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miércoles 23 octubre 2019
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El bautismo nos ayuda a acogernos a la misericordia de Dios en nuestra vida, dice el Padre Juan Crespo

Sobre “El sacramento del bautismo –dijo que- es una “gracia” es un don, es un regalo para insertarnos en el proyecto salvífico de Dios; nos ayuda a acogernos a la misericordia divina en nuestra existencia.. Es una gracia divina concedida gratuitamente y no por nuestros méritos, es una llamada al hombre a la vida y a la felicidad verdadera…”.

El Vicario General de la Arquidiócesis de Santa Cruz, Padre Juan Crespo Gutiérrez, ha presidido la Eucaristía desde la Catedral Metropolitana este domingo 13 enero, ocasión en la que la Iglesia ha celebrado la Solemnidad del Bautismo del Señor.

A tiempo de señalar que con la fiesta del Bautismo del Señor concluye la experiencia maravillosa de la Navidad, afirmó que el Bautismo de Jesús en medio de los pobres es un acto con el que Dios humilla a los poderosos y enaltece a los humildes. En ese sentido y explicando el evangelio, afirmó que Jesús, el hijo de Dios, pidió a Juan que lo bautice para darnos una lección de humildad “Y Cuando se produjo el Bautismo de Jesús, Dios se manifestó en su forma trinitaria para que la humanidad entendiera cuál es la misión que ha venido a cumplir en medio de la humanidad”.

Enfatizó que “El celebrar esta solemnidad del bautismo del Señor es un buen momento para reflexionar sobre nuestro bautismo. Todos sabemos que el bautismo es el sacramento fundamental y determinante, desde nuestro bautismo pertenecemos a Cristo y a la Iglesia, de aquí la importancia que tiene el saber lo que se hace cuando se pide este sacramento y que el mismo no tiene que responder a la sola presión social o mera costumbre, sino más bien a la exigencia de ser transmisores de lo que creemos… Vivir nuestra vocación de bautizado nos exige a ser testigos fieles en este mundo. Comprometernos con el Señor, consolar, acompañar y guiar a nuestro pueblo, preparar en el desierto el camino del Señor, rellenar los valles y aplanar las montañas y colinas para revelar la gloria del Señor”.

“Bautizados y Enviados: La Iglesia de Cristo en misión en el mundo”

El Padre Crespo recordó que el Papa Francisco ha proclamado al mes de octubre del 2019, como mes extraordinario, con el lema: “Bautizados y Enviados: La Iglesia de Cristo en misión en el mundo” con el objetivo de “despertar en mayor medida la conciencia de la misión Ad Gentes y retomar con nuevo impulso la transformación misionera de la vida y de la pastoral de la Iglesia”.

¿Cómo vivir nuestro bautismo?

Finalmente, el Vicario General invitó al Pueblo de Dios a vivir el Bautismo a través del encuentro personal con Cristo vivo en la Iglesia, a través de la lectura, la oración, testimonio de los santos, la formación catequética y la caridad misionera.

HOMILÍA COMPLETA DEL PADRE JUAN CRESPO GUTIÉRREZ, VICARIO GENERAL DE LA ARQUIDIÓCESIS DE SANTA CRUZ 

BASÍLICA MENOR DE SAN LORENZO MÁRTIR, DOMINGO 13 DE ENERO DE 2019

Dios humilla a los poderosos y enaltece a los humildes

Queridos hermanos, con esta fiesta del Bautismo del Señor se termina esta experiencia tan hermosa, tan divina y tan humana al mismo tiempo,  el tiempo de la NAVIDAD.

Hemos celebrado la Navidad, donde Dios hecho hombre se ha manifestado a los Pobres de Belén, los humildes pastores a quien los ángeles les han comunicado,  y la respuesta ha sido de adoración, no así a los poderosos que en aquel tiempo detentaban el poder político y económico, mostrándonos la acción de Dios, que humilla a los poderosos y enaltece a los humildes.

Los pueblos, las culturas y las naciones reconocen al hijo de Dios inserto en la historia

El domingo pasado celebramos otra manifestación de Dios a los pueblos, a las culturas,  a las naciones, la Fiesta de los Reyes Magos, donde ellos guiados por una estrella fueron a adorarlo, y con ellos tantos pueblos, naciones  y culturas del mundo entero, hemos reconocido al Dios hecho hombre inserto en la historia. Los alejados se han hecho cercanos al Hijo de Dios.

Dios a hecho una opción por la humanidad, Dios nunca abandona a su pueblo

Acontecimientos determinantes en la historia del mundo religioso, Dios ha hecho una opción por la humanidad, por cada uno de nosotros,  y se ha revelado como aquel que nunca abandona a su pueblo. Aquel que ha venido a consolar a su Pueblo, a anunciar que la culpa está pagada “Él se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para si un pueblo elegido”, fuerza del misterio de la Encarnación.

Jesús se hace semejante al hombre en todo, menos en el pecado

En esta solemnidad del bautismo del Señor Jesús, se hace más clara la intención de Dios en este plan salvífico. Jesús,  siendo Dios  en todo semejante al hombre menos en el pecado no quiere  hacer diferencias hacia aquella humanidad necesitada de conversión y de arrepentimiento al que invita Juan el Bautista, asiste como uno más de ellos. Ante un pueblo expectante de la llegada del  Mesías, el Bautista les dirá  “Yo los bautizo con agua, bautismo de conversión; pero viene uno más poderoso que yo”, El los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego”

Jesús el hijo de Dios, pide a Juan que lo bautice, para darnos una lección de humildad

La celebración del Bautismo de Jesús en el Rio Jordán se enmarca en la invitación de Juan el Bautista a comenzar por la penitencia y el perdón de los pecados, para comenzar una nueva vida donde fuera posible volver a tener conciencia e identidad de pueblo de Dios, Jesús quiso participar en ese movimiento por solidaridad con la humanidad,  es el gesto más humano con el cual no quiere hacer diferencias,  sino ser uno más entre los hombres, el mismo  Bautista no podía entender bien el gesto de Jesús, el gesto de inserción total del Hijo de Dios con la humanidad,   que le pide ser bautizado para darnos una lección de humildad.  Jesús fue bautizado.

En el Bautismo de Jesús, Dios se manifiesta en su forma trinitaria

Es la ocasión propicia para que Dios se manifieste nuevamente a la humanidad entera, con la diferencia que es una manifestación Trinitaria. Los cielos se abrieron y el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en la forma corporal  de una paloma y la voz de Dios: “Tu eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”. Era necesaria esta  Epifanía, esta manifestación,   para que la humanidad entendiera cual es la misión que ha venido a cumplir en medio de la humanidad.

Jesus necesita el Espíritu como bautismo para ser profeta del Reino

El bautismo del Señor en San Lucas, acentúa su humanidad al bautizarse con todo el pueblo, acentúa su carácter profético y su identidad de ungido por el Espíritu Santo es una llamada a ser profeta del Reino de Dios, la manifestación del Espíritu Santo y la voz del Padre es una plegaria que “revela” la identidad de Jesús. El Hijo de Dios como los profetas, por haber sido del pueblo y vivir en el pueblo, necesita el Espíritu como “bautismo” para ser profeta del Reino que ha de anunciar.  Allí comienza la misión, es El quien evangeliza, quien trae la buena noticia.

Jesús es el modelo fundamental de nuestro ser

Estos gestos y signos nos indican y dirigen hacia la vida pública del Señor Jesús.

Nos lo señalan para que no tengamos duda de quién es El. Efectivamente es JESUS, modelo fundamental de nuestro ser, comportamiento, talante, manera de tratar a las personas, “en sus palabras y en sus actos lo hemos de reconocer”.

Jesus de Nazaret recibe en el bautismo su unción profética

En las lecturas resaltamos los textos proféticos, donde se anuncia al pueblo de Dios  la liberación del destierro de Babilonia, siendo signo claro de tiempos mesiánicos, lo que los primeros cristianos interpretaron como programa de Jesús de Nazaret que recibe en el bautismo su unción profética.

El bautismo nos ayuda a acogernos a la misericordia divina en nuestra existencia

La lectura tomada de la carta a Tito  nos habla de la “gracia de Dios” como salvación de todos los hombres. Dios es nuestro Salvador, que  ha manifestado su bondad y su ternura con los pecadores. El sacramento del bautismo es una “gracia” es un don, es un regalo para insertarnos en el proyecto salvífico de Dios;  nos ayuda a acogernos a la misericordia divina en nuestra existencia, es un sacramento para expresar un proyecto de vida que se fundamenta en una vida justa y religiosa. Es una gracia divina concedida gratuitamente y no por nuestros méritos, es una llamada al hombre a la vida y a la felicidad verdadera.  Quien se adhiere a la Palabra de Dios toma verdadera conciencia de ser su hijo, si no somos capaces de vivir bajo esa conciencia de ser hijos de Dios, estamos expuestos a vivir sin identidad en nuestra existencia.

El sacramento del bautismo no debe responder a una mera presion social o costumbre

El celebrar esta solemnidad del bautismo del Señor es un buen momento para reflexionar sobre nuestro bautismo. Todos sabemos que el bautismo es el sacramento fundamental y determinante, desde nuestro bautismo pertenecemos a Cristo y a la Iglesia, de aquí la importancia que tiene el saber lo que se hace cuando se pide este sacramento y que el mismo no tiene que responder a la sola presión social o mera costumbre, sino más bien a la exigencia de ser transmisores de lo que creemos. Como bautizados en la Iglesia tenemos  la obligación de vivir como esa pertenencia nos  exige y nuestra conducta tiene que ser manifestación de las exigencias de esta. Vivir nuestra vocación de bautizado  nos exige a ser testigos fieles en este mundo. Comprometernos con el Señor, consolar, acompañar y guiar a nuestro pueblo, preparar en el desierto el  camino del Señor, rellenar los valles y aplanar las montañas y colinas  para revelar la gloria del Señor.

“Bautizados y Enviados: La Iglesia de Cristo en misión en el mundo”

Escuchemos al profeta Isaías, “súbete a una montaña elevada, tu que llevas la Buena Noticia.  El Papa Francisco ha proclamado al mes de octubre del 2019, como mes extraordinario, con el lema: “Bautizados y Enviados: La Iglesia de Cristo en misión en el mundo” con el objetivo de “despertar en mayor medida la conciencia de la misión Ad Gentes y retomar con nuevo impulso la transformación misionera de la vida y de la pastoral de la Iglesia”.

¿Qué vivir y cómo vivir desde nuestro bautismo?

Vivamos desde nuestro bautismo: El encuentro personal con Jesucristo vivo en la Iglesia, en la eucaristía, en la lectura de la Palabra de Dios, en la oración personal y comunitaria; en el testimonio de nuestros Santos, mártires de la misión y confesores de la fe; en la formación bíblica, catequética, espiritual y teológica; y en la caridad misionera. Amen.

Encargado


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