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domingo 5 febrero 2023
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Arzobispo desde Cotoca: “Nuestra Madre no quiere que estemos peleados, ella quiere que nos respetemos, nos amemos y busquemos la paz y la unidad”

Campanas. Bajo el lema: “La mamita nos llama a escucharnos y a caminar juntos”, hoy 8 de diciembre celebramos la Festividad de la Virgen de Cotoca, una de las fiestas religiosas más grandes de todo el oriente boliviano, una expresión de piedad popular sin igual.

La misa central de fiesta fue presidia por el Arzobispo de Santa Cruz, Mons. René Leigue Cesarí, a las 10:00 horas, con la concelebración del presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana y obispo del Beni, Mons. Aurelio Pesoa, el Obispo electo de Coroico, Mons. Juan Carlos Huaygua, el Rector del Seminario Mayor San Lorenzo, P. Ezequiel Pérez, el Párroco del Santuario, P. Rubén Albis y Sacerdotes de la Orden de los dominicos.

En esta misa hubo con una gran afluencia de devotos, entre las cuales se encontraban el Alcalde de Cotoca, Raúl Alvis, concejales municipales, el Gobernador cruceño, Luis Fernando Camacho y el presidente de la Asamblea Legislativa Departamental, Zvonko Matkovic Ribera.

En la fiesta de la Inmaculada Concepción, también nosotros estamos llamados a llenarnos de esa gracia de Dios, él nos ofrece todo lo bueno para nosotros. Así mismo el prelado durante su homilía afirmó que, María, fue una mujer sencilla, humilde y servicial que siempre confío en el proyecto de Dios, por eso él la eligió como la Madre de su hijo.

Nosotros tenemos que seguir el ejemplo de María, ser humildes frente a aquello que nos toca asumir con responsabilidad. Hay personas que cuando reciben una responsabilidad, se sienten todopoderoso, se sienten por encimas de todos, se siente que toman el poder para hacer y deshacer todo. En María vemos lo contrario, ella sabiendo que Dios la eligió, que iba ser la Madre del Salvador, ella podía sentirse por encima de todos “Yo soy la elegida”, “Yo soy mejor que ustedes, mejor que todos”, pero María no se sintió así, ella acepta con humildad y se siente pequeña, delante de Dios y dice; “Que se haga en mí, según tu palabra”.

Monseñor Leigue señaló que, después de vivir momentos tan difíciles y tan duros, es el momento de volver nuevamente a mirarnos entre nosotros, para demostrar ese amor que le tenemos al prójimo. Es muy difícil lo que hemos vivido, muy duro, pero nunca es tarde para hacer las cosas bien, y este es el momento para eso, porque no prepararnos reconciliándonos entre nosotros, a veces es difícil, para todos es difícil pedir perdón, pero es la mejor manera para poder vivir en paz. Hablamos tanto de paz, hablamos que queremos paz, pero para vivir en paz, el único camino es pedir perdón, sino hay perdón, no hay paz.

Terminada la Celebración Eucarística central de la festividad de la Mamita de Cotoca, la Patrona del Oriente de boliviano fue llevada en andas por las calles aledañas al Santuario, acompañada de: el Arzobispo de Santa Cruz, el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana y obispo del Beni, Mons. Aurelio Pesoa, el Párroco del Santuario, P. Rubén Albis, Sacerdotes,  Autoridades departamentales, municipales, peregrinos y la banda municipal.

 

 

“Celebraciones presididas por los Vicarios Episcopales, los días 14 y 15 de diciembre”

Martes 14 de diciembre

  • A las 19:00 horas: P. Tadeo Gieneic, Vicario Episcopal de la Vicaría San Pedro
  • A las 22:00 horas: P. Bismark Terraza, Canciller de la Arquidiócesis
  • A las 24:00 horas: Mario Ortuño Capellán de Palmasola

Miércoles 15 de diciembre:

  • A las 02:00 horas: P. Fernando cabrero Vicario para la Pastoral
  • A las 04:00 horas: Marco Antonio Aguilera.
  • A las 06:00 horas: P. Mario Laveran, Vicario Episcopal de la Vicaría Virgen de Cotoca
  • A las 8:00: P. Juan Pablo Moreno, Vicario Episcopal de la Vicaría San Pablo.
  • A las 10:00 P. Juan Crespo Gutiérrez, Vicario General

“La mamita nos llama a escucharnos y a caminar juntos”

 

Homilía de Mons. René Leigue Cesarí, Arzobispo de Santa Cruz
08 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción

En la fiesta de la Inmaculada Concepción, también nosotros estamos llamados a llenarnos de esa gracia de Dios, él nos ofrece todo lo bueno para nosotros, y somos nosotros lo que no hacemos lo que él nos dice. De María muy poco se dice, pero cuando se habla de ella, se entiende que María era una mujer muy creyente, una mujer temerosa de Dios y cuando decimos temerosa de Dios, no quiere decir que tiene miedo, sino cumplir lo que él nos dice. María era eso, por eso Dios la eligió como la Madre de su hijo.

Cuando del Ángel le d el anuncio a María, ella dice que quedó desconcertada. Escucha lo que dice el Ángel y el Ángel le da ánimo y dice; “No temas María porque Dios te ha favorecido”, este es un proyecto de Dios, ella no lo pidió, eso talvez no estaba en su proyecto de vida, ser parte del proyecto de Dios, lo que ella quería, era cumplir lo que él le pedía. No temas María, tú darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús y eso significa que él va ser grande en este mundo y será llamado hijo de Dios.

Cuando hablamos de María, hablamos que ella era una mujer sencilla, una mujer humilde, una mujer que buscaba siempre el bien de los demás, es por eso que cuando ella sabe que su prima Isabel la necesita, va presurosa a su encuentro, María siempre se caracterizó por ser una mujer servicial, una mujer que siempre estuvo al lado de quien la necesita.
María era una mujer humilde, cuando hablamos de humildad muchas veces confundimos, pensamos que ser humilde es aquella persona que escucha todo y no dice nada, María no era de esas personas que no decía nada, ser humilde es reconocerse y mirarse así mismo y reconocer que hay alguien más grande que uno, y en este caso, eso hizo María, ella reconoció que Dios era el todopoderoso y ella acepta este proyecto, de ser la Madre del Salvador.

Nosotros tenemos que seguir el ejemplo de María, ser humildes frente a aquello que nos toca asumir con responsabilidad. Hay personas que cuando reciben una responsabilidad, se sienten todopoderoso, se sienten por encimas de todos, se siente que toman el poder para hacer y deshacer todo. En María vemos lo contrario, ella sabiendo que Dios la eligió, que iba ser la Madre del Salvador, ella podía sentirse por encima de todos “Yo soy la elegida”, “Yo soy mejor que ustedes, mejor que todos”, pero María no se sintió así, ella acepta con humildad y se siente pequeña, delante de Dios y dice; “Que se haga en mí, según tu palabra”.

Todos los que llegamos hasta este Santuario tenemos que aprender a ser humildes como ella. ¿Por qué le tenemos tanto cariño a María? Porque nos identificamos con ella, una mujer de nuestra propia naturaleza, una mujer que, en sus dificultades, ella siempre escuchaba a Dios y a eso nos invita nuestra Mamita, en medio de tantas dificultades y problemas nunca perdamos la fe en Dios.

Dios siempre quiere que nosotros lo escuchemos y Dios quiere que entre nosotros nos escuchemos, él quiere que volvamos al camino correcto, que nos reconciliemos entre nosotros, él quiere que nos perdonemos, y somos nosotros lo que siempre ponemos obstáculos.

Nos estamos preparando para el adviento, tiempo de preparación, tiempo de reconciliación, tiempo de acercarnos a Dios, tiempo de volver al camino correcto, este es el momento para nosotros. Después de vivir momentos tan difíciles y tan duro, tan complicado, es el momento de volver nuevamente a mirarnos entre nosotros, para demostrar ese amor que le tenemos al prójimo. Es muy difícil lo que hemos vivido, muy duro, pero nunca es tarde para hacer las cosas bien, y este es el momento para eso, porque no prepararnos reconciliándonos entre nosotros, a veces es difícil, para todos es difícil pedir perdón, pero es la mejor manera para poder vivir en paz. Hablamos tanto de paz, hablamos que queremos paz, pero para vivir en paz, el único camino es pedir perdón, sino hay perdón, no hay paz.

Cuando no hay perdón, lo que hay son ansias de venganza, queremos vivir en paz, haciendo desaparecer al enemigo y esa no es la manera de Dios, esa es la manera de buscar la paz del mundo. Jesús dice; “La paz que yo doy, no es como la paz del mundo”, la paz que yo quiero es, que se perdonen, que se amen, que se respeten y es aquí donde tenemos que tomar en cuenta, nosotros decimos que creemos en Dios, tengo fe en Dios y ese amor a Dios, no lo vemos entre nosotros. San Juan nos dice; “Tú dices que amas a Dios, tú dices que crees en Dios”, pero a tu prójimo que está a tu lado, no lo respetas, eres un mentiroso o una mentirosa, esa persona que está a tu lado, es imagen de Dios. Si crees en Dios, ama y respeta a tus hermanos, a esta convivencia nos llama el Señor.

María nos enseña a amar a nuestro prójimo, ella fue una mujer humilde, una mujer servicial, una mujer que siempre se preocupó de los demás. Nuestra Madre no quiere que estemos peleados, ella quiere que nos respetemos, que nos amemos, busquemos la paz, la unidad, busquemos todo aquellos que nos une y no lo que nos divide.

El lema de este año nos dice: “La mamita nos llama a escucharnos y a caminar juntos”, hoy en nuestra sociedad necesitamos caminar juntos, respetarnos y amarnos como humanos, hemos llegado hasta aquí porque tenemos fe, espero que esto no se quede en solo una promesa, ojalá que de aquí salgamos fortalecidos, con más compromiso a nuestras actividades, a nuestra casa, y que eso lo podamos vivir y que podamos llegar a la navidad y lo sintamos de corazón, que María interceda por cada uno de nosotros, confiamos que ella intercede por nosotros ante su hijo, para que podamos vivir en paz y unidad como él quiere, que así sea.

Graciela Arandia de Hidalgo



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