconos, a los seminaristas que continúan con su formación y a los nuevos que comienzan con la experiencia de búsqueda del servicio al Señor en la iglesia.

1.- Queridos hermanos: la carta del apóstol Santiago que hemos escuchado es una reflexión sobre el origen del mal, que no viene de Dios. Fácilmente se culpa a Dios de la presencia del mal, de las injusticias y todo lo que nos hace sufrir los unos a los otros, pero Santiago afirma con toda verdad: “Cuando alguien se ve tentado, no diga que Dios lo tienta; Dios no conoce la tentación al mal y él no tienta a nadie. A cada uno le viene la tentación cuando su propio deseo lo arrastra y seduce”. Es nuestra limitación humana la que nos arrastra y nos lleva al mal y trae los males que conocemos y en los que vivimos: la corrupción, la injusticia, la envidia, la doblez, la mentira, la ambición y todos los males que sufrimos, porque al final el mal, aunque nos promete felicidad, nos engaña y nos lleva al sufrimiento.

2.- El apóstol Santiago invita a enfrentar la presencia del mal asumiéndolo como una prueba por la que hay que pasar. “Dichoso el hombre que soporta la prueba, porque, una vez aquilatado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman”.

No faltan pruebas en la vida de los discípulos de Cristo, ni en la misión apostólica que nos encomienda el Señor. El pecado hace sufrir, nos hace pasar por pruebas y la Palabra del Señor nos invita a soportarlas, para que seamos aquilatados por la prueba y recibamos un día la corona de la vida. En las tribulaciones sufridas por el Evangelio, por la misión, resistamos firmes, con la esperanza puesta en el Señor Jesús que ha prometido la corona a los que le aman.

3.- Jesús invita a tener cuidado con la levadura de Herodes y de los fariseos. La levadura, buena y mala, es lo malo que se puede meter en la comunidad cristiana y nos puede hacer ponernos al servicio del mal. La levadura fermenta y hace que crezca la masa. La levadura siendo pequeña, puede hacer mucho mal. Jesús avisaba de la posibilidad de que en la comunidad de sus discípulos se metiese la levadura de la hipocresía, la doblez, el legalismo y se quedasen ciegos para la compasión con las necesidades del pueblo, o se metiese el ansia de poder, la superficialidad y se perdiese la solidaridad con las necesidades de los demás.

La levadura es todo aquello que quiere contagiarnos a las comunidades cristianas de hoy: hay que tener cuidado con la levadura del miedo, del engaño y la falsa prudencia, que hace que no cumplamos nuestra misión profética en el mundo de hoy.

Hay que cuidarnos de la levadura de posturas livianas o rígidas que nos impide caminar en una verdadera sinodalidad y participación de todos en la construcción de la Iglesia y en la misión que nos encomienda el Señor.

Hay que cuidarnos del individualismo que también puede meterse en las comunidades, en la vida religiosa y en la vida de los presbíteros y arruinar el caminar juntos al que somos invitados por el Papa Francisco, desde el espíritu de la sinodalidad.

4.- Los discípulos no entendían de qué levadura les hablaba Jesús y le interpretaron desde los temores que ellos vivían. En concreto el temor de que faltase el pan material. Los temores humanos no dejan que confiemos en el Señor. En la barca de la Iglesia tememos, porque miramos con ojos humanos y con visión humana y la falta de fe nos llena de miedo ante las dificultades y ante el futuro. Corremos el riesgo de olvidar que en esta barca de la Iglesia está Jesús. Hoy también, la Palabra habla a nuestros miedos.

“¿No acaban de entender? ¿Tan torpes son? ¿Para qué les sirven los ojos si no ven, y los oídos si no oyen? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogieron cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Se acuerdan? Ellos contestaron: Doce. ¿Y no acaban de entender?”

Jesús con su Palabra exorciza nuestro miedo, nos llama a confiar en Él. No hay que tener miedo a la levadura del mal, porque la obra de la construcción de la Iglesia, la obra del Reino es suya y nosotros, solo le colaboramos. En la barca de la Iglesia en este tiempo como en todos los tiempos, está Cristo Jesús, está el Señor y nos llama a no tener miedo alguno.

Todo temor es falta de fe en Cristo, el que guía a su Iglesia. Hoy hemos hablado como Obispos del oriente de Bolivia de los desafíos pastorales. Vivimos tiempos desafiantes y no falta levadura del mal; pero no olvidemos que Cristo está en la barca y Él alimentó con cinco panes a cinco mil personas. Él nos acompaña hoy a nosotros como apóstoles y a todo su pueblo santo.

Renovemos nuestra confianza en Él y en su acción poderosa en medio de su pueblo y no tengamos miedo a la levadura de mal.  Que el Buen Dios nos conceda los dones que son necesarios para la vida.  Así sea.

Mons. Aurelio Pesoa Ribera

Obispo Vicario Apostólico del Beni

GALERÍA FOTOGRÁFICA

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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