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domingo 28 febrero 2021
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Arzobispo: “El Señor vuelve a hacerse niño en Belén, para traernos la vida y la esperanza que no tienen fin”

 Campanas. La Iglesia católica de Santa Cruz celebró su tradicional saludo navideño en la Basílica Menor de San Lorenzo Mártir  – Catedral. Este año por la pandemia  y con la responsabilidad de cuidar la vida de todos, este encuentro eclesial se  realizó con un número reducido de Sacerdotes, Religiosas, Religiosos y Agentes de Pastoral. Así mismo esta celebración fue trasmitida por las plataformas digitales: Campanas, Diakonia.edu.bo y Radio Betania 93.7.

El saludo navideño fue dirigido por  Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz, y acompañaron los Obispos Auxiliares; Mons. Braulio Sáez (Obispo Emérito), Mons. Estanislao Dowlaszewicz, Mons. René Leigue.

Al iniciar su reflexión en el saludo navideño, el Arzobispo de Santa Cruz afirmó  que este  año, celebramos nuestro saludo navideño de una manera distinta de los años anteriores, a causa de la pandemia del COVID. Sin embargo, no por eso nos quita la alegría del encuentro entre obispos, sacerdotes, vida consagrada, agentes de pastoral y feligreses, en espera del encuentro con el Señor que vuelve a hacerse niño pobre en Belén, para compartir nuestra condición humana y traernos la vida y la esperanza que no tienen fin.

En la oportunidad el prelado presentó la Encíclica “Fratelli tutti” del Papa Francisco, con la finalidad que  despierte el interés y las ganas de conocerla en las comunidades y en toda la Arquidiócesis: «La solidaridad se expresa concretamente en el servicio, en hacerse cargo de los demás, en cuidar la fragilidad  de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo.

Así mismo el Arzobispo aseguró que  «La solidaridad se expresa concretamente en el servicio,… en hacerse cargo de los demás, en cuidar la fragilidad de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. En esta tarea cada uno es capaz de «dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta de los más frágiles. El servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la “padece” y busca la promoción del hermano. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas» (N.115).

   

SALUDO NAVIDEÑO 2020

Enciclica “fratelli tutti”

 Este año, celebramos nuestro saludo navideño aquí en la Catedral y de una manera distinta de los años anteriores, a causa de la pandemia del COVID. Sin embargo, no por eso nos quita la alegría del encuentro entre obispos, sacerdotes, vida consagrada, agentes de pastoral y feligreses, en espera del encuentro con el Señor que vuelve a hacerse niño pobre en Belén, para compartir nuestra condición humana y traernos la vida y la esperanza que no tienen fin.

El pasaje del Evangelio que hemos escuchado, nos habla de la Virgen María que, aun llevando al Hijo de Dios en su seno virginal, corre presurosa a las montañas de Judea para solidarizarse y servir a su prima Isabel que también espera a su hijo, Juan el Bautista. Este testimonio de María es un llamado para que reconozcamos a la solidaridad y al servicio como actitudes propias de la vida cristiana.

Es lo que no dice el Papa Francisco, en la Encíclica “Fratelli tutti”, que voy a presentar en breve esta tarde, con la esperanza de que logremos pregustar a la Encíclica, despierte el interés y las ganas de conocerla en las comunidades y en toda la Arquidiócesis: «La solidaridad se expresa concretamente en el servicio,… en hacerse cargo de los demás,… en cuidar la fragilidad… de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. En esta tarea cada uno es capaz de «dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta de los más frágiles… El servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la “padece” y busca la promoción del hermano. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas» (N.115).

a.- Preliminar.  El nombre: «Fratelli tutti» es el vocativo usado por San Francisco en la VI Admonición: «Miremos, fratelli tutti, el Buen Pastor…» (FF 155). El Papa Francisco es muy devoto de San Francisco; de él ha asumido el nombre y a él se ha inspirado también para la Encíclica ‘Laudato si’ (2015). Con esta encíclica «sobre la fraternidad y la amistad social», él mira nuevamente a san Francisco como indica el hecho que la ha firmado en Asís sobre su tumba.  El documento es como el programa que el Papa ofrece a creyentes y a la humanidad entera, después de la experiencia del Covid 19, para afrontar el futuro del mundo, desde diversos puntos de vista: social, espiritual y teológico, todos enlazados.

b.- Una encíclica de síntesis y de apertura a nuevos horizontes.

Es un documento largo, de 8 capítulos y 287 números, que une temas y motivaciones ya conocidos del magisterio del Papa Francisco; es como la síntesis de su pensamiento y pontificado, en el que se refleja también el camino del Papa como Obispo de A. L.

El texto denota el momento muy difícil, en el aspecto personal y eclesial, que está viviendo el Papa y su sentido de responsabilidad como Pontífice – ‘constructor de puentes’. En los momentos de crisis, él ha buscado siempre ser un constructor de puentes y ha indicado al egoísmo personal, eclesial, nacional y de clase como el mal a combatir en primer lugar. Para él la conversión más importante es la del corazón, porque abre a la relación con el otro, señal de disponibilidad a relacionarse con Dios, el totalmente Otro. 

Una encíclica con dos ejes aunque muy entrelazados: la fraternidad universal, que el Papa considera el corazón del cristianismo, y la solidaridad muy necesaria en el tiempo de la pos-pandemia. El Papa ha repetido varias veces en estos meses: “volver ‘como antes’ es imposible, es necesario salir de este momento cambiados y mejores.

La introducción de la encíclica (nn. 1- 8) llama la atención por la sencillez del tono: más fraterno y coloquial que magisterial.

3.- Amistad social y diálogo 

Bastante novedoso el cap.VI «Diálogo y amistad social». El dialogo es expresado con una serie de verbos muy sugerentes: «Acercarse, expresarse, escucharse, mirarse, conocerse, tratar de comprenderse, buscar puntos de contacto, todo eso se resume en el verbo “dialogar”.» (n.198). Verbos reflexivos, que expresan reciprocidad. El dialogo no es solo intercambio de opiniones ni se reduce a monólogos paralelos que no conducen a ningún verdadero encuentro.

Además el Papa nos sorprende con una de sus joyas, cuando habla de la amabilidad (n. 224): «… La amabilidad es una liberación de la crueldad que a veces penetra las relaciones humanas, de la ansiedad que no nos deja pensar en los demás, de la urgencia distraída que ignora que los otros también tienen derecho a ser felices».

4.- Centralidad de la política 

La fraternidad tiene dos dimensiones inseparables: el amor recíproco, encarnado en la acogida, y la solidaridad y la política. El uno y la otra tienen una dimensión ética: el amor mutuo se refiere sobre todo a los comportamientos personales, la solidaridad se refiere más al compromiso en la sociedad (cf n.186). 

Una característica de nuestro tiempo es el surgir del populismo, paralelamente a un eclipse del pueblo. Se busca ignorar la palabra ‘pueblo’, y el pueblo como sujeto de la política, lo que puede llevar a eliminar la misma “democracia”, – el “gobierno del pueblo”-. (cf n. 157). 

En el capítulo V el Papa toma las distancias del neoliberalismo que ve la sociedad solo como una suma de intereses individuales: sin verdaderos lazos entre las personas, sin un proyecto común, sin fraternidad. En ciertos casos los neoliberales están listos a acusar de populismo a aquellos que defienden los derechos de los más débiles (cf n. 163): aquí es evidente que Papa Francisco se refiere a acusaciones que a menudo le dirigen a él.

El Papa afirma que la única solución digna para edificar una sociedad libre es dar centralidad al trabajo y a la dignidad que eso representa.  El trabajo no es solo un medio para vivir, sino un camino para el desarrollo de la persona y el medio con quien desarrollar relaciones interpersonales sanas. (cf n. 162). Pero esta tarea no puede ser confiada a la lógica de mercado. La política, por el Papa, «no debe someterse a la economía y esta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia» (n. 177). 

Dios Padre de todos, Padre de la paz 

En un mensaje del agosto 2020, hablando a los más famosos y potentes de la financia internacional y de la política, el Papa ha expresado la necesidad de « otra forma de pensar, que pueda ampliar nuestra mirada y guiar la tecnología al servicio de un modelo de desarrollo diferente, más sano, más humano, más social y más integral». La actual emergencia nos ha obligado a reconocer que pertenecemos los unos a los otros, como hermanos y hermanas que viven en el mundo como su casa común.

El cap.VII («Caminos de reencuentro») trata sobre la fraternidad humana orientada al futuro. Los procesos no se pueden reducir a cosas por hacer, son estilos de vida testimoniales. Los valores portantes de este capítulo son la verdad y la paz, iluminadas en sus recíprocas relaciones. Aquí también se notan ecos evidentes del diálogo con el Islán expresados en el documento de Abu Dhabi sobre la fraternidad humana que, según el papa Francisco, nace de la fe en Dios, que es Padre de la paz y de todos, creyentes y no creyentes.

El capítulo VIII, muy breve, trata de «las religiones al servicio de la fraternidad en el mondo». Tema que no es nuevo, pero afrontado con un acento y un acervo de verdad estremecedor y no solo convincente, así como la condena de la cultura de la venganza y por tanto de la deslegitimación absoluta y perenne de la guerra, los enfrentamientos y de la pena de muerte.

La encíclica termina con una cita del beato Carlos de Foucauld que pedía a un amigo: «Ruegue a Dios para que yo sea realmente el hermano de todos», «el hermano universal» [287. 288]. Pero sólo identificándose con los últimos llegó a ser hermano de todos. Que el Niño Dios, nacido pobre en Belén, inspire ese sueño en cada uno de nosotros, en nuestras comunidades y en nuestra Arquidiócesis y en toda la Iglesia. Amén.

Graciela Arandia de Hidalgo



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