Search
lunes 19 abril 2021
  • :
  • :

Artículo de Opinión de Juan Carlos Velásquez: Misión evangelizadora de la Iglesia en los procesos socio-políticos

Campanas/Iglesia Viva 29.003.21// Juan Carlos Velásquez/Opinión sobre pretensión de regulación de la IglesiaDescarga.  “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”

(Lc. 23, 34)

En este tiempo litúrgico en el que los católicos nos aprestamos a celebrar la Semana Santa, tomamos esta primera de las siete palabras de Jesús: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23, 34), en este caso “no saben lo que dicen”, para referirnos a las expresiones, en estado emocional de enojo, del Diputado del MAS Rolando Cuéllar, ante el comunicado que hizo la Conferencia Episcopal Boliviana, leído por Mons. Ricardo Centellas en su calidad de Presidente de la misma. Dicho Diputado, en tono amenazante, afirma: “con este discurso de este sacerdote nos va a obligar a hacer un proyecto de ley para regular a la Iglesia Católica.  La Iglesia no debería meterse en los temas políticos (…) Más bien la Iglesia debería pedir justicia para esos 37 huérfanos, 37 viudas (…) Me preocupa la Iglesia porque fue parte del golpe de Estado. Nosotros vamos a pedir al Ministerio Público investiguen a estos sacerdotes (…) Vamos a hacer una Resolución Camaral directo al Papa, porque no puede un sacerdote, de ese nivel, estar como si fuera el portavoz de los partidos políticos de la derecha (…) Vamos a presentar una Ley contra la Iglesia Católica”.

  1. NATURALEZA JURÍDICA DE DERECHO PÚBLICO INTERNACIONAL DE LA IGLESIA CATÓLICA

Todas las religiones gozan del principio de igualdad, pero su institucionalidad puede tener naturaleza jurídica diferente. Por razones históricas, la Iglesia Católica está amparada por el Derecho Público Internacional y las otras iglesias por el Derecho Privado nacional, en virtud a que la Santa Sede, desde donde gobierna y pastorea el Papa, está reconocida en el sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con ese estatus y que, como cualquier otro Estado, tiene su representación diplomática en el Nuncio Apostólico y su representación pastoral en la Conferencia Episcopal Boliviana.

Así lo comprendió el Tribunal Constitucional de Bolivia, en su fundamentación jurídica de la Resolución 0168/2003-R, en la señala: “La Iglesia Católica es la única Iglesia que tiene un derecho público eclesiástico, potestad que deriva de su propia naturaleza jurídica de derecho público internacional (…)”. El mismo Código Civil todavía vigente, cuando habla de personas colectivas, coloca a la Iglesia Católica en el mismo nivel que las entidades públicas: “El Estado boliviano, la Iglesia Católica, los municipios, las universidades y demás entidades públicas con personalidad jurídica reconocida por la Constitución Política y las leyes” (Art. 52, 1, Código Civil), que no tiene nada que ver con que el Estado sea laico o no, sino que simplemente se trata de reconocimiento de su naturaleza jurídica. Como si eso fuera poco, en la primera línea del Convenio Marco, firmado entre el Gobierno Plurinacional de Bolivia y la Conferencia Episcopal Boliviana en agosto de 2019, señala: “La Iglesia Católica en Bolivia, con personería jurídica de derecho público (…)”.

En ese sentido, la pretensión de “regular” a la Iglesia Católica resulta al menos ignorancia supina o peor aún, una deliberada negación y vulneración de derechos, como ya lo pretenden la Ley 351 y la Ley 1161; lo cual no quiere decir que la Iglesia Católica, en todos los países, no respete el derecho interno de los Estados y que no observe la normativa que le es aplicable.

  • EL COMPROMISO DE LA IGLESIA CON LA POLÍTICA EN SENTIDO AMPLIO, COMO BÚSQUEDA DEL BIEN COMÚN.

En todo tiempo, el poder en Bolivia, siempre ha querido arrinconar a la Iglesia Católica a la predicación de la Palabra de Dios desencarnada de la realidad socio-política y a la celebración sacramental mirando al cielo sin implicancias históricas. Así sucedió con los gobiernos militares de facto, los gobiernos neoliberales y el régimen del “proceso de cambio”, en cada tiempo, a su turno, persiguieron y asesinaron a miembros de la Iglesia; descalificaron y pretendieron hacerle daño.

La Iglesia Católica no puede renunciar a su vocación profética si realmente quiere ser coherente y fiel a Dios y a Jesús. Dios mismo no es indiferente a la realidad socio-política de su pueblo sometido a esclavitud en Egipto; Él “ve la humillación de su pueblo”, “escucha sus gritos” y “conoce sus sufrimientos”; “por esta razón baja para librarlo del poder de los egipcios y para hacerlo subir a un país grande y fértil, a una tierra que mana leche y miel” (Ver. Ex. 3, 7-10). La proclamación de la misión de Jesús trastoca los intereses del poder político y religioso de su tiempo, “vino a anunciar buenas noticias a los pobres”, “a proclamar la liberación de los cautivos”, “dar vista a los ciegos” y “libertad a los oprimidos” (Ver Lc. 4, 18-19).

En ese marco, el Papa emérito Benedicto XVI, en su Encíclica Deus Caritas Ets, reafirma la triple tarea de la evangelización, la kerigmática (anuncio), la liturgia (sacramentos) y la diakonía (servicio social), dando el carácter de interdependencia de las mismas al exclamar: “Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de la otra (…)” (DC, 25.a).

En consecuencia, la diakonía se expresa y debe expresarse, no solo en la caridad asistencial en situaciones de emergencia con carácter circunstancial y temporal o en la caridad promocional, que ayuda a que los pobres sean sujetos de su propia promoción humana para salir de esa situación, ámbitos que atienden el nivel de los efectos; sino también debe ir a las causas que generan los males de este mundo, con la caridad liberadora y la caridad reconciliadora, asumiendo que, “la Iglesia como Madre y Maestra, experta en humanidad, debe discernir e iluminar, desde el Evangelio y su enseñanza social, las situaciones, los sistemas, las ideologías y la vida política del continente. Debe hacerlo, aun sabiendo que se intenta instrumentalizar su mensaje” (DP, 511).

Entonces, ¿cuál es el compromiso de los Obispos con la política?

En principio, la Iglesia está convencida que “la dimensión política, constitutiva del hombre, representa un aspecto relevante de la convivencia humana (…) porque tiene como fin el Bien Común de la sociedad (…)” (DP, 513-514), reafirmado por el Papa Francisco en la Evangelli Gaudium con un enfoque más profundo: “La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común” (EG, 205). Por eso, “la fe cristiana no desprecia la actividad política; por el contrario, la valoriza y la tiene en alta estima” (DP, 513-514).

Por eso, “(…) en sentido amplio, la política interesa a la Iglesia y, por tanto, a sus Pastores, ministros de la unidad. Es una forma de dar culto al único Dios, desacralizando y a la vez consagrando el mundo a Él” (LG 34). Por supuesto, le queda claro a la Iglesia, que “los Pastores, (…) que deben preocuparse de la unidad, se despojarán de toda ideología político-partidista que pueda condicionar sus criterios y actitudes. Tendrán, así, libertad para evangelizar lo político con Cristo, desde un Evangelio sin partidismos ni ideologizaciones (…)” (DP, 526).

En esa responsabilidad, la Conferencia Episcopal Boliviana, ha venido cumpliendo su misión evangelizadora en los procesos socio-políticos de la historia boliviana, ofreciendo orientaciones pastorales desde el Evangelio y el Magisterio Social de la Iglesia, consciente de que no le corresponde dar soluciones técnicas, sino criterios éticos, llamando al diálogo, la concertación y a la transformación pacífica de conflictos.

Pero, también, los obispos no pueden callar ante las contradicciones del poder y ante la flagrante vulneración de Derechos Humanos, ayer como hoy. Solo como recordatorios, se puede mencionar el Documento “Paz y Fraternidad” en 1976; la “Carta pastoral sobre el momento político del país” en 1978 y “Dignidad y libertad” en 1980; la denuncia de las contradicciones sociales del periodo denominado neo-liberalismo, empezando por su apoyo a la “Marcha por la Vida” de 1986 que cuestionaba el DS 21060, con gestos concretos de solidaridad hasta apoyos directos a las luchas reivindicacionistas de obreros y campesinos, incluido programas de desarrollo a favor de los mineros relocalizados.

Lo mismo ocurre en el régimen del MAS, donde son abundantes los mensajes y Cartas Pastorales de los Obispos, por ejemplo, en el proceso constituyente, en las confrontaciones violentas, frente a las vinculaciones de algunas autoridades con el narcotráfico denunciadas valientemente por el Cardenal Terrazas, en las expresiones autoritarias, en la negación fáctica de los derechos de la “madre tierra” y de los derechos de los pueblos indígenas.

En términos generales, los roles de la Iglesia Católica en Bolivia en el campo socio-político se expresaron y expresan en: 1) Orientación Pastoral y llamado a la paz y la justicia; 2) Facilitación del Diálogo y; 3) Apoyo a la deliberación y proposición social. En ese marco, no es cierto que la Iglesia no se hubiera pronunciado en relación a los hechos violentos y de muerte en Sacaba y Senkata. Solamente en noviembre de 2019, los días 7, 16, 20, 23 y 25, hubo cinco comunicados de la Conferencia Episcopal Boliviana ante los hechos de violencia. Específicamente el 16 de noviembre se pronuncia por el respeto a la vida frente a la muerte de chapareños en Sacaba y entre el 19 y 20 de noviembre, el templo de San Francisco de Senkata se convirtió en lugar de acogida de heridos y morgue temporal de los muertos, incluso de refugio de familiares dolientes.

En concreto, en relación al servicio de facilitación del diálogo, la Iglesia solo lo presta si las partes en conflicto así lo piden. Exactamente eso pasó en la facilitación del diálogo en noviembre de 2019, en cuyo contexto, fue el mismo Evo Morales que en su Twitter publicó: “Pido a organismos internacionales como la ONU, países amigos de Europa e instituciones como la Iglesia Católica, representada por el hermano Pontífice, acompañarnos en el diálogo para pacificar nuestra querida Bolivia. La violencia atenta contra la vida y la paz social”.

En este marco debe comprenderse el comunicado de la Conferencia Episcopal Boliviana del 19 de marzo pasado, que da testimonio de la verdad ante tantas mentiras que buscan hacer relatos sesgados de los acontecimientos. Fueron Obispos y presbíteros, los testigos directos de los hechos en los diálogos y los acuerdos para la sucesión constitucional en condiciones extraordinarias.

En suma y conclusión, la Iglesia Católica, institucionalmente no puede ser regulada a capricho político; tiene el derecho y el deber de evangelizar la política y ejercer su vocación profética y que intervino como facilitadora del diálogo a petición y participación de las partes involucradas y no como actora político-partidaria y tiene la exigencia moral de dar testimonio de lo que vio y escuchó. “El que tenga oídos para oír, que oiga” (Mt, 13, 43).

Santa Cruz, 25 de marzo de 2021

Juan Carlos Velásquez

DEPARTAMENTO DE PASTORAL

UCB, Regional Santa Cruz

Graciela Arandia de Hidalgo



Nuestro sitio web utiliza cookies para que usted tenga una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando estará dando su consentimiento y la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies