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miércoles 27 mayo 2020
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Coronavirus, el Papa: “Le pedí al Señor que detuviera la epidemia: detenla con tu mano”

Campanas. En una entrevista al diario italiano La Repubblica.it, el Pontífice confiesa lo que tenía en su corazón cuando fue a rezar a Santa María Maggiore y a la iglesia de San Marcello al Corso

0“Le pedí al Señor que detuviera la epidemia: Señor, detenla con tu mano. Recé por esto”, dijo el papa Francisco en una entrevista al diario italiano La Repubblica.it, que confiesa lo que tenía en su corazón cuando hace dos días fue a rezar a Santa María Maggiore y a la iglesia de San Marcello al Corso.

Apenas ayer, el Pontífice realizó una sentida Adoración Eucarística después de la misa de Santa Marta que llevaba celebrando desde hace dos semanas para acompañar al Pueblo de Dios, en  estos tiempos difíciles en que la pandemia ha infectado a más de 190.000 pacientes en 162 países.

En este contexto, el Papa, invitó: “No desperdicies estos días difíciles. En casa redescubre los pequeños gestos: abrazos y caricias para los hijos y la familia…Nuestros comportamientos siempre influyen en la vida de los demás”.

“Debemos redescubrir lo concreto de las pequeñas cosas, de los pequeños cuidados que hay que tener hacia nuestros allegados, la familia, los amigos. Comprender que en las pequeñas cosas está nuestro tesoro. Hay gestos mínimos, que a veces se pierden en el anonimato de la vida cotidiana, gestos de ternura, de afecto, de compasión que, sin embargo, son decisivos, importantes. Por ejemplo, un plato caliente, una caricia, un abrazo, una llamada telefónica… Son gestos familiares de atención a los detalles de cada día que hacen que la vida tenga sentido y que haya comunión y comunicación entre nosotros”.

El Pontífice vive estos días en el Vaticano siguiendo de cerca las noticias sobre la emergencia del coronavirus. “En estos días difíciles podemos volver a descubrir aquellos pequeños gestos concretos de proximidad hacia las personas más cercanas a nosotros, una caricia a nuestros abuelos, un beso a nuestros hijos, a las personas que amamos. Son gestos importantes, decisivos. Si sabemos vivir así estos días no se desperdiciarán”, dijo el Papa a Paolo Rodario.

El Obispo de Roma, aseguró, que “a veces sólo vivimos una comunicación virtual entre nosotros. En cambio, deberíamos descubrir una nueva cercanía. Una relación concreta hecha de cuidados y paciencia. Muy a menudo las familias, en casa, comen juntas en un gran silencio, pero no es para escucharse mejor unos a otros, sino más bien porque los padres ven la televisión mientras comen, y sus hijos están concentrados en sus teléfonos móviles. Parecen unos monjes aislados unos de otros”.

“Así – agregó- no hay comunicación; en cambio, escucharnos es importante porque entendemos los problemas de cada uno, sus necesidades, esfuerzos, deseos. Hay un lenguaje hecho de gestos concretos que debe ser salvaguardado. En mi opinión, el dolor de estos días debe abrirnos a lo concreto”.

El Papa también tuvo palabras hacia las personas que han perdido a sus seres queridos. La cifra de decesos en todo el mundo por Covid-19 supera las 5.000 personas.  “Agradezco a los que se dedican de esta manera a los demás. Son un ejemplo de esta sensibilidad hacia lo concreto. Y pido que todos estén cerca de aquellos que han perdido a sus seres queridos y traten de estar cerca de ellos de todas las maneras posibles. El consuelo debe ser ahora el compromiso de todos”.

Destacó que en estos momentos, “nuestro comportamiento siempre afecta a la vida de los demás”, en referencia a un artículo publicado en el diario italiano, firmado por el periodista, Fabio Fazio. “Tiene razón, por ejemplo, cuando dice: ‘Se ha hecho evidente que los que no pagan impuestos no sólo cometen un delito, sino un crimen: si faltan camas y aparatos de respiración, también es culpa suya’. Esto me impresionó mucho”.

Luego se dirigió a quienes no creen, pero igual los consideró hijos de Dios: “Uno puede decir: “No puedo rezar porque no soy creyente. Pero al mismo tiempo, sin embargo, puede creer en el amor de la gente que le rodea y encontrar allí la esperanza”.

Fuente: es.aleteia.org

Graciela Arandia de Hidalgo



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