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miércoles 30 noviembre 2022
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Carmelitas Descalzos de Santa Cruz celebraron a su fundadora, Santa Teresa de Jesús

Campanas. Con una Misa de Acción de Gracias, la Congregación femenina y masculina de los Carmelitas Descalzos de la Arquidiócesis de Santa Cruz, celebraron la fiesta de su fundadora, Santa Teresa de Jesús.

La celebración Eucarística fue presidia por el Superior, P. Rodolfo Montiel Frutos, ocd, y concelebrada por: Mons. Braulio Sáez García, Obispo emérito, ocd y el P. Eugenio Sáinz de Baranda López, ocd, el sábado 15 de octubre a las 19:00 horas, en el convento “Espíritu Santo”, de las Carmelitas Descalzas.

El Superior de los Carmelitas Descalzos reflexionó sobre la hora de la humanidad y el Virus y muchas otras enfermedades. Es como si después de que pase la tormenta de la pandemia, empezáramos a recordar que existen otros males que aquejan a la humanidad; guerra, destrozo del alma humana.

Así mismo el religioso añadió que, estamos A las puertas de un posible paro cívico, se vive mucha tensión, peleas estériles porque tienen como fin solo intereses grupales o partidarios, de uno u otro sector ¿y dónde queda el bienestar de toda la población? ¡Estáse ardiendo el mundo! (C 1,5).

El Carmelo crece en momentos como este

¿En qué estamos desgastando las horas de nuestros días? La distracción es un mal endémico de nuestro tiempo. ¿Nos estamos contagiando de este virus? ¿Acaso somos como muchas personas de nuestra sociedad actual que no saben qué hacer con su tiempo?

¡Oh hermanas mías en Cristo! ayudadme a suplicar esto al Señor, que para eso os juntó aquí; éste es vuestro llamamiento, éstos han de ser vuestros negocios, éstos han de ser vuestros deseos, aquí vuestras lágrimas, éstas vuestras peticiones; no, hermanas mías, por negocios del mundo… No, hermanas mías, no es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia. (C 1,5).

Con determinada

En tiempos convulsos como éste, es como si Teresa de Jesús se reactivara, se sintiera desafiada en lo más profundo de sí; y por eso mismo con fuerza, con ánimo y con su famosa determinada determinación. Es como si nos dijera que, con la toma de conciencia de estos desafíos, se nos cura toda anemia espiritual, y entonces el Evangelio cobrara la fuerza que quema por las venas y que recorriera todo nuestro ser, curándonos de toda flojera e indiferencia. Todo su sueño se asienta en el Sueño de Dios: Tener gran confianza, porque conviene mucho no apocar los deseos, sino creer de Dios que, si nos esforzamos, poco a poco, aunque no sea luego, podremos llegar a lo que muchos santos con su favor; que si ellos nunca se determinaran a desearlo y poco a poco a ponerlo por obra, no subieran a tan alto estado. Quiere Su Majestad y es amigo de ánimas animosas, como vayan con humildad y ninguna confianza de sí. Y no he visto a ninguna de éstas que quede baja en este camino; ni ninguna alma cobarde, con amparo de humildad, que en muchos años ande lo que estotros en muy pocos. Espántame lo mucho que hace en este camino animarse a grandes cosas; aunque luego no tenga fuerzas el alma, da un vuelo y llega a mucho, aunque -como avecita que tiene pelo malo- cansa y queda (V 13,2).

Cuando nos chocamos con la realidad

Tenemos grandes deseos, sí, pero también nos cansamos, e incluso somos incoherentes, decimos una cosa y terminamos haciendo otra. Pero Teresa no se acobarda, porque “Dios escribe recto en renglones torcidos”, y por eso mismo es necesario y urgente sacarle el jugo a nuestra pobreza, a nuestras limitaciones y errores, incluso a nuestros pecados. Todo, en favor de un mayor amor a Dios.

Por amor de Dios, hermanas, nos aprovechemos de estas faltas, para conocer nuestra miseria y ellas nos den mayor vista, como la dio el lodo del ciego que sanó nuestro Esposo; y así, viéndonos tan imperfectas, crezca más el suplicarle saque bien de nuestras miserias, para en todo contentar a Su Majestad (VI M 4,11).

No te quedes enredado o estancado en naderías, en pequeñeces

Como buena auscultadora del alma humana, Teresa sabe que podemos hacer grandes problemas de lo que en realidad son simples naderías. Por eso mismo no calla, sino que nos desafía a conocernos, sí, pero conociéndolo primero a Él: ¡Oh Señor mío, que si de veras os conociésemos, no se nos daría nada de nada, porque dais mucho a los que de veras se quieren fiar de Vos! (C 29,3).

Un mensaje para el Carmelo cruceño hoy

“Yo no conocí a la madre Teresa de Jesús mientras estuvo en la tierra, más ahora que vive en el cielo la conozco y la veo en dos imágenes vivas que nos dejó de sí, que son sus hijas y sus libros; que a mi juicio son testigos fieles de su gran virtud. Que como el Sabio dice, “el hombre en sus hijos se conoce” (Fray Luis de León, Edic. Príncipe Obras Completas, 1588).
En la actualidad poco se lee, es una realidad que todos la constatamos. Pregunta para los carmelitas seglares, las monjas y los frailes: ¿La sociedad cruceña conoce a Teresa de Jesús a través tuyo, y a través de tu comunidad?

Santa Teresa de Jesús
Santa Teresa de Ávila, cuya fiesta celebramos el 15 de octubre, fue la fundadora de las carmelitas descalzas. Apóstol incansable, escritora, poeta, mística excepcional. Es una de las grandes maestras de la vida espiritual.

Nace en Ávila el 28 de marzo de 1515. Entra en el monasterio de la Orden del Carmen de la Encarnación el 2 de noviembre de 1535. Funda en Ávila el primer monasterio de carmelitas descalzas con el título de San José el 24 de agosto de 1562. Inaugura, junto a San Juan de la Cruz, el primer convento de los carmelitas descalzos en Duruelo el 28 de noviembre de 1568. Llegará a fundar 32 casas.

Se cree que la palabra “Teresa” viene de la palabra griega “teriso” que se traduce por “cultivar”; cultivadora. O de la palabra “terao” que significa “cazar”, “la cazadora”. Como bien dice el Padre Sálesman en su biografía, ambos títulos le quedan bien a Santa Teresa, por ser ella “Cultivadora” de las virtudes y “cazadora” de almas para llevarlas al cielo. Santa Teresa es, sin duda, una de las mujeres más grandes y admirables de la historia.

Hija de la Iglesia, muere en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582. Gracias a sus obras –entre las que destacan el Libro de la vida, el Camino de perfección, las Moradas y las Fundaciones- ha ejercido en el pueblo de Dios un luminoso y fecundo magisterio, que Pablo VI iba a reconocer solemnemente, declarándola doctora de la Iglesia universal el 27 de septiembre de 1970.

En comunión espiritual con su madre, el Carmelo ofrece hoy el sacrificio de alabanza como eco de la voz glorificadora de quien vive ya en las moradas de la casa del Padre.

Graciela Arandia de Hidalgo



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