Search
martes 11 agosto 2020
  • :
  • :

“El Covid, una nueva experiencia en la vida”

Campanas/ Bolivia Misionera. Desde Madrid – España, conversamos con la religiosa boliviana Cilenia Rojas, Misionera Cruzada de la Iglesia, quien hace algunos meses dio positivo a COVID-19, y hoy comparte su testimonio en lo que ha significado esta enfermedad en su vida personal y como religiosa.

No ha sido nada fácil

“Un saludo fraterno a cada uno de ustedes, en primer lugar, decirles que he tenido la oportunidad de experimentar en mi vida esta enfermedad y no ha sido nada fácil, porque lo primero que me pregunte es donde me pude haber contagiado y no se la respuesta, lo único que sé, es que días previos a la declaración de cuarentena ya habíamos tomando previsiones en la comunidad, sobre todo precaución con las hermanas mayores que estaban en casa”.

“Sin embargo, sentí dolor de cuerpo, pensé que era un resfrío y decidí estar en cama, empecé a tomar precauciones, resultó que después de 4 días me levanté, almorcé con mis hermanas y empecé a sentir un malestar más agudo, de esta manera pude ir al médico; en los siguientes días tuve deshidratación, dolor de cabeza, fiebre y cólicos estomacales”.

Para entonces la Hermana Cilenia ya había dado positivo a Covid-19, noticia que le generó una incertidumbre personal, sobre todo al ver la saturación en los hospitales de Madrid y como la gente iba cayendo en esta enfermedad.

Estuve 50 días aislada

“Los médicos me sugirieron que tomara el aislamiento en casa, estuve 50 días aislada, seguí el tratamiento con rigurosidad, después del mismo y cumpliendo con los 14 días establecidos, salí un poco a caminar en casa, pero tuve una recaída y después empecé a perder la voz, anímicamente me sentía más débil”.

La religiosa comenta que llegó a perder hasta 13 kilos de peso en medio de todo tipo de malestares, los médicos la atendían vía telefónica de 3 a 4 veces por semana: “fue una experiencia que a nivel psicológico es fuerte, aunque tengo una comunidad que siempre ha estado acompañándome, me preguntaba: ¿por qué a mí ahora?, fui la primera en caer y la última en salir de la enfermedad”.

Agradezco a Dios porque me ha dado una nueva oportunidad

“Realmente me ha permitido resituarme en mi modo de vivir, ha sido un tiempo de reflexión muy fuerte ante la vida, ante mi relación con las personas, ante mi compromiso como consagrada, he sentido que todo este tiempo me he ido confrontando sobre todo con la realidad especialmente con las personas más vulnerables y pobres”. “Lo más duro de la enfermedad es experimentar la soledad y a la vez la fraternidad, porque el estar aislados y pensar en lo que supone estar lejos de tu vida normal con las personas, con las hermanas de tu comunidad, todo aquello me estresaba y me dolía bastante”.

La hermana Cilenia recuerda lo que fue todo el proceso del V Congreso Americano Misionero vivido en Bolivia el año 2018, cuando ella realizaba el servicio de Coordinadora Nacional de Obras Misionales Pontificias en Bolivia: “me ha hecho sentir la impotencia de no ser una persona útil para servir y estar con los demás, y recordaba mucho todo lo que habíamos predicado en las últimos años en preparación al V CAM, salir a las periferias, salir al encuentro del otro; sin embargo a mí me tocó replegarme, y esto me hacía pensar…tanto que había anunciado la urgencia de salir al encuentro del otro, y ahora no podría cuando era el momento de hacerlo, cuando mucha gente necesita, cuando veíamos que la gente perdía a sus seres queridos en la soledad y distancia, eso me golpeó fuertemente y me sentía muy impotente”.

El desafío, “vivir con autenticidad”

“Todo esto me hacía repensar en el verdadero sentido de la justicia y amor, yo sentí que Dios me daba una oportunidad de repensar mi vida, veía en las redes y medios de comunicación como se rechazaba a las personas contagiadas con el virus; esto yo creo que a uno le da lecciones de vida, porque a veces nos creemos dueños del amor, predicamos el amor con tanta fuerza e ímpetu, pero el amor son más hechos que palabras, esto me ayudó en resituarme y en el modo de hacer misión en la vida, y de cómo nosotros como Iglesia tenemos que repensarnos y resituarnos ante un gran desafío, de vivir con autenticidad, vivir la caridad, pero no expresada en publicidad, sino una caridad expresada en obras a través del silencio y vida entregada, donde yo he podido ver como muchas de mis hermanas, muchos laicos, voluntarios, sin miedo han salido a ser el brazo y canal para que mucha gente pueda comer y alimentarse”.

En todo este tiempo la Hermana Cilenia Rojas, siempre se mantuvo en oración, y sobre todo fortaleció su fe en estos meses en los que veía como tanta gente sufría en el mundo; hoy gracias a su fe, fortaleza y cuidados en salud pudo salir de esta enfermedad.

“Dios me ha ido acompañando en este tiempo”

Graciela Arandia de Hidalgo



Nuestro sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando estará dando su consentimiento y la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies