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domingo 16 junio 2019
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Entrevista. El Deber habló a fondo con las hermanas Franciscanas Angelinas

Franciscanas angelinas 70 años en una misión de paz y bien. Un relato de la audacia y el amor de las hermanas Franciscanas Angelinas desde que llegaron al país.

Sor Claudia Gómez, delegada provincial para Bolivia y Argentina junto a sor Mónica Canedo, que realiza actividades de pastoral. Hablaron de la misión de esta Congregación Religiosa.

Fotos: Gabriel Vásquez / Archivo Franciscanas Angelinas

“El carisma que la madre Clara Ricci nos ha legado y que las hermanas trajeron a Bolivia hace 70 años es vivir el sí de Cristo y de María, para anunciar la paz y la reconciliación” afirma sor Claudia Gómez, delegada provincial para Bolivia y Argentina de la Orden Franciscanas Angelinas.

Desde hace siete décadas, estas religiosas, realizan su misión a través de las obras de misericordia, según los requerimientos y las necesidades de las personas en los diferentes lugares donde llegan. Trabajan en educación, en las parroquias, en los grupos parroquiales, con jóvenes, con familias y ayudando a los más pobres. “En Bolivia estamos más enfocadas en el tema de la educación porque fue lo que nos pidieron, desde la llegada de las primeras hermanas”, dice Sor Claudia. Así, están en Santa Cruz, Montero, San José y Puerto Suárez.

En Santa Cruz, tienen a su cargo la carrera de Sicopedagogía, el colegio privado Madre Vicenta Uboldi y dos colegios de convenio. En el colegio de convenio, San Martín, de Santa Cruz, llevan adelante un comedor escolar y una guardería, también cuentan con un gabinete sicopedagógico, en el que realizan diagnósticos y terapias.

En San José y en Puerto Suárez, tienen colegios de convenio y en Montero, un centro infantil.

En Argentina se encuentran en Rosario y Buenos Aires, allí su trabajo es diferente, pues se dedican a la promoción humana en las villas de emergencias. En Buenos Aires, se encargan de la catequesis, visitas a las familias de inmigrantes y dan apoyo a los chicos con problemas de adicción. En Rosario, apoyan las actividades de promoción humana desde una capilla, donde tienen un comedor y dan asistencia escolar y familiar. Actualmente, en Bolivia y Argentina hay 50 hermanas Franciscanas Angelinas.

Desde Italia a Santa Cruz

Comenzaron su misión evangelizando a los pasajeros de tercera clase. Después de 13 días de viaje llegaron a Santos, Brasil, de allí partieron a Corumbá, luego Roboré, San José y finalmente, Santa Cruz. En todos los lugares donde se quedaron aprovechaban para misionar. Sor Mónica Canedo, exalumna del colegio Uboldi, quien participa de actividades de pastoral, relata cómo vivieron las hermanas los primeros años de misión. “A través de relatos de sor Vicenta Uboldi se conoce que en San José de Chiquitos fueron recibidas con mucha emoción, todos quería conocer a las “madrecitas”. En primer lugar, fueron a la iglesia para ofrecer su acción de gracia al Señor. Luego de un breve descanso comenzaron con la limpieza del lugar que sería su casa.

Las ocho hermanas se acomodaron en una pieza que tenía solo tres camas, así que se turnaban para dormir en ellas, el resto dormía en hamacas o en esteras. Estaban impactadas por la vegetación, además de la variedad de insectos y las víboras de todo tamaño. Luego de descansar unos días partieron, en una avioneta a Santa Cruz, donde permanecieron por un mes para descansar del largo viaje y practicar la lengua española”

El 4 de marzo de 1949 retornaron a San José de Chiquitos y por insistencia de la población el 8 de marzo iniciaron las inscripciones, así inicia sus actividades el colegio Santa Clara de Asís, el primero fundado por esta congregación. El 14 de marzo de 1949, con 70 inscritos empiezan las clases y al final el año contarían con 90 alumnos. Iniciaron con cinco cursos. Las clases las daban en el pasillo de la iglesia, entre columna y columna eran distribuidos los alumnos por curso”.

Frutos de la misión

De aquel humilde inicio nacieron 10 fraternidades. La misión boliviana fue semilla para las misiones en Brasil y Argentina y, es cuna de la primera madre general latinoamericana de la congregación, sor Rossana González Weise, nacida en Santa Cruz de la Sierra y nombrada en 2013.

Actualmente, las hermanas Franciscanas Angelinas, al estilo de san Francisco de Asís y la madre Clara Ricci, fundadora de la orden, seguirán atentas a los signos de los tiempos y las necesidades de la sociedad. “Vamos a continuar esta obra y estar abiertas a lo que Dios nos vaya pidiendo a la puerta de un XXII Capítulo General, que se realizará en junio de este año en Roma, ahí tendremos la oportunidad de analizar si las obras que estamos realizando responden a los requerimientos de hoy, como es trabajar con la familia”, señala sor Claudia.

Anécdotas

Cuando el grupo de hermanas se dividen, sor Vicenta queda como superiora del grupo dedicado a la educación en el colegio Santa Clara de Asís, donde trabajó incansablemente durante 10 años. Es muy recordada y amada por su sensibilidad, su espíritu franciscano y su amor, no solo a las personas, sino también a la naturaleza. Este año se cumple 60 años de su muerte.

Cuentan que sor Vicenta, que era tan muy tranquila, cuando se ponía a bordar en los jardines, los tordos se posaban en su bastidor y ella no interrumpía su labor. Dicen también, que cuando la llamaban para que asista a alguna reunión con los dirigentes en el pueblo, los tordos avisaban que ya estaba llegando porque era lo primero que escuchaban.

También tenía un perrito que la seguía a todos lados. La noche antes de su accidente sor Vicenta soñó con fuego, las hermanas le pidieron que no viajara, pero ella partió a cumplir con su mandato. El perrito se subió a la avioneta y no quería bajarse, con mucho trabajo ella consiguió que bajara. La avioneta despegó, tuvo desperfecto e hizo un aterrizaje forzoso, lograron salir solo dos pasajeros, uno de ellos vio que sor Vicenta no pudo desabrochar el cinturón de seguridad. Con ella, murieron niños y adultos que tampoco pudieron salir. “Creemos que ella ofrendó su vida por los frutos que hemos visto”, coinciden sor Claudia y sor Mónica. Se la reconoció por su crucifijo y un pedacito de hábito pegado al mentón. Luego de pasado el trágico suceso, las hermanas junto al pueblo acuden a la iglesia a rezar y allí encuentran al perrito de sor Vicenta, muerto a los pies del altar de la virgen María.

Con los $US 5.000 que recibieron de indemnización de parte de la aerolínea, las hermanas compraron el primer terreno donde establecerían el colegio que llevaría su nombre (1964). La obra Uboldi ha generado el colegio San Martín y la creación del Conservatorio de Música. En el colegio más tarda empezaron a funcionar las carreras de Sicopedagogía y Ciencias de la Educación, de la Universidad Católica.

2. EN TREN Desde Brasil, una parte de la travesía la recorrieron en tren 
3. EN BARCO, 1960 Sor Ancilla Beretta retornando de Italia a Bolivia 
4. LAS PRIMERAS En un viaje de San José de Chi – quitos a Santa Cruz, el 7 de fe – brero de 1949. Ancilla Beretta, Ester Bottega, Vicenta Uboldi, María Luisa Monti, Maura Raspi – no, Rosilde Vighetti, Crexcenza Borio y Anna Groppo

Erwin Bazán Gutiérrez



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