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miércoles 25 noviembre 2020
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Lleva 46 años de misión en Santa Cruz, Madre Mercedes celebra 100 años de vida, entregada totalmente a Dios y al prójimo

Campanas. “Dios es todo para mí”, es tan grande, tan misericordioso, hay muchos caminos para llegar a Él, yo he seguido el mío, y María ha sido mi compañera, dice la Madre Mercedes Cirilo Solans, misionera Española que lleva 46 años de servicio en esta tierra que siempre la acogió con los brazos abiertos. Pertenece al Instituto Misioneras Auxiliares de la Iglesia. Continúa sirviendo en la Capilla Corazón de Jesús de la Parroquia San Roque, actualmente a cargo de los Padres Redentoristas.

Este 24 de octubre, Mercedes cumple 100 años, un ejemplo de fortaleza y entusiasmo. Una vida entregada totalmente a Dios y al prójimo. Nació en España, en Artesa de Segre, en la región de Cataluña. Hace 46 años llegó a Santa Cruz de la Sierra para quedarse al servicio de la obra pastoral y misionera de la Iglesia Católica, sostenida por su fe y por el cariño que se ganó en el corazón de mucha gente.

Sus padres fueron doña Dolores Solans y don Juan Cirilo. Tuvo 2 hermanos y una hermana. “He tenido una familia donde abundaba el amor, el dinero era muy justito, pero yo no me enteraba de nada. Mi mamá se daba modos para que sus hijos vivan de lo más felices. Era una santa de verdad y mi papá era un hombre muy generoso”, relata Mercedes.

En su adolescencia vinieron tiempos muy difíciles. Su mamá murió de cáncer y al poco tiempo vivió el dolor y miedo que sembró la guerra civil española. Muchas jóvenes de su edad fueron maltratadas. Aun así, Mercedes relata muchas situaciones bienaventuradas gracias a las personas buenas que vinieron en auxilio de su familia.

Mercedes es una misionera de vocación. Recibió la primera comunión a los 9 años. “El Señor me hizo como un regalo porque tuve la necesidad de recibir a Jesús todos los días, desde entonces”, cuenta ella. A los 15 años entró en Acción Católica, un movimiento juvenil de gran dinamismo en España después de la guerra y a los 20 años se unió al “Instituto Misioneras Auxiliares de la Iglesia” al que pertenece hasta el día de hoy, entregándose al cuidado de enfermos, la atención de las familias y la catequesis.

“La historia de mi tía es una historia de amor. Nos amó como una madre a mí y a mis hermanas. Cuando mi mamá se casó, mi tía Mercedes y mi abuelo vinieron a vivir con nosotros. Los recuerdos que tenemos de ella son de todo amor. La quisimos mucho y ella a nosotros. Cuando la destinaron a Bolivia como misionera, lo sentimos muchísimo”, narra Gloria, sobrina de Mercedes, a quien llama cariñosamente “mi tieta”, el equivalente en catalán a “tiíta”.

Desde que llegó a Santa Cruz, junto a los Padres de Maryknoll, asistió en la catequesis y en la atención de enfermos y familias más necesitadas en el barrio Las Américas, Parroquia María Reina de las Américas y, posteriormente, en la Capilla Corazón de Jesús de la Parroquia San Roque, en la zona La Ramada.

“Había tanta pobreza. ¡Cómo sufrían las mujeres, pero cómo reían!  Era algo que me llamaba la atención. Me decían ¨Madre, aquí estamos para gozar, cuando llegamos a la casa es otra cosa¨”, recuerda Mercedes de su actividad en Las Américas, donde pudo atender, inclusive, necesidades básicas de la gente en vivienda y agua potable, gracias al dinero que le enviaban de España su familia y sus amigos, particularmente su sobrina Rosa Cirilo, a quien considera un ángel para Bolivia.

“Dios es todo para mí, es tan grande, tan misericordioso. A veces me digo que no he hecho lo suficiente, creo que es una tentación”. “El Señor quiere que nos valoremos, este valor viene de Él mismo; no valorarnos, es no apreciar lo que el Señor nos ha dado.” “Todo lo que me parecía agradaba al Señor, eso he hecho.” “Hay muchos caminos para llegar a Dios, yo he seguido el mío. María ha sido mi compañera”, reflexiona Mercedes, transmitiendo devoción y entusiasmo a todos, de manera especial a sus catequistas, a quienes ha dado la vida y la conocen mejor que nadie como la Madre Mercedes.

Mercedes Cirilo Solans pertenece al Instituto Misioneras Auxiliares de la Iglesia. Continúa sirviendo en la Capilla Corazón de Jesús de la Parroquia San Roque, actualmente a cargo de los Padres Redentoristas.

Roxana Loaiza.

 

 

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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