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sábado 2 julio 2022
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Hacia el Encuentro Mundial de las Familias: quien tiene abuelos no tiembla

Campanas/vaticannews.va/10º Encuentro Mundial de las Familias: 7 catequesis y 7 testimonios en vídeo que cuentan historias, heridas, renacimiento, fe. Esta es la propuesta del Vicariato de Roma y del Dicasterio Laicos, Familia y Vida en preparación de esta gran fiesta que se celebrará en Roma del 22 al 26 de junio.

Roberto Oliva es el campeón italiano de kickboxing. Pero la habilidad en el cuadrilátero no es su único talento: es muy bueno con las marionetas, sabe hacerlas moverse y hablar, sabe inventar historias con Pulcinella y Arlecchino. Un rasgo que le transmitió su abuelo Carlo Piantedosi, el histórico titiritero del Gianícolo (Roma), con el que Roberto siempre ha tenido una relación especial. Lo cuenta en el cortometraje “Ereditare una passione” (Heredar una pasión), que nos remonta a una tradición totalmente romana y, sobre todo, nos hace entrar en la vida de una familia unida, en la que los abuelos desempeñan un papel importante.

La catequesis dedicada a “Los abuelos y los ancianos” recuerda también la importancia de los ancianos. Es la sexta catequesis destinada a acompañar a los fieles hacia el X Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en Roma del 22 al 26 de junio de 2022, organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y la diócesis de Roma. El cortometraje, realizado por el director Antonio Antonelli, se combina con la catequesis, al igual que los otros que ya están en la web.

Los abuelos y los ancianos también forman parte de nuestras familias”, reza la catequesis, “Hoy en día, la cultura del descarte imperante tiende a considerar a los ancianos poco importantes e incluso insignificantes para la sociedad. La vejez, en cambio, es un momento más para responder a la llamada de Dios. Es sin duda una respuesta nueva, diferente y en algunos aspectos incluso más adulta y madura. La vocación al amor es una llamada que Dios nos hace en cada etapa de nuestra vida. Esto significa que los abuelos y los ancianos también están llamados a vivir la gracia de su relación con el Señor, a través de sus relaciones con sus hijos, nietos, jóvenes y niños. La respuesta a esta llamada puede articularse en dos direcciones: una viene dada por lo que pueden ofrecer a los demás a través de su experiencia, su paciencia y su sabiduría; la otra, por lo que pueden recibir de los demás en su condición de fragilidad, debilidad y necesidad. De este modo, las personas mayores se ofrecen a sí mismas y a quienes entran en contacto con ellas una nueva oportunidad de crecimiento humano auténtico y maduro”.

Graciela Arandia de Hidalgo



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