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miércoles 18 septiembre 2019
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El Papa Francisco pide que las familias “vean menos TV y hablen más” en la mesa

Trabajamos para construir una verdadera cultura del encuentro que venza la cultura de la indiferencia. Es lo que ha afirmado Papa Francisco en la Misa matutina celebrada en la Casa Santa Marta. El Pontífice ha destacado el encuentro de Dios con su pueblo, y ha advertido de las costumbres malas que, incluso en familia, de no escucharnos unos a otros.

La Palabra de Dios, exhortó el Papa, nos hace hoy reflexionar sobre un encuentro. A menudo, observó, las personas “se cruzan entre ellas, pero no se encuentran”. Cada uno, dijo con amargura, “piensa en sí mismo, ve pero no mira, oye pero no escucha”.

“El encuentro es otra cosa, es lo que el Evangelio de hoy nos anuncia: un encuentro, un encuentro entre un hombre y una mujer, entre un hijo único vivo y un único hijo muerto. Entre una multitud feliz, porque había encontrado al Jesús y lo seguí y un grupo de gente que llora, acompañando a esta mujer que salía por una puerta de la ciudad. Encuentro entre esa puerta de salida y la de entrada. Un redil. Un encuentro que nos hace reflexionar sobre el modo en el que nos encontramos entre nosotros”.

En el Evangelio, prosiguió, leemos que el Señor “se conmovió profundamente”. Esta compasión, advirtió, “no es lo mismo que nosotros hacemos cuando vamos por la calle y vemos una cosa triste… Jesús no pasa de largo, se conmueve. Se acerca a la mujer, la encuentra y hace le milagro.

El encuentro con Jesús vence la indiferencia y devuelve la dignidad

De aquí, ha dicho el Papa, vemos no solo la ternura, sino la “fecundidad de un encuentro”. Cada encuentro, retomó, es fecundo. Cada encuentro devuelve a las personas y a las cosas a su sitio”.

“Nos hemos acostumbrados a una cultura de la indiferencia y debemos trabar y pedir la gracia de hacer una cultura del encuentro, de este encuentro fecundo, de este encuentro que devuelva a cada persona la dignidad de hijo de Dios, la dignidad de persona. Nosotros nos acostumbramos a esta indiferencia, cuando vemos las calamidades de este mundo o las pequeñas cosas: ‘Pobre gente, cuánto sufren’ y seguimos adelante. El encuentro. Y si no miro, no es suficiente mirar, si no miro, me detengo, si no toco, no hablo, no puedo hacer un encuentro y no ayudo a crear esta cultura del encuentro”.

La gente, ha destacado Francisco, “se quedó presa del temor y glorificaba a Dios, porque Dios se había encontrado con su pueblo”. A mí, añadió, “me gusta ver el encuentro de todos los días entre Jesús y su Esposa”, la Iglesia, que espera Su retorno.

También en familia vivamos el verdadero encuentro, en la mesa escuchémonos unos a otros

“Este, afirmó, es el mensaje de hoy: el encuentro de Jesús con su Pueblo”, todos estamos “necesitados de la Palabra de Jesús”. Necesitamos el encuentro con Él:

“En la mesa, en familia, ¿cuántas veces se come, se mira la TV o se atiende el celular. Todos son indiferentes a ese encuentro. Aunque la familia sea la base de la sociedad no hay encuentro. Que esto nos ayude a trabajar por esta cultura del encuentro, tan sencillamente como hizo Jesús. No solo mirar sino ver. No solo oír sino escuchar, no solo cruzarse sino detenerse. No solo decir ‘¡Qué pena! ¡Pobre gente! Sino conmoverse verdaderamente. Y después tocar y decir en la lengua del corazón: ‘No llores’ y dar, al menos, una gota de vida”.

Graciela Arandia de Hidalgo



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