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miércoles 16 octubre 2019
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El tesoro más grande que tenemos no son las cosas materiales sino nuestra vida, Dice Mons. Estanislao

Este domingo 11 de agosto, la misa dominical desde la Catedral, fue presidida por Mons. Estanislao Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de Santa Cruz, quien afirmó que el tesoro más grande de hoy no son las cosas materiales, sino nuestra vida y depende de nosotros como la vivimos en este momento.

Así mismo el prelado aseguró que acoger a Dios y seguirlo por el camino hacia la cruz, significa dejar que Dios Reine en nuestro corazón y transforme nuestra vida.

Homilía de Mons. Estanislao Dowlascewicz

Obispo Auxiliar de Santa Cruz – Bolivia

Agosto 11 de 2019

Quienes hemos aceptado seguir a Jesús debemos reflexionar en su evangelio

Vivimos los domingos dedicados a reflexionar el evangelio. Hoy tenemos el evangelio escrito por San Lucas, concretamente el capítulo 12 sobre el modo de proceder de quienes hemos aceptado la invitación de Jesús a seguirle y a ser colaboradores de su misión.

No teman a los que matan el cuerpo, sino a los que tienen el poder para echarlo al infierno

Al inicio del capítulo 12, San Lucas dice: Entre tanto, se habían reunido miles y miles de personas, hasta el punto de que se aplastaban unos a otros. Entonces Jesús se puso a decir especialmente para sus discípulos un corto resumen de estas expresiones bonitas que Jesús ha dirigido a los suyos y también a nosotros, decía: Cuídense de la levadura de los fariseos que es la hipocresía. Nada hay tan oculto que no haya de ser descubierto o tan escondido que no haya de ser conocido. Yo les digo a ustedes mis amigos – dijo Jesús – No teman a los que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Yo les voy a mostrar a quién deben tener miedo: Teman a aquel que después de quitarle la vida, tiene el poder para echarlo al infierno.  Pero el que me niegue delante de los hombres, será también negado delante de los ángeles de Dios.

Hay que evitar la codicia porque no son las posesiones las que dan vida

El domingo pasado hemos escuchado: eviten, con gran cuidado, toda clase de codicia, porque aunque uno lo tenga todo, no son sus posesiones las que le dan vida. Busquen más bien el reino y se les darán también esas cosas. Eso decía Jesús a lo largo de este discurso que San Lucas a escrito en el capítulo doce.

Reparte en limosna lo que tienes porque donde está tu tesoro ahí estará tu corazón

Y para terminar este ciclo de instrucciones para seguir a Jesús, el Evangelio de este domingo lo expresa con palabras de ternura: No temas mi pequeño rebaño, porque el padre de ustedes ha decidido darles el reino y sabemos por los evangelios que el reino es la misma persona de Jesús y acogerlo a él con todas sus consecuencias, es el camino de la salvación. Pero el hecho de que sea un don, eso no significa que no tengamos que hacer nada los seres humanos, para acoger dicho reino. También decía Jesús: Vendan lo que tienen y repártanlo en limosnas, porque donde está tu tesoro ahí estará tu corazón.

La fe consiste en dejar que Dios reine en nuestros corazones y nos transforme

Queridos hermanos, la espera del creyente como la de María es activa y anticipa el don del reino, el reino de Dios, se acerca en la persona de Jesús acogerlo a El y seguirlo por el camino hacia la cruz, eso significa dejar que Dios reine en nuestros corazones y que su amor nos transforme a nosotros, en esto consiste la fe, que también es don y al mismo tiempo respuesta.

El reino de dios se acerca desde la solidaridad, el desprendimiento y la fidelidad

Por eso el reino se acerca desde la solidaridad con los que sufren, con los que viven en los peligros, con los que viven cualquier tipo de sufrimiento, el reino se acerca mediante la fe que pasa por la prueba del sacrificio y de la entrega, por la prueba del dolor, porque los cristianos esperamos el don de reino que tiene pleno sentido, la acción solidaria con los pobres, el desprendimiento de los bienes y la vigilancia atenta a la fidelidad. A esos puntos dedica el evangelio hoy su atención. Parece una ingenuidad, pero lo único que tenemos es el tiempo, o mejor dicho el presente o el ahora de Dios, no mañana, como dice el Papa Francisco: lo único de que disponemos, es el momento actual de hoy, el que estamos viviendo.

El tesoro más grande que tenemos no son las cosas materiales sino nuestra vida

Por eso el tesoro más grande de hoy no son las cosas materiales, sino nuestra vida y depende de nosotros como la vivimos en este momento. Es exactamente lo que nos dice Jesús en el evangelio de hoy, no podemos dormir distraídos, hay que dormir en vela porque en cualquier momento llega el Señor. Ya está llegando y se nos puede pasar la mejor oportunidad de encontrarme con El. Jesús pone el ejemplo de los criados que esperan la llegada de su amo: Si no esperan, si no están despiertos, atentos, se lo pueden perder todo. ¿Qué es eso que nos podemos perder y no deberíamos perder de ningún modo? A qué se refiere Jesús cuando nos pide que estemos atentos? El tipo de atención que nos pide Jesús no es la que tiene el hombre de negocios para ganar dinero. Jesús quiere que estemos atentos en los hermanos, en las hermanas que están a mí lado, que me rodean, vivir de una forma que valga la pena, solo tiene un significado para Jesús: Construir la familia de Dios, esa familia que se ama, que se respeta, que es solidaria, que es caritativa.

Hay instituciones y personas solidarias que ayudando encuentran felicidad

El día jueves pasado, se realizó la “cena benéfica pan y vino” organizada por el voluntariado de CERNIQUEM a beneficio del Centro de Rehabilitación de niños quemados. Hemos podido ver la realidad y los números de las personas quemadas en Santa Cruz. La realidad es muy triste, en nuestra ciudad aproximadamente 22 mil niños jóvenes y personas mayores, sufren quemaduras. De los cuales 5151 son menores de 15 años y presentan lesiones moderadas. Más de 1500 de los niños presentan lesiones graves y a lo largo de 13 años del voluntariado se han atendido 3360 pacientes. Son los números, pero a través de estos números, hay vida de estos niños quemados pero también hay vida de tantas personas e instituciones de nuestra ciudad que ayudando encuentran felicidad, colaborando, apoyando esa obra de beneficencia.

Más que las fiestas y comidas, quedan en el recuerdo, el compartir y aliviar el dolor del hermano

El sufrimiento, el dolor, el esfuerzo puede hacer de nosotros algo bonito y de gran valor, lo que recordaremos siempre, no son las fiestas comidas, sino gestos de ayuda, de compartir, de aliviar el dolor, o la tristeza del hermano o la hermana que justo en este momento necesita de ti, porque estas situaciones difíciles de otras personas me hacen crecer a mi como persona. Lo difícil de otro me empuja a crecer a mi por dentro, porque si nadie me necesita, nadie se pregunta por mi, por eso yo necesito preguntarme a mi ¿Quien soy? ¿Para qué trabajo? ¿Para qué vivo? ¿Qué hago?

Ver a las personas como hermanos que necesitan y acercarse a ellas, nos hace creer

Esa es la fe de que nos habla la segunda lectura, creer en Jesús es creer que Él está en medio de nosotros construyendo su reino, haciéndonos hermanos, en la medida en que somos capaces de ver en los que nos rodean el rostro de un hermano, nuestro corazón será capaz de amar. Si solamente vamos a ver a alguien como una persona, no vamos a crecer, pero si lo vemos como un hermano que necesita que pide que suplica y espera y yo me acerco, eso me hace crecer, ese es el tipo de vida que Jesús quiere para nosotros, ese es el tipo de vida para el que vale la pena estar atentos, lo demás es perder el tiempo. Y perdiendo el tiempo perdemos la vida, estén atentos, estén despiertos.

Vivir y mirar a las personas desde la fe, nos muestra que no son enemigos

Y para que este domingo no sea uno como de tantos que vivimos sino que también llevemos hoy día algunas preguntas inquietantes: ¿Que hago yo con mi tiempo? ¿Cómo lo aprovecho? ¿Me esfuerzo para vivir desde la fe todas las horas de mi vida? ¿Soy capaz de mirar con ojos de fe a los que viven conmigo? ¿A los que me encuentro por la calle, en el trabajo, en la escuela, en mi propia casa, son hermanos los que veo o son enemigos que me amenazan y de los que me tengo que defender o acabar con el a toda costa porque no me caen bien? O por qué en este momento en este tiempo preelectoral es mi adversario político? Por eso hay que acabar con él a través de las mentiras o de otras actitudes?

Querido hermano si no vives como crees, crees como vives. 

 

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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