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martes 10 diciembre 2019
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¿Dónde está Mons. Tito Solari?

Campanas. Monseñor Tito Solari, el querido obispo emérito salesiano de Cochabamba hace ya casi un año en Colombia y desde allí ha querido compartir unas palabras con todos los lectores de En Comunidad Fraterna:

¿Cuál es la labor que está realizando en Colombia?

El P. Inspector me envió a formar parte del equipo de formación del Teologado Salesiano de Bogotá por un tiempo limitado en la función de confesor. 

Se sabe que los salesianos que han cumplido ya su misión activa, les queda completar sus días en la tarea más delicada y sagrada, que es cabalmente la de la confesión. Y puedo decir que la he asumido de todo corazón. 

¿Qué lo motiva a realizar su servicio en Colombia?
 
Nuestra Inspectoría está relacionada con Colombia, porque se beneficia de dos casas de formación. En La Ceja se forman nuestros novicios y en el Teologado de Bogotá completan su formación nuestros salesianos que se preparan ya a la ordenación sacerdotal. 

En este momento tenemos aquí tres teólogos: uno del tercer año de teología y dos del cuarto año.

Pero nuestra Inspectoría de Bolivia debe aportar a la Inspectoría de Colombia con personal que forme parte del equipo de formadores. Así que esta vez el P. Inspector aprovechó de este “soldado de reserva” para cumplir con esta obligación y me mandó a mí. 
 
Puedo decir que estoy aquí por obediencia y una obediencia que me hace feliz, también porque de esta manera siento que formo parte orgánica de la Inspectoría de Bolivia; no estoy sólo come huésped en una casa salesiana. Y doy gracias al Señor que puedo servir todavía.

¿Puede comentarnos algunos aspectos de la cultura y fe de la región donde usted está presente?

Aquí estoy desde el mes de enero. Estoy en un mundo nuevo. Cada país es un mundo aparte. 
No me he dedicado todavía a conocer a fondo Colombia, su historia, su cultura, su Constitución, etc. Puedo hablar sólo de lo que capto a mi alrededor. Percibo una realidad humana que se expresa con lindos gestos de acogida, con un lenguaje formal bien delicado y gentil; gente de gran corazón, católicos con profundas raíces en las tradiciones más auténticas de nuestra fe. De hecho, Bogotá cuenta con mucho clero, un sinfín de congregaciones religiosas, de movimientos laicales activos, de una mentalidad rica de referencias al Señor y a la Virgen.

Colombia es grande como Bolivia, pero tiene 48 millones de habitantes, cuatro veces más que nosotros. Bogotá es inmensa con sus 10 millones de personas. La actividad es frenética. Los servicios son modernos, aunque se lamente un mal que es tristemente común a varios de nuestros países: la corrupción. Y no es necesario que hable de la guerrilla, el dolor y la muerte, que causa en el país la presencia de estos grupos armados. Grupos apoyados por corrientes políticas internas(?) y foráneas y sostenidos con el dinero del narcotráfico.

¿Cómo se siente en su nueva tarea?

Doy gracias a Dios de estar aquí. Mi vida es otra. Puedo dedicarme más a la oración, a las cosas de allá arriba y sobre todo a pensar y prepararme mejor al encuentro definitivo con el Señor. Mi vida aquí tiene otra perspectiva. Es más espiritual, es más transparente, es más abierta a los dones del Espíritu.

La relación con los hermanos salesianos me enriquece y me hace sentir en familia. Los formadores son personas bien preparadas en su tarea. A parte del director que tiene una sabiduría particular en el trato con los jóvenes teólogos, hay un salesiano especialista en nuestra espiritualidad, otro decano de la facultad de teología y otro que es reconocido maestro de las Sagradas Escrituras y autor de varios libros.  

Los jóvenes son únicos. Nos quieren, nos escuchan y al mismo tiempo saben reírse de nosotros, cuando su mundo no sintoniza con el nuestro. 

¿Cómo se percibe la realidad boliviana y sus dificultades desde Colombia?

Desde aquí vivo en comunión con Bolivia todos los días. No puede ser de otra manera, después de haber pasado 45 años en Bolivia, que esta sigue siendo mi patria y mi Inspectoría.

Percibo el clima de tensión que genera la campaña electoral, muy intensa y no siempre muy clara. Sufro y no poco por lo que termina de pasar con los incendios del Oriente, sobre todo de la Chiquitanía. El fuego ha arrasado regiones enteras y lo que deja es ceniza, es decir destrucción. ¡Qué pena! El Señor nos libre de estos males.

Mensaje para el pueblo de fieles de Bolivia

Termino agradeciendo sinceramente la oportunidad de estar un momento con todos ustedes por medio de esta entrevista y compartir algo de mi nueva vida. Pero deseo asegurarles sobre todo mi constante recuerdo en la oración, un sincero y profundo sentimiento de afecto y cariño a todos, la conciencia de que les debo tanto de lo que soy. Todos los que han tratado conmigo me han regalado de sus dones. Gracias de corazón.

Les confío a nuestra Madre la Virgen de Urcupiña para que les proteja y les ayude. Recen por mí y mantengamos la esperanza de encontrarnos un día y abrazarnos con mucha alegría.

Fuente: www.sdb.bo

Graciela Arandia de Hidalgo



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