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lunes 29 noviembre 2021
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José E. Calderón: No tengan miedo de escuchar el llamado del Señor, pues es un camino que vale la vida, una vida compartida y entregada a Dios y a su Reino

Campanas. Toca el violín, el teclado y la guitarra, José Eduardo Calderón Ortiz, seminarista egresado en 2020 en el Seminario Mayor San Lorenzo, nació el 10 de septiembre de 1992, es natural de San Javier (Prov. Ñuflo de Chávez), tiene 29 años, y este 9 de noviembre, a las 18:00 horas, será ordenado diácono junto al seminarista, Ismael Rivera Callejas, en la Basílica Menor de San Lorenzo Mártir – Catedral.

El futuro diácono anima a todos los jóvenes que sientan el llamado del Señor, a no tener miedo en responder a esa inquietud vocacional, pues es un camino que vale la vida, una vida compartida y entregada a Dios y a su Reino. Permitamos que Dios obre en nosotros haciendo su voluntad y no la nuestra, digámosle con confianza “Hágase en mí según tu Palabra”.

José es hijo del Sr.  José Calderón y la Sra. Eliza Ortiz, es el segundo de ocho hermanos, realizó toda su formación en el Seminario Mayor San Lorenzo, terminó sus estudios de Teología en Santa Cruz y también el año de estudios orientados directamente a la vida Pastoral en Cochabamba y Santa Cruz.

Con júbilo les comparto esta gran noticia: “Seré ordenado diácono para la Iglesia de Santa Cruz”. Al igual que nuestra santísima Madre Virgen María digo a los planes de Dios “Hágase en mí según tu Palabra” (Lc 1,38), son las palabras de José calderón que con mucha alegría recibió esta gran noticia.

Actualmente integra el Equipo Formador del Seminario, acompañando al curso Propedéutico que está configurado por los jóvenes del primer año de formación. Doy gracias a Dios y a nuestros pastores por darme esta hermosa experiencia de acompañar a jóvenes que también se atreven a decir “Sí” al Llamado del Señor y que, día a día, quieren descubrir esta inquietud del don de la vocación a la vida sacerdotal, dice José.

Una de las motivaciones o inquietudes por la cual decidió seguir los caminos del Señor fue ver el testimonio y estilo de vida que llevan sus buenos amigos sacerdotes, viviendo coherentemente la práctica del Evangelio, entregando su vida a los niños, pobres, enfermos y comunidades humildes de su pueblo.

Creció en un ambiente de mucha fe transmitida a través de la música, desde pequeño entendió que el canto era un camino por el cual podemos comunicarnos con Dios, como decía san Agustín: “El que canta, ora dos veces”, y es aquí donde, poco a poco, fue descubriendo que la música es un don que Dios le ha regalado para compartirlo y ponerlo al servicio de todos. Desde sus once años hasta terminar el bachillerato formó parte del Coro y orquesta misional de San Xavier, especializándose en el instrumento del violín.

Gracias al conocimiento de sus padres también tuvo la oportunidad de crecer en el ambiente tecnológico, pues en su hogar tienen un Centro Educativo de Computación dedicado a formar jóvenes que, por diversos motivos, no pueden salir del pueblo para continuar con alguna carrera técnica o universitaria.

Terminado el bachillerato debía decidir qué hacer con mi vida, tenía el deseo de ser ingeniero, músico profesional, pero también había una inquietud por descubrir la vocación sacerdotal. Al final vine a la ciudad de Santa Cruz para formarme en cursos técnicos de programación y reparación de computadoras y luego continué con los cursos universitarios en la carrera de Ingeniería en Sistemas. A la vez que estudiaba, también trabajaba para poder costearme los estudios y así poder salir adelante y culminar la carrera de ingeniería. Durante esos años de estudios universitarios fue donde profundicé y discerní el tema de la vocación sacerdotal a través de jornadas vocacionales y la participación activa en algunos grupos juveniles, nos cuenta José Eduardo.

Después de tres años de cursos universitarios y de vivir etapas alegres y difíciles en su vida, fue cuando se dio cuenta de que no podía seguir viviendo con la inquietud de sentir el llamado del Señor, sintió que debía dar una respuesta a ese misterio y buscar realmente en su vida aquello que lo hiciera feliz. En ese momento aceptó el Llamado del Señor, se propuse entrar al seminario para formarme y llegar a ser un servidor del Reino de Dios. Esta respuesta fue una gran sorpresa para sus amigos y familiares ya que todos tenían la idea de que él terminaría la carrera en la universidad. 

Joseé afirma que recibí bastante apoyo al momento de optar por seguir al Señor. Puedo decir que responder al Señor no es fácil, más aún cuando la sociedad actual nos ofrece miles de cosas vanas que lo único que buscan es adormecer nuestra fe y nuestra respuesta a los planes del Señor. Gracias a la formación y a la convicción de fe que mis padres me han transmitido, he logrado decirle “Sí” al Llamado del Señor, y ahora quiero confirmarlo definitivamente: “SÍ, QUIERO SER SACERDOTE”, asevera José Eduardo Calderón.

Ingresó al Seminario Mayor San Lorenzo en el año 2014, inició la formación en el curso propedéutico cuatro jóvenes de los cuales tres continúan con la formación filosófica, llegando a culminar el Bienio de Filosofía solamente dos: Ismael y su persona.

José cuenta que con Ismael lograron concluir los tres años de estudios teológicos y culminar el cuarto año de Teología Pastoral en Cochabamba y Santa Cruz.

Este año 2021 recibió la buena noticia de haber sido aceptado al orden del diaconado, en perspectiva al presbiterado, José se siente agradecido por el acompañamiento y la ayuda que la Iglesia le ha brindado a lo largo de estos siete años de formación personal e integral.

Soy consciente de que con este ministerio he de asumir una entrega total al Señor y a la Iglesia para servir a nuestros hermanos, lo cual conlleva un compromiso íntegro de la vida entera, estoy dispuesto a aceptarlo con generosidad contando siempre con la gracia de Dios y con toda la ayuda que la Iglesia me ofrece, expresa José Eduardo.

El futuro diácono anima a todos los jóvenes que sientan el llamado del Señor, a no tener miedo en responder a esa inquietud vocacional, pues es un camino que vale la vida, una vida compartida y entregada a Dios y a su Reino. Permitamos que Dios obre en nosotros haciendo su voluntad y no la nuestra, digámosle con confianza “Hágase en mí según tu Palabra”.

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Graciela Arandia de Hidalgo



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