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lunes 9 diciembre 2019
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Estamos invitados a amar y crear el estilo de Jesús, nuestra vida cristiana depende de nuestra unión con Cristo. dice Monseñor Estanislao

Monseñor Estanislao Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de Santa Cruz, presidió la Eucaristía de este domingo desde la Catedral Metropolitana. Señalando el Evangelio aseguró que “El sarmiento que no permance unido en la vid se seca” y en ese sentido afirmó que el Señor nos invita a vivir una auténtica vida cristiana, esa vida plena que se realiza a través de la unión con Cristo. Si estamos unidos a Cristo, seguro que vamos a producir frutos” señaló.

Monseñor aseguró que las pruebas de la vida cristianamuchas veces son necesarias para que crezcamos ya que “El sarmiento que da frutos es podado por el Padre para que produzca mayores frutos” y acotó que “No hay que temer a las pruebas en la vida, sino pedir a Cristo la gracia para poder vivir en estos momentos de prueba unidos a Él, porque cuando uno está unido a Cristo sabe aceptar y acoger todo lo que el Señor le manda a uno en el camino”.

“Jesús es la verdadera vid y nosotros los sarmientos. Nuestra vida espiritual, nuestra vida cristiana, nuestra vida de discípulos, no se puede comprender sin esta unión con la persona de Jesús, que es siempre para nosotros la verdadera vid. Porque de él recibimos toda la, fuerza, toda la vitalidad, todo el amor” aseguró.

El Obispo Auxiliar de Santa Cruz dijo que “La cruz el primer fruto que Jesus plantó y regó con su sangre” por eso eso es preciso vivir en comunión con Dios para dar fruto.

Monseñor invitó a permencer en el amor del Señor sin fallar “Quién hoy dice sí al Señor y mañana no, ese no permanece en Cristo, ese no permance en su amor”(…) “Permanezcan en mí”. Podriamos decir que este mandamiento resume toda la vida y actitud del cristiano. Como el sarmiento depende de su unión con la vid, la vida del cristiano, la vida de cada uno de nosotros, depende de nuestra unión con Cristo.

Señalando que “seria util medir nuestro seguimiento de Jesus por los frutos que damos” el Obispo Auxiliar de Santa Cruz aseguró que “Cristo siempre va a salir al encuentro de quien lo busca” e invitó a “amar y creer al estilo de Jesus” quien es la verdadera vid a la cual debemos permanecer unidos pero amando no de palabras sino con obras, señaló. El Prelado invitó a cuestionarnos ¿Que frutos estamos dando en nuestras vidas? 

Homilia de Mons. Estanislaw Dowlaszewicz

Obispo Auxiliar de Santa Cruz

Pronunciada el domingo 29 de abril de 2018

 

La cruz el primer fruto que Jesus plantó y regó con su sangre

Este tiempo de Pascua, estos cincuenta días de fiesta en honor del Señor resucitado, es un tiempo que nos invita especialmente en este momento a este recuerdo, a recordar a Cristo resucitado. Y ¿qué mejor manera de celebrar la Pascua que ver y celebrar los frutos que ha dado la resurrección de Jesús? Porque aquellos primeros cristianos, aquellos hombres y mujeres que llenos de ilusión empezaron a vivir la vida nueva de Jesús, son el gran fruto, diríamos el primer fruto de aquel árbol que Jesús plantó y regó con su sangre: la cruz.

Vivir en comunion con Dios para dar fruto

En este 5º domingo de Pascua la liturgia de la Palabra nos enseña, en el Evangelio, que debemos vivir nuestra vida cristiana en profunda comunión de vida con Dios, y viviendo esa vida en comunión con Dios para poder dar fruto.

Jesus es la vid, nosotros los sarmientos, Dios el labrador

Con frecuencia el Señor nos presenta su evangelio utilizando comparaciones, parábolas, alegorías para hacer más comprensible a la gente sencilla lo que Él desea manifestar.  

Y Estamos leyendo, esta semana y la que viene, el capítulo 15 del evangelio de San Juan, que empieza con la imagen de la vid y los sarmientos, la cual nos ayuda a hacernos una idea de cómo Jesús quería que entendiéramos su forma de ser. Él es la vid, nosotros los sarmientos, y Dios es el labrador, el viñador.

El amor vive en nostros luego produce frutos a traves de las obras

En esta parte del discurso, se habla de la comunidad y su misión en el mundo. Insiste Jesús en que la Vida de Dios debe atravesar a cada miembro para que sea posible el amor, para que este amor viva en nosotros para poder despues producir frutos a través de las obras.

Y nuestra tarea es PERMANECER. En la medida en que permanezcamos unidos a la vid, daremos frutos, porque de la vid reciben los sarmientos la savia necesaria para florecer.

El Señor Jesus es el Señor de sus vidas

Queridos hermanos

La primera lectura que hemos escuchado, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles, nos presenta el testimonio de lo que es capaz de realizar Cristo en la vida de los hombres, a estos hombres que El escoge, y después, se convierte en Señor de sus vidas. El Señor Jesus es el Señor de sus vida.

Pablo cuenta cómo vio al Señor

Y hoy empiezan la lectura que hemos escuchado con tanta atención con una experiencia personal de Saulo convertido en Pablo, que cuenta a los apóstoles reunidos en Jerusalen “cómo el había visto al Señor en el camino”.

Pablo se convierte de perseguidor a mensajero del Señor

Pablo, una vez convertido, se entrega por completo a Cristo: del perseguidor de los cristianos, se transforma en Apóstol apasionado suyo, se convierte en el celoso mensajero del Señor.  Así lo da a conocer a los apóstoles cuando les dijo de Jerusalén: “les contó cómo había visto al Señor en el camino y qué le había hablado y cómo había predicado con valentía en Damasco en el nombre de Jesús”.

Con Pablo, muere el ciego perseguidor y nace el gran apostol de las naciones

El hombre convertido, podemos decir muere el ciego perseguidor de los primeros cristianos, para que nazca el gran apóstol de las naciones. Y ¡Con qué seguridad habla Pablo de esta experiencia propia, personal de El! «He visto al Señor en el camino».

Pablo el gran apostol de Cristo Resucitado

No otros, yo he visto al Señor en el camino, he visto al Señor que es el Camino. Desde entonces, Jesús sería para el, su sol, su Señor y su camino. Jesús será su punto permanente de referencia, para Pablo Jesus resucitado  será como su tesoro, su encanto, su pasión y su fuerza, tambien para poder predicar será su sabiduría, y también la vida de su vida. Pablo llegó a ser el gran apóstol de Cristo resucitado, llegó a ser el gran maestro del cristianismo. Él ha tenido en el “camino” una experiencia del Señor resucitado. Y justo esa experiencia de Cristo resucitado ha cambiado su vida.

El encuentro con Cristo es una experiencia personal

Queridos hermanos

Sería bueno que cada uno de los presentes, los que nos siguen a traves de los medios de comunicación, pudiera decir con Pablo: “Hemos visto al Señor en el camino”, y más personalmente: Yo he visto al Señor en el camino, me he encontrado con el. Tenia yo una experiencia personal de encontrarme con Cristo resucitado.

Cristo siempre va a salir al encuentro de quien lo busca

Puedes encontrarle en la palabra escrita o proclamada, en la celebración, en la comunidad. Puedes encontrarle en un éxito o en un fracaso. Puedes encontrarle en el hermano al que sirves o con el que trabajas. Puedes encontrar a Cristo Resucitado en el hijo que nace o en el amigo que muere. Puedes encontrarle a Cristo resucitado en la contemplación de las cosas o en la destrucción de las cosas divinas. Puedes encontrarle en la creación de algo o en la enfermedad que me incapacita, me hace más dura, más dificil. Lo encontrarás donde quiera el Señor y el siempre va a salir a nuestro encuentro. Siempre va a crear las posibilidades como lo hizo con Saulo cuando el se dirigia a Damasco para apresar a los cristianos, ahí aparecio Jesús, ¿Quién eres señor? Yo soy Jesús a quién persigues…

No amemos de palabra sino con obras y verdad

Y En la 2ª lectura, de la 1ª carta de San Juan estamos llamados a vivir en una total unión a Cristo, que se exprese en la vivencia del precepto del amor, no de palabra, si no con obras.

El autor, nos enseña en qué consiste este fruto que la vida de Jesús produce en nosotros: “no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad”.

La vida de Jesús es una vida de amor y, cuando viene a nosotros, nos impulsa a amar al Padre con todo el corazón, con todas las fuerzas, y a amar el prójimo que está a mi lado como él nos ha amado. 

Estamos invitados a amar y creer al estilo de Jesus

Queridos hermanos

El mandamiento del Senor tiene esa doble dimension de la fe y del amor, el amor no es posible sin la unión con Jesús en la fe y la fe no es auténtica si el amor vivido no es unido a Jesús. Hoy dia debemos acoger esa invitación de amar y creer al estilo de Jesus.

El sarmiento que no permance unido en la vid se seca

Y el texto del Evangelio del cap. 15 de Juan, el nos ofrece hoy una bella imagen para ilustrar la relación del discípulo con Jesús.  Jesús se presenta como la vid verdadera en la que nos invita a permanecer unidos, y así poder dar frutos. Nosotros somos los sarmientos de la vid del Señor y, para permanecer en ella, debemos dar frutos. El sarmiento que no permanece unido a la vid se seca y no da frutos. Por eso el Padre se ve obligado a cortarlo y arrojarlo fuera y ahí se seca. Por eso hoy dia el Señor nos invita a vivir una auténtica vida cristiana, esa vida auténtica y plena que se realiza a traves de la unión con Cristo. Si estamos unidos a Cristo, seguro que vamos a producir frutos.

El sarmiento podado por el Padre produce mas frutos

El sarmiento que da frutos es podado por el Padre para que produzca mayores frutos. Con esto se hace referencia a las pruebas en la vida cristiana, que muchas veces son necesarias para que crezcamos. No hay que temer a las pruebas en la vida, sino pedir a Cristo la gracia para poder vivir en estos momentos de prueba unidos a Él, porque cuando uno está unido a Cristo sabe aceptar y acoger todo lo que el Señor le manda a uno en el camino.

Jesus es la verdadera vid

Jesús es la verdadera vid y nosotros los sarmientos. Nuestra vida espiritual, nuestra vida cristiana, nuestra vida de discípulos, no se puede comprender sin esta unión con la persona de Jesús, que es siempre para nosotros la verdadera vid. Porque de él recibimos toda la, fuerza, toda la vitalidad, todo el amor.

Permanezcamos y demos frutos

Cuando hemos escuchado el Evangelio, nueve veces aparece el verbo “permanecer” y cinco veces esa bonita expresión “dar frutos”. Son palabras de una parábola muy emotiva, sencilla, justo Jesús la pronunció en un ambiente muy especial, parece en el momento de la despedida, en la víspera de su muerte.

“Permanezcan en mi amor”

“Permanezcan en mi amor” ¿Qué significa permanecer en el amor de Jesús?, significa mantenerse en una misma actitud, mantenerse sin fallar. Quién hoy dice sí al Señor y mañana no, ese no permanece en Cristo, ese no permance en su amor. Quien dice amar a Jesús durante la misa o recordando nuestra primera comunión o confirmación o cuando sufrimos una enfermedad grave o un accidente, en estos momentos estamos muy unidos, pero cuando pasa este momento de emoción, nos olvidamos de las promesas hechas, de los propósitos asumidos, nos olvidamos completamente de Dios. Y eso dno puede decir que permanecemos en el amor.

El creyente no practicante no puede ser de Cristo

Tampoco “permanecer en el amor”, “permanecer en Cristo” quien se considera “creyente, y a veces explica pero no practicante”. Creyente no practicante no puede ser de Cristo, porque, quien actúa así, romperá constantemente su compromiso de seguir a quien declara amar.

“Permanezcan en mí”. Podriamos decir que este mandamiento resume toda la vida y actitud del cristiano. Como el sarmiento depende de su unión con la vid, la vida del cristiano, la vida de cada uno de nosotros, depende de nuestra unión con Cristo.

La relación con cristo no es a distancia

Nuestra relación con Cristo no es a distancia, no es a través del internet, vivimos en Él. Y Él vive en nosotros. Por eso Jesús con mucho cariño, con mucho amor nos pide y nos hace recuerdo: “Permanezcan en mí” porque “Sin mí no pueden hacer nada”.

¿Que frutos estamos dando en nuestras vidas?

Muy queridos hermanos

El tiempo pascual es apropiado para revisar nuestra vida de discípulos a luz de Jesús resucitado. Vivimos tiempo de gracia y este tiempo nos introduce para mirar nuestras prácticas religiosas, espirituales, personales, comunitarias, tambien a nivel de la Iglesia. Y hoy dia debemos preguntarnos, poniendonos cara a cara con el Cristo Resucitado ¿Qué frutos estamos dando como comunidad? ¿Qué frutos estoy dando personalmente como seguidor de Cristo, como Católico? Los que estamos en la Catedral y los que estamos participando a traves de los medios de comunicación, ¿Qué frutos estamos dando en nuestra vida? ¿Nuestro amor cristiano puede verse en gestos y acciones concretas?

Dejemos que Jesus nos construya por dentro

Si las respuestas a estas preguntas no son positivas, seguramente nos producirá cierto dolor, cierta tristeza.  Pero si es asi, ya es el comienzo del trabajo del Viñador que ya empieza a podarnos e invitarnos a permanecer unidos a Jesús y ya es tiempo de dejarle para que El empiece a construirnos por dentro.

Seria util medir nuestro seguimiento de Jesus por los frutos que damos

Sería muy útil para cada uno de nosotros medir nuestro seguimiento de Jesús por los frutos que estamos dando en este campo del amor, de la verdad, de la justicia, de la solidaridad, de la defensa de la vida o del compromiso misionero, o en la fraternidad.

Hagamos reflexionar a todos en casa sobre los frutos que estamos dando

Estamos llevando las hojas dominicales a nuestra casa, en la familia, en la casa, en un momento bueno, hoy dia con su familia lean de nuevo, hagan reflexionar a todos en su casa como católicos, como cristianos, como bautizados: ¿Qué frutos estamos produciendo en nuestra vida? Si no los producimos hay que buscar la manera de unirnos de nuevo a esa vid que es Jesús.

 

Amén

 

 

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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