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viernes 12 agosto 2022
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“Arzobispo nos exhorta a reconocer a Dios como nuestro padre y dejar atrás el odio, la venganza y todo los que nos divide”

Campanas. Hoy domingo 24 de julio, desde la Basílica Menor de San Lorenzo Mártir Catedral, el Arzobispo de Santa Cruz, Mons. René Leigue Cesarí nos exhortó  a reconocer a Dios como nuestro padre y dejar atrás el odio, la venganza y todo los que nos divide.

Así mismo afirmó que, si reconociéramos este Dios que nos quiere, que nos ama, que es nuestro creador, que  está entre nosotros, nuestra sociedad fuera tan diferente.

De la misma manera el prelado aseveró que, hoy en día vivimos tantos problemas y  todo esto se pudiera evitar con un diálogo sincero y  buscar soluciones que beneficien a todos, y no a unos cuantos. No nos encerremos en nosotros mismos, no nos encerremos en nuestras propias ideas, dialoguemos como hermanos que somos.

 Hoy la Iglesia de Santa Cruz vivió un acontecimiento muy especial, S.E.R. Mons. Angelo Accattino, Nuncio Apostólico de Su Santidad en Bolivia, ha impuesto a S.E.R, Mons. René Leigue Cesarí el palio arzobispal, un distintivo que portan los arzobispos y que es símbolo de la comunión de estos con el Papa.

Mons. René Leigue en la oportunidad dio la bienvenida al nuncio Apostólico, y a  Monseñor Estanislao Dowlaszewicz,  OFM Conv, Obispo Auxiliar de Santa Cruz, quien retorno de Polonia.

 

Homilía de Mons. René Leigue

Arzobispo de Santa Cruz

Catedral de San Lorenzo Mártir,

Santa Cruz – Bolivia

24 de julio de 2022

Saludo cordial a todos los que nos siguen por los medios de comunicación, especialmente a los que viven las comunidades alejadas que muy pocas veces tiene la oportunidad de participar en la misa y que nos siguen con los medios que pueden participar de la misa de esa manera. Saludo también al Nuncio Mons. Angelo Accattino que está aquí presente en medio de nosotros,  a Mons. Roberto Flock,  Obispo de la Diócesis de San Ignacio dw Velasco, a Mons. Estanislao Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar, bienvenido otra vez a la lucha, y a  Mons. Sergio Gualberti que nos acompaña esta mañana como Obispo emérito.

Creo que en la lectura una vez más encontramos la misericordia de Dios. Dios es tan misericordioso, tan bueno con nosotros que a pesar de todo lo que le hacemos siempre está ahí. Lo escuchamos en la primera lectura donde Dios estaba escuchando el clamor de mucha gente por todo lo que pasaba en Sodoma y Gomorra y podemos decir que estaba molesto también, por las cosas que escuchaba, entonces Él quería estar presente, quería ver si eso era así. Y es así que viene a lo mejor con esa ira para poder calmar todo lo que estaba pasando. Y es ahí donde aparece la figura de Abraham y él intercede ante Dios y le dice: “Si encuentras 50 personas justas ¿van a padecer igual por los injustos? y así Abraham va intercediendo ¿y si hay 40? ¿y si hay 30? ¿y si hay 10 vas a destruir la ciudad junto con aquellos malos? ¿Con esos 10 justo que están ahí presentes? La respuesta de Dios es No. “Si hay 50, si hay 40, si hay 30, si hay 10 no la destruiré”.

Ahí se muestra la misericordia de Dios, que a pesar de la maldad que cometemos el espera que podamos otra de volver al camino correcto, Y eso escuchamos también en el Evangelio, dónde la misma gente le pide a Jesús: “enséñanos a orar”,  Qué bonito que a pesar de que los discípulos y mucha gente estaba siguiendo a Jesús, ellos querían que Jesús les enseñara a orar y Jesús ahí con tanto cariño, con mucho amor a ello les enseña esta oración del Padre Nuestro: Padre santificado sea tu nombre… Qué bonito que el mismo Jesús nos enseña a nosotros a reconocer a un padre, y todos nosotros somos sus hijos y como hijos e hijas, entonces lo reconocemos a él como nuestro creador. Qué bonito si esto se manifestara en nuestra sociedad, verdaderamente reconocernos como familia que somos, como familia cristiana  como hijos e hijas de un solo padre, a lo mejor las cosas serían diferentes, nos respetaríamos como hermanos.

Creo que, si reconocemos a Dios como padre, entonces no habría esa diferencia entre nosotros como hoy en día, a veces se llaman hermanos solamente algunos que son parte de un grupo, que son seguidores de alguien y que comparten los mismos pensamientos, la misma ideología. ¿Y los que no son parte de ese grupo qué…? ¿No son hermanos? ¿son entenados? ¿son enemigos?.

Si reconociéramos este Dios que nos quiere, que nos ama, que es nuestro creador y entre nosotros nos reconocemos como familia, nuestra sociedad fuera tan diferente, a eso les invito a ustedes aquí presentes y a todos lo que nos siguen, que reconozcamos a Dios como aquel que quiere todo lo mejor para nosotros.

Hoy en día sabemos la realidad que vivimos, tenemos tantos problemas y todos esos problemas se pudieran evitar, si verdaderamente hubiera algo que nos ayude a todos, especialmente un diálogo sincero.

Escuchamos la próxima semana los problemas que se nos vienen, y esto se podría evitar si verdaderamente hubiera ese deseo de dialogar, de buscar soluciones, pero a veces nos encerramos en nosotros mismos, nos encerramos en nuestras propias ideas y no queremos dialogar con otros.

Creo que a esto también nos invita el Señor en este día, en que nos habla de la misericordia, nos habla del amor que nos tiene… esperaría también esa respuesta de nosotros de hacer las cosas mejor, de hacer las cosas diferentes.

No nos dejes caer en la tentación, hay tanta tentación hoy en día, la tentación del orgullo, la tentación de la soberbia, la tentación de mentir por aquí por allá, tanta tentación hoy en día.

Pidámosle al Señor que no nos deje caer en esas tentaciones porque eso nos daña, eso nos divide, no nos deja vivir verdaderamente como familia, como para reconocer a un Dios que es nuestro padre porque está muy lleno a lo mejor de odio, lleno de venganza saquemos todo eso malo que tenemos en nuestros corazones y veamos las cosas mejor, trabajemos por todos.

No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Verdaderamente pedimos al Señor que nos libre del mal. Hay tantas cosas que nos puede llevar por el mal camino, y cada uno de ustedes lo saben, y cada uno lo está viviendo también, así que pidámosle al Señor para que nos ayude a salir de estos momentos difíciles que tenemos, que no caigamos también nosotros en eso de dañar, en eso de hacer el mal, en eso de seguir por el camino incorrecto.

Necesitamos tanto estar unidos, necesitamos esa unión para buscar algo que nos ayude a nosotros a estar mejor. Sí hiciéramos eso yo creo que las cosas serían muy diferentes. Pero no es así, nosotros como personas de fe sigamos pidiendo al Señor para que en el futuro no muy lejano encontremos la solución a todo lo que vivimos, seamos como Abraham intercesor, pedir a Dios para que todas las cosas pues se mejoren en nuestra sociedad que no nos deje el Señor caer en la tentación del mal. Que así sea 

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Graciela Arandia de Hidalgo



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