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viernes 24 enero 2020
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“El Cardenal fue un profeta con la palabra cálida y vibrante, que sacudía las conciencias, que denunciaba las injusticias”

Campanas. La llegada es gran fiesta, ya no habrá tristeza ni lágrimas. Al escuchar este hermoso himno del profeta Isaías, viene a mi mente de manera espontánea Ia figura de nuestro querido Cardenal Julio, profeta con la palabra cálida y vibrante, que sacudía las conciencias, que denunciaba las injusticias, que nos abría a la esperanza y que animaba a los decaídos, dijo Mons. Sergio Gualberti en la Misa recordando los 4 años del fallecimiento del Cardenal boliviano.

 

El Tata Julio como muchos lo llamaban, falleció el miércoles 9 de diciembre de 2015 a las 19:15 horas, ya han pasado 4 años desde que el Pastor de la voz profética, partiera a la casa del Padre.
Hoy lunes 9 de diciembre la Iglesia Católica en Santa Cruz recordó la memoria y el legado del primer Cardenal boliviano, con una celebración Eucarística que fue presidida por Mons. Sergio Gualberti y concelebrada por los Obispos Auxiliares; Mons. Braulio Sáez, Mons. Estanislao Dowlaszewicz y Mons. René Leigue. Hasta la Basílica Menor de San Lorenzo Mártir, llegaron Sacerdotes diocesanos, Religiosas, Religiosos, Laicos y familiares.

En su homilía el Arzobispo, afirmó que nuestro país ha sentido la ausencia del Cardenal, en los días álgidos de los incendios criminales de la Chiquitania y de los problemas del fallido proceso electoral, violencia, enfrentamientos.

Me pregunto dijo el Prelado: ¿Qué hubiera dicho y que diría nuestro cardenal y cómo dicho? Ciertamente habría denunciado con vehemencia el abuso de desconocer la Constitución y el referéndum, el fraude electoral, la violencia.

Hubiera dado ánimo al paro de las pititas, a la no violencia activa incentivado a la oración y a pedir a las autoridades a escuchar el clamor del pueblo que pedía. Libertad, justicia, democracia y paz, dijo el Obispo.

Así mismo Monseñor aseguró que el Cardenal nos llamaría a la reconciliación sobre la base de un diálogo abierto, sincero. Nos llamaría a mirar adelante, para construir una Bolivia nueva sobre los valores humanos y cristianos… una Bolivia en libertad, condición para una democracia auténtica. Hoy nos llamaría a la vigilancia. La tentación de recaer en las viejas mañas está siempre al asecho.
Nos llamaría a que todos los bolivianos nos comprometamos a hacer de Bolivia una casa común, en el respeto de la libertad, de la vida, de los derechos humanos y de nuestra hermana madre tierra, afirmó el Arzobispo.

Monseñor Sergio terminó su prédica con unas palabras del Cardenal Julio en una celebración Pascual de los jóvenes, muy actuales hoy y que nos indican las sendas a recurrir para alcanzar esa meta.

La Libertad: el sueño de todos, pero sobre todo del joven. Aquí también escucharás palabras, slogans, cánticos sobre la libertad. Te dirán que ella te hace dueño de ti mismo, que eres tú y nadie más (ni Dios) el que dispone de tu existencia.

Te ¡invitarán a dilapidar tus principios y los de tu familia y de tu patria. Es la libertad desechable que no edifica ni construye personalidad y que termina en destrucción.
La Pascua nos trae libertad al estilo de Dios: entrega y compromiso para que la injusticia, la ignorancia, el egoísmo no sigan esclavizando. Libertad que se hace misión: luchar y trabajar para que todos sean libres.

No vaciles ni un instante, deja que la Pascua te invada, deja que el Señor de la Vida te convierta en criatura nueva capaz de renovar el ambiente en que vives. Si aceptas tendremos esperanza de que algo grande va a surgir: una juventud pascual llena de fe profunda y compromisos valientes”.

 

Dejen que el Señor de la Vida nos convierta en una Bolivia nueva, capaz de renovar el ambiente en que viven. Si aceptan tendremos esperanza de que algo grande va a surgir: un país pascual lleno de fe profunda y compromisos valientes. Amén

El Cardenal Julio siempre anunció y testimonió al Dios de la vida y nos animó a tener una esperanza gozosa, movido por su Fe y confianza inquebrantables en el Señor que nunca falla. Perdimos un padre, un pastor y amigo, pero ganamos un intercesor ante el Padre Celestial.

Terminada la Celebración Eucarística, ingresaron en una procesión encabezada por el arzobispo, los Obispos Auxiliares, Sacerdotes, Religiosas y Familiares, hasta la Capilla del Santo Sepulcro, donde descansan los restos mortales del Cardenal Julio.
Oración

Oh Dios, gloria de los fieles y vida de los justos, nosotros los redimidos por la muerte y resurrección de tu Hijo, te pedimos que acojas con bondad a tus siervos difuntos, los Pastores de esta Iglesia de Santa Cruz, y que merezcan alcanzar los gozos de la eterna bienaventuranza, pues creyeron en ti y anunciaron la resurrección futura.
Te encomendamos humildemente, Señor el alma de nuestro hermano Cardenal Julio Terrazas, a quien siempre protegiste con inmenso amor, Él ha sido liberado de todo mal, hazlo descansar eternamente. Imploramos tu clemencia para que tengas en el Paraíso a este hijo tuyo, que hace cuatro años ha concluido su vida mortal: allí no existe ni la muerte, ni la angustia, ni el sufrimiento, sino la paz y la alegría en compañía de tu Hijo y el Espíritu Santo, por los Siglos de los siglos. Amén

Aspersión con agua bendita en la Tumba del Cardenal Julio

Vengan en su ayuda, Santos de Dios: salgan a su encuentro, ángeles del Señor:
Reciban su alma y preséntenla ante el Altísimo
Cristo que te llamó, te reciba y los ángeles te conduzcan al seno de Abraham.
Reciban su alma y preséntenla ante el Altísimo
Dale Señor el desecando eterno y brille para Él la luz perpetua
Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

 

Graciela Arandia de Hidalgo



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