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domingo 22 mayo 2022
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Arzobispo: “A ejemplo de San José escuchen el llamado que Dios hace en su corazón de entregar su vida, con generosidad, por el Señor y por el Evangelio”

Campanas. Hoy domingo, día del Buen Pastor, la Iglesia celebra, la 58 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, ocasión para pedir al Señor que haga surgir santas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Desde la Catedral el Arzobispo de Santa Cruz, nos pidió que, “A ejemplo de San José escuchemos el llamado que Dios hace en nuestro corazón de entregar la vida, con entusiasmo y generosidad, por el Señor y por el Evangelio.

 La misa fue presidida por Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz y concelebrada por los Obispos Auxiliares, Mons. Estanislao Dowlaszewicz, Mons. René Leigue y los Sacerdotes: P. Renzo Rondo, Vicerrector del Seminario San Lorenzo y el P. Hugo Ara, Rector de la Catedral y Vicario de Comunicación. Participaron en la celebración Eucarística, 30 seminaristas que se encuentran en etapa de formación en el Seminario San Lorenzo. Todas las colectas de este día en todas las Parroquias de la Arquidiócesis de Santa Cruz, estarán destinadas al Seminario Mayor San Lorenzo.

La Palabra de Dios de este 4º domingo de Pascua nos presenta la figura de Jesús, el Pastor Bueno que ha entregado su vida para que sus ovejas tengan vida. Desde 58 años, la Iglesia celebra, en esta fiesta, la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, ocasión para pedir al Señor que haga surgir santas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

En su mensaje de este año, dedicado a San José, el Papa Francisco habla del “sueño de la vocación de San José”, del llamado que Dios le hace para que sea el padre legal de Jesús en la tierra. Dios ve el corazón (cf. 1 Sam 16,7) y en san José reconoció un corazón de padre, capaz de dar y generar vida en lo cotidiano.

El Señor quiere formar corazones generosos y compasivos, especialmente hoy, en tiempos marcados por la fragilidad y los sufrimientos

Las vocaciones tienden a esto: a generar y regenerar la vida cada día. El Señor quiere formar corazones abiertos, capaces de grandes impulsos, generosos en la entrega, compasivos en el consuelo de la angustia y firmes en el fortalecimiento de la esperanza. Esto es lo que el sacerdocio y la vida consagrada necesitan, especialmente hoy, en tiempos marcados por la fragilidad y los sufrimientos causados también por la pandemia, que ha suscitado incertidumbre y miedo sobre el futuro y el mismo sentido de la vida”.

Para san José el serviciose convirtió en regla de vida cotidiana… con la disponibilidad de quien vive para servir. Se podría decir que era la mano tendida del Padre celestial hacia su Hijo en la tierra.

San José es un modelo para todas las vocaciones, que están llamadas a ser las manos diligentes del Padre para sus hijos e hijas

El Papa die: Me gusta pensar entonces en san José, el custodio de Jesús y de la Iglesia, como custodio de las vocaciones… Este cuidado atento y solícito es el… testimonio de una vida tocada por el amor de Dios.

Las primeras palabras que san José escuchó en sueños fueron una invitación a no tener miedo, porque Dios es fiel a sus promesas: «José, hijo de David, no temas» (Mt 1,20). No temas: son las palabras que el Señor te dirige también a ti, querida hermana, y a ti, querido hermano, cuando, aun en medio de incertidumbres y vacilaciones, sientes que ya no puedes postergar el deseo de entregarle tu vida. Son las palabras que te repite cuando, allí donde te encuentres, quizás en medio de pruebas e incomprensiones, luchas cada día por cumplir su voluntad. Son las palabras que redescubres cuando, a lo largo del camino de la llamada, vuelves a tu primer amor.

 

Homilía de Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz

25/04/2021

La Palabra de Dios de este 4º domingo de Pascua nos presenta la figura de Jesús, el Pastor Bueno que ha entregado su vida para que sus ovejas tengan vida. Desde 58 años, la Iglesia celebra, en esta fiesta, la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, ocasión para pedir al Señor que haga surgir santas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. En su mensaje de este año, dedicado a San José, el Papa Francisco habla del “sueño de la vocación de San José”, del llamado que Dios le hace para que sea el padre legal de Jesús en la tierra. Es un texto muy fascinante acerca de la vocación que voy a compartir parcialmente con ustedes.

El Papa inicia diciendo que San José “no era famoso y tampoco se hacía notar, de hecho los Evangelios no recogen ni una sola palabra suya. Sin embargo, con su vida ordinaria, realizó algo extraordinario a los ojos de Dios.

Dios ve el corazón (cf. 1 Sam 16,7) y en san José reconoció un corazón de padre, capaz de dar y generar vida en lo cotidiano. Las vocaciones tienden a esto: a generar y regenerar la vida cada día. El Señor quiere formar… corazones abiertos, capaces de grandes impulsos, generosos en la entrega, compasivos en el consuelo de la angustia y firmes en el fortalecimiento de la esperanza. Esto es lo que el sacerdocio y la vida consagrada necesitan, especialmente hoy, en tiempos marcados por la fragilidad y los sufrimientos causados también por la pandemia, que ha suscitado incertidumbre y miedo sobre el futuro y el mismo sentido de la vida”.

Para la vocación San José sugiere tres palabras clave.La primera es sueño. Todos en la vida sueñan con realizarse. De hecho, si pidiéramos a la gente que expresara en una sola palabra el sueño de su vida, no sería difícil imaginar la respuesta: “amor”. Es el amor el que da sentido a la vida, porque revela su misterio. La vida, en efecto, sólo se tiene si se da, sólo se posee verdaderamente si se entrega plenamente”.

Los Evangelios narran cuatro sueños de José (cf. Mt 1,20; 2,13.19.22). “Eran llamadas divinas, pero no fueron fáciles de acoger. Después de cada sueño, José tuvo que cambiar sus planes y arriesgarse, sacrificando sus propios proyectos para secundar los proyectos misteriosos de Dios. Él confió totalmente”.

Él se dejó guiar por los sueños sin vacilar, “porque su corazón estaba orientado hacia Dios, ya estaba predispuesto hacia Él. A su vigilante “oído interno” sólo le era suficiente una pequeña señal para reconocer su voz. Esto también se aplica a nuestras llamadas. A Dios no le gusta revelarse de forma espectacular, forzando nuestra libertad. Él nos da a conocer sus planes con suavidad, no nos deslumbra con visiones impactantes, sino que se dirige a nuestra interioridad delicadamente, acercándose íntimamente a nosotros y hablándonos por medio de nuestros pensamientos y sentimientos…

Así pasa en la vocación: la llamada divina siempre impulsa a salir, a entregarse, a ir más allá. No hay fe sin riesgo. Sólo abandonándose confiadamente a la gracia, dejando de lado los propios planes y comodidades se dice verdaderamente “sí” a Dios…

La segunda palabra que marca el itinerario de san José y de su vocación es servicio. Se desprende de los Evangelios que vivió enteramente para los demás y nunca para sí mismo… Sin embargo, su servicio y sus sacrificios sólo fueron posibles porque estaban sostenidos por un amor más grande: «Toda vocación verdadera nace del don de sí mismo, que es la maduración del simple sacrificio. También en el sacerdocio y la vida consagrada se requiere este tipo de madurez.

Para san José el serviciose convirtió en regla de vida cotidiana… con la disponibilidad de quien vive para servir. Se podría decir que era la mano tendida del Padre celestial hacia su Hijo en la tierra.

Por eso, no puede más que ser un modelo para todas las vocaciones, que están llamadas a ser las manos diligentes del Padre para sus hijos e hijas. Me gusta pensar entonces en san José, el custodio de Jesús y de la Iglesia, como custodio de las vocaciones… Este cuidado atento y solícito es el… testimonio de una vida tocada por el amor de Dios…

Hay un tercer aspecto que atraviesa la vida de san José y la vocación cristiana…: la fidelidad. José es el «hombre justo» (Mt 1,19), que en el silencio laborioso de cada día persevera en su adhesión a Dios y a sus planes. En un momento especialmente difícil se pone a “considerar todas las cosas” (cf. v. 20). Medita, reflexiona, no se deja dominar por la prisa, no cede a la tentación de tomar decisiones precipitadas, no sigue sus instintos y no vive sin perspectivas. Cultiva todo con paciencia… Porque la vocación, como la vida, sólo madura por medio de la fidelidad de cada día

Las primeras palabras que san José escuchó en sueños fueron una invitación a no tener miedo, porque Dios es fiel a sus promesas: «José, hijo de David, no temas» (Mt 1,20). No temas: son las palabras que el Señor te dirige también a ti, querida hermana, y a ti, querido hermano, cuando, aun en medio de incertidumbres y vacilaciones, sientes que ya no puedes postergar el deseo de entregarle tu vida. Son las palabras que te repite cuando, allí donde te encuentres, quizás en medio de pruebas e incomprensiones, luchas cada día por cumplir su voluntad. Son las palabras que redescubres cuando, a lo largo del camino de la llamada, vuelves a tu primer amor

Esta fidelidad es el secreto de la alegría. En la casa de Nazaret, había…la alegría cotidiana y transparente de la sencillez, la alegría que siente quien custodia lo que es importante: la cercanía fiel a Dios y al prójimo. Es la alegría que deseo para ustedes, hermanos y hermanas que generosamente han hecho de Dios el sueño de sus vidas, para servirlo en los hermanos y en las hermanas que les han sido confiados, mediante una fidelidad que es ya en sí misma un testimonio, en una época marcada por opciones pasajeras y emociones que se desvanecen sin dejar alegría. Que san José, custodio de las vocaciones, los acompañe con corazón de padre”.

Este mensaje del Papa es una hermosa y apremiante invitación para todos en especial para ustedes, jóvenes y señoritas. Sigan el ejemplo de San José, salgan del conformismo de una sociedad que nos quiere poner a todos en el molde la mediocridad, escuchen el llamado que Dios hace en su corazón y miren al ideal noble y alto de entregar su vida, con entusiasmo y generosidad, por el Señor y por el Evangelio.

Después de la comunión, escucharemos el testimonio de un joven seminarista de teología de nuestro Seminario, que ha aceptado la invitación del Buen Pastor y quiere ponerse al servicio de nuestra Arquidiócesis de Santa Cruz, tan necesitada de sacerdotes y personas consagradas al Señor.  Acompañamos a él y a los demás seminaristas con nuestro cariño y con nuestras oraciones para que sigan firmes y entusiastas en el seguimiento del Señor.  Amén

Graciela Arandia de Hidalgo



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