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miércoles 16 octubre 2019
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Mons. Braulio Sáez: “Amar es la mejor expresión de la fe y desde ella damos testimonio del amor de Dios”

Campanas. Desde la Catedral Metropolitana de Santa Cruz, Monseñor Braulio Sáez, Obispo Emérito de Santa Cruz, aseguró que “Amar es la mejor expresión de la fe y desde ella damos testimonio del amor de Dios”

Así mismo el prelado dijo que la fe es un pequeño impulso del corazón que nos alienta en la vida de cada día por medio de la oración a descubrir mediante el encuentro con Cristo una presencia interior vivida con los otros, un amor fiel e incondicional que regenera la vida del hogar, es don que nos regala Dios y la descubrimos en la alegría, la solidaridad, que nos ha dejado el beso amoroso de Dios y que nos anima a ser discípulos misioneros.

También Mons. Braulio con mucha preocupación afirmó que estamos viviendo una realidad sumamente preocupante y lacerante, la Amazonía se nos muere, mejor dicho, la estamos matando, estamos arrasando y quemando la fuente de la vida de nuestra querida Bolivia y del mundo.

 

Homilía de Mons. Braulio Sáez, Obispo Emérito de Santa Cruz

Domingo 06/10/2019

 DOMINGO XXVII DURANTE EL AÑO – Cl. C

Hay acontecimientos que no los podemos dejar pasar de largo, el Papa Francisco acaba de inaugurar en Roma esta mañana el Sínodo sobre la Amazonía. Un tema que nos interesa a todos nosotros, primero porque es un espacio que nos pertenece, ya que vivimos inmersos en ella, y segundo porque pertenece al mundo entero, pues se trata de uno de los pulmones fundamentales desde donde respiramos todos y respira nuestro planeta tierra. Estamos viviendo una realidad sumamente preocupante y lacerante, la Amazonía se nos muere, mejor dicho, la estamos matando, estamos arrasando y quemando la fuente de la vida de nuestra querida Bolivia y del mundo.

El Papa Francisco adelantándose a estos acontecimientos ha invitado a la Iglesia toda, pero de manera particular a la Iglesia de América Latina a reflexionar  desde el día de hoy  6 de octubre de octubre hasta el  27 con el tema: “Nuevos caminos de vida y esperanza para la Iglesia y para una ecología integral”. Tema fascinante y comprometedor frente a tanta polémica como se está desatando en nuestro país y en el mundo entero. Lo expresa el Papa Francisco en su Carta Encíclica “Laudato Si” con estas palabras: “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir  toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integrar, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado”. (LS. 13)

¿Qué es un Sínodo me preguntarán?. La misma palabra griega lo expresa: Sin-odos significa “Caminar juntos”. Es una reunión o asamblea de obispos que se reúnen, en este caso de América Latina fundamentalmente, con teólogos, laicos y expertos en la materia para buscar y descubrir junto al Pastor de la Iglesia el Papa Francisco nuevos caminos que respondan a los grandes desafíos que tiene esta región, tanto a nivel social como religioso y ambiental. Es urgente soñar con una Iglesia presente e inculturada, encarnada en la historia pero  que responda a los grandes retos de la población indígena desde sus culturas, religiosidad, necesidades y esperanzas que acompañe y conserve las costumbres y tradiciones  de los pueblos indígenas, sobre todo las manifestaciones de religiosidad popular. De Bolivia están participando todos los obispos de la Amazonia, en total 12 obispos y personas expertas y representativas del pueblo de Dios. Dos actitudes que debemos tener: orar y acompañar desde la fe este acontecimiento de Iglesia.

La Palabra de Dios que acabamos de proclamar viene a responder tantas inquietudes como vivimos en nuestro mundo de hoy y a animarnos a nosotros frente a tantos desafíos como se nos presentan cada día. En la primera lectura nos plantea un tema apasionante: “El justo vivirá de la fe”, vivirá por su fidelidad, y en el Evangelio los discípulos le dicen al Señor: “Auméntanos la fe”.

Decimos que estamos viviendo tiempos de increencia, de olvido de los valores religiosos, de falta fe. El hombre más que nunca se pregunta por el sentido de la vida y de tantas calamidades y desgracias, la violencia que origina los intereses personales, las catástrofes y las luchas fratricidas, y a falta de respuestas, en el fondo de nuestro corazón decimos: ¿Dónde está Dios, qué es la fe?

Cuando yo era niño en el catecismo se decía, la fe es “creer lo que no vemos” y para muchos era eso, o es eso. Nos damos cuenta que esa afirmación es  una respuesta que no está de acuerdo con la imagen que hoy tenemos de lo que implica ser creyente en un mundo tan complicado como el nuestro.

Ser creyente, ser hombre de fe, es saber descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos de la vida. Dios no es un ser lejano, oculto, que castiga y a quien tenemos que buscar en el vacío. Dios es alguien que se ha manifestado en la historia y se manifiesta cada día en las diferentes situaciones donde vivimos. La palabra clave para identificar al justo, es la fe entendida como fidelidad, es decir, como permanencia en la confianza en Dios amor, misericordia y cercanía, más allá de todas las circunstancias y situaciones de crisis, pues sabemos que Dios se ha manifestado sobre todo en Jesús de Nazaret y en Él, nos dirá San Juan de la Cruz: “nos lo ha dicho todo” porque es el Camino, la Verdad y la Vida.

En el Evangelio los discípulos  la dicen al Señor: “Auméntanos la fe”. También nosotros reconocemos la debilidad de nuestra fe que es frágil, pequeña, pero se la ofrecemos al Señor así como es, para que Él la hagas crecer, la fe es un regalo, un don que nos viene de lo alto, por eso hoy pedimos una fe firme. Una fe que nos cambie la vida por dentro, que nos ensanche el corazón, que nos haga felices con el proyecto de Reino, y que nos empuje a poner el alma en lo que hacemos cada día. Una fe confesada, celebrada y vivida.

 La fe es don y tarea, por eso nos advierte Jesús “Si tuvieran fe como un granito de mostaza” seríamos capaces de mover montañas. La mostaza es una semilla insignificante, pero Jesús dice que basta tener una fe así, pequeña, sincera, para realizar obres portentosas. Todos conocemos a personas sencillas, humildes, pero con una fe muy firme, que de verdad mueven montañas. La fe es un pequeño impulso del corazón que nos alienta en la vida de cada día por medio de la oración a descubrir mediante el encuentro con Cristo una presencia interior vivida con los otros, un amor fiel e incondicional que regenera la vida del hogar, es don que nos regala Dios y la descubrimos en la alegría, la solidaridad,  que nos ha dejado el beso amoroso de Dios y que nos anima a ser discípulos misioneros.

La fe no es ajena al compromiso, muy por el contrario hay que manifestarla en la vida. Nos dice el Apóstol Santiago “Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras? ¿Podrá salvarlo la fe? Lo mismo pasa con la fe que no va acompañada de las obras, está muerta del todo” (Sant. 2, 14-16)

Antes de ayer, en el cabildo ciudadano, Santa Cruz de la Sierra ha hecho un acto de fe; si, fe en la defensa de la  vida, fe para salvar los valores de la democracia, fe que nos impulsa a la reafirmación de los valores humanos y cruceños como ser: la solidaridad, la hospitalidad, la alegría y sobre todo la paz y la justicia. Estoy seguro también que para muchos, diría que la gran mayoría, ha sido su presencia ahí un impulso desde la fe cristiana, desde los valores del Reino, porque nuestro pueblo es un pueblo creyente y profundamente religioso, y estamos seguros que la fe construye convivencia, solidaridad, justicia y respeto al otro.

Estamos a las puertas de las elecciones nacionales y el cristiano tiene también que votar desde sus principios y valores religiosos. La fe no es solamente para expresarla en la Iglesia, o en la sacristía. El Papa Francisco nos pide constantemente salir de la Iglesia para ser luz y fermento en las situaciones que vive el hombre de la calle. Una de las manifestaciones más bellas es la de elegir a sus representantes, derecho que no puede ser nunca motivado por consignas partidarias sino desde la conciencia y los valores que nos inspira el Evangelio, ojalá que así sea y que nos olvidemos de las manipulaciones o el voto  consigna.

Qué bellas las palabras finales del Evangelio, son toda una consigna de vida: “Cuando hayan hecho lo que se les mande digan: Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir  con nuestro deber”. Amar es la mejor expresión de la fe y desde ella damos testimonio de su amor y compartimos el amor de Dios a manos llenas con los necesitados.

¡¡Feliz domingo para todos!!

Graciela Arandia de Hidalgo



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