Search
jueves 26 noviembre 2020
  • :
  • :

En la Jornada Mundial de los Pobres, Jóvenes Misioneros Salesianos la Floresta compartieron un almuerzo con los más necesitados

Campanas/ Los Jóvenes Misioneros Salesianos de la Parroquia San José de la Floresta (JOMISF-) del Norte Integrado, acogiendo el llamado del Papa Francisco y de la Iglesia de Santa Cruz; “Tiende tu mano al pobre” en la Jornada Mundial de los pobres, prepararon un rico almuerzo y compartieron con los hermanos más necesitadas.

Este año la Jornada Mundial por los Pobres se celebró en medio de una pandemia que ha sacudido al mundo. Ha dejado al descubierto la fragilidad humana y ha puesto nuevos rostros a la pobreza.

La Iglesia celebró el domingo 15 de noviembre la IV Jornada Mundial de los Pobres. Una Jornada en la que el papa Francisco invitó a toda la Iglesia a ser signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados.

En un post en el Facebook: JOMISF-Jóvenes Misioneros Salesianos la Floresta, estos misioneros dan a conocer esta obra de caridad que realizaron en favor de los hermanos que más le necesitan: “Ayer en la Jornada Mundial de los Pobres, estuvimos ayudando a preparar un rico almuerzo para los más necesitados, agradecemos de todo corazón a las personas que ayudaron a que se pueda hacer este almuerzo y las encargadas del comedor Las Hermanas de Las Bienaventuranzas y a todos los jóvenes que se comprometieron a ayudar por una buena causa”. 

Mantener la mirada hacia el pobre es difícil, pero muy necesario para dar a nuestra vida personal y social la dirección correcta. No se trata de emplear muchas palabras, sino de comprometer concretamente la vida, movidos por la caridad divina. Cada año, con la Jornada Mundial de los Pobres, vuelvo sobre esta realidad fundamental para la vida de la Iglesia, porque los pobres están y estarán siempre con nosotros (cf. Jn 12,8) para ayudarnos a acoger la compañía de Cristo en nuestra vida cotidiana. (Mensaje del Papa Francisco para la IV Jornada Mundial de los Pobres).

Esta pandemia llegó de repente y nos tomó desprevenidos, dejando una gran sensación de desorientación e impotencia. Sin embargo, la mano tendida hacia el pobre no llegó de repente. Ella, más bien, ofrece el testimonio de cómo nos preparamos a reconocer al pobre para sostenerlo en el tiempo de la necesidad. Uno no improvisa instrumentos de misericordia. Es necesario un entrenamiento cotidiano, que proceda de la conciencia de lo mucho que necesitamos, nosotros los primeros, de una mano tendida hacia nosotros.

 

 

 

 

Graciela Arandia de Hidalgo



Nuestro sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando estará dando su consentimiento y la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies