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viernes 12 agosto 2022
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“Arzobispo Metropolitano de Santa Cruz recibió el Palio Arzobispal de manos del Papa Francisco”

Campanas. Hoy 29 de junio a las 09:30 am (hora de Italia – 03:30 am, hora de Bolivia), en la solemnidad de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, en la Basílica de San Pedro en Roma, Mons. René Leigue Cesarí, Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Santa Cruz de la Serra, recibió de manos del Papa Francisco el Palio Arzobispal.

Este Palio Arzobispal será impuesto a S.E.R. Mons. René Leigue Cesarí, por el representante del Papa en Bolivia, S.E.R. Monseñor Angelo Accattino, Nuncio Apostólico, en una celebración Eucarística en la Catedral, el próximo 24 de julio.

El Palio que recibieron los nuevos Arzobispos es un ornamento que usan los Arzobispos Metropolitanos sobre sus hombros al celebrar la Santa Misa, por encima de la casulla, tiene la forma de una faja circular sobre el cual penden dos tiras que se colocar sobre el pecho y la espalda del Arzobispo, y fue elaborada a partir de la lana que se obtiene de los corderos que presentan cada año al Papa, durante la fiesta de Santa Inés, el 21 de enero.

Cada año los arzobispos metropolitanos recientemente nombrados de todo el mundo reciben el 29 de junio, fiesta de San Pedro y de San Pablo, el PALIO de manos del sumo pontifice.s símbolo de la plenitud de la dignidad pontifical y de la unidad de los metropolitanos con el Santo Padre.

Desde el Papa Francisco la imposición del palio a los nuevos arzobispos metropolitanos se realiza en sus respectivas diócesis y por los nuncios locales y ya no en Roma, como se hacía hasta antes. Con esto se quiere evidenciar con más fuerza la relación de los arzobispos metropolitanos con su Iglesia local y por tanto, dar también a más fieles la posibilidad de estar presentes en este rito tan significativo para ellos, y también particularmente a los obispos de las diócesis sufragáneas, que de esta forma podrán participar en el momento de la imposición.

Son 45 los nuevos Arzobispos Metropolitanos y estuvieron presentes en Roma 32 de ellos, entre ellos nuestro Arzobispo de Santa Cruz.

El Palio Arzobispal, es una banda de lana blanca en forma de collarín, adornada con seis cruces de seda negra. Es la insignia exclusiva de los arzobispos residenciales o metropolitanos. Es semejante a una estola y se utiliza a modo de escapulario. Es de tela blanca salpicada de cruces, que les envía el Papa como distintivo de su especial dignidad. El Palio es la banda de lana blanca que impone el Papa sobre los Obispos para destacar su calidad de legítimo sucesor de los Apóstoles y de jefe de la Diócesis de la cual es Pastor. Su entrega, otorga una gran responsabilidad y compromiso al pastor respecto de su rebaño.

¿Qué es el Palio?

Palio, derivado del latín pallium o palla que significa manta de lana, es un paramento o indumentaria litúrgica de uso exclusivo del Papa y de los arzobispos metropolitanos, que lo usan en la Misa solemne pontifical.El palio es una prenda eclesiástica que consiste en una faja de lana blanca, de entre cuatro y seis centímetros de ancho, confeccionada en forma de collar con dos extremidades, una por el pecho y otra por la espalda, que lleva bordada seis cruces de seda negra, cuatro en el collar y otras dos en las extremidades.

                  

Palio arzobispal / Foto: Daniel Ibáñez (ACI Prensa)

¿Quién confecciona el palio?

La confección de los palios está reservada a las monjas benedictinas del Monasterio Romano de Santa Cecilia. Lo hacen con la lana de dos corderos blancos que se bendicen todos los años, el 21 de enero en la Iglesia de Santa Inés, después de la celebración de la Misa, y luego son bendecidos otra vez en el Vaticano antes de ser entregados a las religiosas para que los cuiden y confeccionen dichas prendas. Después se guardan sobre la urna donde están las reliquias del cuerpo del Apóstol San Pedro, hasta el día 29 de Junio, en que se impondrán a los nuevos arzobispos.

Significado

La lana significa la aspereza de la reprensión a los rebeldes; el color blanco, la benevolencia hacia los humildes y penitentes. La forma circular que encierra los hombros es el temor del Señor, por quien las obras se cierran a fin de que su perfume cubierto no se vaya desvaneciendo, como sucede si se descuidan las pequeñas cosas que, poco a poco, se cae en las grandes. Tiene cuatro cruces situadas delante y detrás, a la derecha y a la izquierda. Así el obispo debe poseer vida, ciencia, doctrina y poder. Se relaciona también con las cuatro virtudes cardinales, teñidas de púrpura por la fe en la Pasión del Cristo. En la parte anterior se representa la justicia: el prelado debe velar para dar a cada cual lo suyo. En la parte posterior, la prudencia: el prelado debe cuidarse de dudas y pensamientos nocivos. A la izquierda, el coraje, para no sucumbir en la adversidad. A la derecha, la templanza, para no descontrolarse en la prosperidad. Jurídicamente el palio arzobispal es el símbolo de la potestad que tienen los arzobispos en su provincia eclesiástica y los lazos de comunión con el Romano Pontífice. De ahí toda esa ceremonia que se hace en la confección del palio depositándolo sobre las reliquias del primer Papa.

  • El palio posee un significado espiritual profundo. Algunos Padres de la Iglesia han visto en las cruces el recuerdo de la Cruz del Señor que el prelado debe llevar con mayor diligencia y amor.

Origen

Parece ser que este símbolo está tomado de la preciosa faja que los nobles romanos que se ponían al cuello en las grandes solemnidades y que la Iglesia la adoptaría como insignia de jurisdicción eclesiástica. Al principio era un signo exclusivo de los Papas, aunque más tarde lo concedieron a los obispos que habían recibido de Roma una especial jurisdicción. El primer Papa que lo concedió fue Simmaco, en el año 513, y lo impuso a Cesario, obispo de Arlés (Francia). Desde el Concilio Constantinopolitano IV (siglo VII), se le concedería de manera especial a los arzobispos.

Uso del palio

Como insignia de mero honor, no confiere en estos casos mayor jurisdicción, ni impone limitaciones a la episcopal. Puede usarse dentro únicamente de la propia diócesis.

No puede ser prestado ni donado a otro metropolitano, debiendo ser conservado con sumo cuidado y reverencia en una caja o estuche forrado de seda por dentro y por fuera; en caso de pérdida, debe pedirse otro nuevo, y lo mismo tiene lugar en caso de traslación a otra archidiócesis, si bien en este último caso debe conservarse el primero, aunque sin poder usarlo en la nueva archidiócesis. En caso de renuncia o deposición, no puede usarse del palio correspondiente a la provincia renunciada o de que se ha sido depuesto, ni en ella ni en parte alguna. En caso de muerte debe enterrarse con el cadáver.

Historia

Unos lo consideran insignia de origen imperial concedida al Papa; otros lo creen de origen puramente eclesiástico, nacido ya con la intención de que fuera insignia propia del Sumo Pontífice; también se ha considerado al palio como esquematización del pallium de los filósofos, que a impulsos de una moda tardía se habría usado plegado, y en forma de bufanda alrededor del cuello. Esta última teoría -de Wilpert- puede resultar chocante en un principio, sin embargo, aunque no goza de pruebas documentales a su favor, es cierto que las primeras formas de palio concedidas recuerdan la manera de llevar el pallium antiguo (así se observa en un mosaico del siglo VI). En todo caso el origen es ciertamente romano y fue considerado siempre como insignia propia del Papa, por lo menos en Occidente. El primer dato sobre el palio es del siglo IV. Lentamente se concede a obispos más ilustres. La costumbre de enviarlo a los obispos metropolitanos, como más destacados, hizo que, con el tiempo, se dispensaran de pedirlo a Roma y lo usaran sin más. Juan VIII en el siglo IX reconoció el palio como insignia de la jurisdicción de los arzobispos y, al mismo tiempo, estableció las normas de súplica de concesión que debían hacerse a la Sede Apostólica bajo severísimas penas. En esta época el palio sufre algunas modificaciones en su aspecto: con alfileres preciosos se le da una forma circular más simétrica y centrada, procurando que los dos extremos caigan en el centro del pecho y de las espaldas respectivamente.

  • La tradición de bendecir los corderos se cumple todos los años el 21 de enero, memoria litúrgica de Santa Inés, martirizada alrededor del año 305 y cuyo símbolo es un cordero. La santa está enterrada en la basílica que lleva su nombre en la Via Nomentana en Roma y a la que, tras la bendición papal, son llevados los corderos. Los padres trapenses de la Abadía de las Tres Fuentes crían los animales, mientras que los palios son confeccionados por las religiosas de Santa Cecilia con la lana recién esquilada.
Existen dos tipos de palio:
  • El Papal
  • El Arzobispal.
Graciela Arandia de Hidalgo



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