Search
sábado 2 julio 2022
  • :
  • :

Arzobispo: Que sean cada vez más quienes, sin hacer ruido, con humildad y perseverancia se conviertan cada día en artesanos de paz

Campanas. Este 31 de diciembre desde la Catedral, en la misa de año nuevo, el Arzobispo de Santa Cruz, Mons. Sergio Gualberti pidió que, sean cada vez más numerosos quienes, sin hacer ruido, con humildad y perseverancia, se conviertan cada día en artesanos de paz.

Dentro de pocas horas termina este año 2021, pasado entre luces y sombras, y en nuestro corazón deberían brotar sentimientos y actitudes de gratitud a Dios por el don de la vida y tantos otros, pero también de perdón por los muchos errores y pecados a nivel personal y social. Esta es la mejor manera para iniciar el año nuevo bajo la protección y mirada bendecida del Señor, como hemos escuchado en la 1era lectura y acompañados además de la mano de Santa María, Madre de Dios, cuya solemnidad la Iglesia celebra el1er día del año, expresó el Arzobispo.

“En año nuevo, Iglesia pide poner todos nuestros esfuerzos para evitar los contagios, cumpliendo responsablemente las medidas sanitarias”

 La presencia del Señor y de la Virgen María, en estos días de la dispersión rápida del contagio del COVID19, nos conforta y nos anima a poner todos nuestros esfuerzos para evitar los contagios, cumpliendo responsablemente las medidas sanitarias y de seguridad, la mejor manera de nuestra vida y la de los demás.

El Papa propone tres caminos para construir una paz duradera.

  1. «En primer lugar, el diálogo entre las generaciones, como base para la realización de proyectos compartidos…Todo diálogo sincero… requiere siempre una confianza básica entre los interlocutores. Dialogar significa escucharse, confrontarse, ponerse de acuerdo y caminar juntos. Fomentar todo esto entre las generaciones significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión para cultivar allí las semillas de una paz duradera y compartida…

Por un lado, los jóvenes necesitan la experiencia existencial, sapiencial y espiritual de los mayores; por el otro, los mayores necesitan el apoyo, el afecto, la creatividad y el dinamismo de los jóvenes.

La crisis global que vivimos nos muestra que el encuentro y el diálogo entre generaciones es la fuerza propulsora de una política sana,… que se ofrece como forma eminente de amor al otro, en la búsqueda de proyectos compartidos y sostenibles. 

  1. La instrucción y la educación como motores de la paz

El presupuesto para la instrucción y la educación, consideradas como un gasto más que como una inversión, ha disminuido significativamente a nivel mundial en los últimos años. Sin embargo, estas constituyen los principales vectores de un desarrollo humano integral… y son las bases de una sociedad cohesionada, civil, capaz de generar esperanza, riqueza y progreso.

Los gastos militares, en cambio, han aumentado, superando el nivel registrado al final de la “guerra fría”, y parecen destinados a crecer de modo exorbitante… Por tanto, es oportuno y urgente que cuantos tienen responsabilidades de gobierno elaboren políticas económicas que prevean un cambio en la relación entre las inversiones públicas destinadas a la educación y los fondos reservados a los armamentos.

Un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, la universitaria, la juvenil, la artística, la tecnológica, la cultura económica, la cultura de la familia y de los medios de comunicación.

  1. Promover y asegurar el trabajo construye la paz

El trabajo es un factor indispensable para construir y mantener la paz; es expresión de uno mismo y de los propios dones, también es compromiso, esfuerzo, colaboración con otros, porque se trabaja siempre con o por alguien… el trabajo es el lugar donde aprendemos a ofrecer nuestra contribución por un mundo más habitable y hermoso.  

El trabajo, es la base sobre la cual se construyen en toda comunidad la justicia y la solidaridad… El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal…

Es más urgente que nunca que se promuevan en todo el mundo condiciones laborales decentes y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación. En esta perspectiva hay que estimular, acoger y sostener las iniciativas que instan a las empresas al respeto de los derechos humanos fundamentales de las trabajadoras y los trabajadores. En este aspecto la política está llamada a desempeñar un rol activo, promoviendo un justo equilibrio entre la libertad económica y la justicia social».

El Papa termina su mensaje con una apremiante exhortación: «A los gobernantes y a cuantos tienen responsabilidades políticas y sociales, a los pastores y a los animadores de las comunidades eclesiales, como también a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, hago un llamamiento para que sigamos avanzando juntos con valentía y creatividad por estos tres caminos: el diálogo entre las generaciones, la educación y el trabajo.

Y que siempre los preceda y acompañe la bendición del Dios de la paz». Acojamos con espíritu abierto estas palabras del Papa Francisco que nos indican el camino para superar las divisiones y la disgregación social, y para caminar juntos como hermanos y hermanas, en este nuevo año, hacia un País reconciliado y en paz.

 

“Homilía de Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz

31/12/2021″

Dentro de pocas horas termina este año 2021, pasado entre luces y sombras, y en nuestro corazón deberían brotar sentimientos y actitudes de gratitud a Dios por el don de la vida y tantos otros, pero también de perdón por los muchos errores y pecados a nivel personal y social. Esta es la mejor manera para iniciar el año nuevo bajo la protección y mirada bendecida del Señor, como hemos escuchado en la 1era lectura y acompañados además de la mano de Santa María, Madre de Dios, cuya solemnidad la Iglesia celebra el1er día del año.

 La presencia del Señor y de la Virgen María, en estos días de la dispersión rápida del contagio del COVID19, nos conforta y nos anima a poner todos nuestros esfuerzos para evitar los contagios, cumpliendo responsablemente las medidas sanitarias y de seguridad, la mejor manera de nuestra vida y la de los demás.

En especial, la fiesta de Santa María, Madre de Dios, es la oportunidad para para alabarla y venerarla y para profundizar este misterio de amor. Es el Concilio de Éfeso (431 a.C.) que, bajo la inspiración del Espíritu Santo y después de un debate largo y animado y oraciones fervientes de los Obispos, reconoció a María como “Madre de Dios”, mediante la concepción humana del Hijo de Dios en su seno y en consideración de su acto libre de fe y obediencia al Señor. Por eso, la maternidad divina es la razón fundamental de la grandeza y dignidad sin igual de la Virgen María. En ella se ha dado el hecho más sorprendente de la historia humana: el encuentro de Dios con el hombre.

Pero, María no solo es Madre de Dios, sino también Madre de la Iglesia, de cada uno de nosotros, madre que cuida y guía con amor nuestro caminar, personal y comunitario, por las sendas de la vida, la fraternidad y la paz hasta el encuentro definitivo con Dios. Asumiendo esta verdad consoladora, desde hace 55 años la Iglesia celebra, también en este día, la Jornada Mundial de la Paz, bajo el amparo de la Santa María, Madre de Dios.

El mensaje del Papa Francisco por este año tiene como tema: “Diálogo entre generaciones, educación y trabajo: instrumentos para construir una paz duradera”. El Papa parte de la preocupante constatación que, «a pesar de los numerosos esfuerzos encaminados a un diálogo constructivo entre las naciones, el camino de la paz, entendida como “desarrollo integral”, permanece desafortunadamente alejado de la vida real de muchos hombres y mujeres y, por tanto, de la familia humana, que está totalmente interconectada…

El ruido ensordecedor de las guerras y los conflictos se amplifica, mientras se propagan enfermedades de proporciones pandémicas, se agravan los efectos del cambio climático y de la degradación del medioambiente, empeora la tragedia del hambre y la sed, y sigue dominando un modelo económico que se basa más en el individualismo que en el compartir solidario. Como en el tiempo de los antiguos profetas, “el clamor de los pobres y de la tierra” sigue elevándose hoy, implorando justicia y paz”…

Todos pueden colaborar en la construcción de un mundo más pacífico: partiendo del propio corazón y de las relaciones en la familia, en la sociedad y con el medioambiente, hasta las relaciones entre los pueblos y entre los Estados».

A continuación el Papa propone tres caminos para construir una paz duradera.

  1. «En primer lugar, el diálogo entre las generaciones, como base para la realización de proyectos compartidos…Todo diálogo sincero… requiere siempre una confianza básica entre los interlocutores. Dialogar significa escucharse, confrontarse, ponerse de acuerdo y caminar juntos. Fomentar todo esto entre las generaciones significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión para cultivar allí las semillas de una paz duradera y compartida…

Por un lado, los jóvenes necesitan la experiencia existencial, sapiencial y espiritual de los mayores; por el otro, los mayores necesitan el apoyo, el afecto, la creatividad y el dinamismo de los jóvenes.

La crisis global que vivimos nos muestra que el encuentro y el diálogo entre generaciones es la fuerza propulsora de una política sana,… que se ofrece como forma eminente de amor al otro, en la búsqueda de proyectos compartidos y sostenibles. 

  1. La instrucción y la educación como motores de la paz

El presupuesto para la instrucción y la educación, consideradas como un gasto más que como una inversión, ha disminuido significativamente a nivel mundial en los últimos años. Sin embargo, estas constituyen los principales vectores de un desarrollo humano integral… y son las bases de una sociedad cohesionada, civil, capaz de generar esperanza, riqueza y progreso.

Los gastos militares, en cambio, han aumentado, superando el nivel registrado al final de la “guerra fría”, y parecen destinados a crecer de modo exorbitante… Por tanto, es oportuno y urgente que cuantos tienen responsabilidades de gobierno elaboren políticas económicas que prevean un cambio en la relación entre las inversiones públicas destinadas a la educación y los fondos reservados a los armamentos.

Un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, la universitaria, la juvenil, la artística, la tecnológica, la cultura económica, la cultura de la familia y de los medios de comunicación.

  1. Promover y asegurar el trabajo construye la paz

El trabajo es un factor indispensable para construir y mantener la paz; es expresión de uno mismo y de los propios dones, también es compromiso, esfuerzo, colaboración con otros, porque se trabaja siempre con o por alguien… el trabajo es el lugar donde aprendemos a ofrecer nuestra contribución por un mundo más habitable y hermoso.  

El trabajo, es la base sobre la cual se construyen en toda comunidad la justicia y la solidaridad… El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal…

Es más urgente que nunca que se promuevan en todo el mundo condiciones laborales decentes y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación. En esta perspectiva hay que estimular, acoger y sostener las iniciativas que instan a las empresas al respeto de los derechos humanos fundamentales de las trabajadoras y los trabajadores. En este aspecto la política está llamada a desempeñar un rol activo, promoviendo un justo equilibrio entre la libertad económica y la justicia social».

El Papa termina su mensaje con una apremiante exhortación: «A los gobernantes y a cuantos tienen responsabilidades políticas y sociales, a los pastores y a los animadores de las comunidades eclesiales, como también a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, hago un llamamiento para que sigamos avanzando juntos con valentía y creatividad por estos tres caminos: el diálogo entre las generaciones, la educación y el trabajo.

Que sean cada vez más numerosos quienes, sin hacer ruido, con humildad y perseverancia, se conviertan cada día en artesanos de paz. Y que siempre los preceda y acompañe la bendición del Dios de la paz». Acojamos con espíritu abierto estas palabras del Papa Francisco que nos indican el camino para superar las divisiones y la disgregación social, y para caminar juntos como hermanos y hermanas, en este nuevo año, hacia un País reconciliado y en paz. Amén

Graciela Arandia de Hidalgo



Nuestro sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando estará dando su consentimiento y la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies