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domingo 2 octubre 2022
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Ángelus. El Papa: en lugar de juzgar todo y todos, ¡cuidado con nosotros mismos!

Campanas/vaticannews.va/ Estamos llamados a “vigilar nuestro corazón” para no sucumbir al mal y dar escándalo a los demás. Palabras de Jesús que el Papa recordó a la hora del Ángelus, llamando a todos los cristianos a estar “atentos a la cerrazón” que es “la raíz de muchos males en la historia”. Atentos también debemos estar a la cerrazón de la Iglesia, advierte Francisco, porque “el diablo siempre insinúa sospechas para dividir y excluir”.

Como cada domingo el Papa Francisco se asomó a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano para rezar junto con los fieles presentes en la Plaza de San Pedro la oración mariana del Ángelus y compartir su comentario al Evangelio del día, hoy, Marcos, (9,38-43.45.47-48), que nos habla de un breve diálogo entre Jesús y Juan.

Llamados a vigilar nuestro corazón

Francisco comenzó haciendo presente que Juan habla “en nombre de todo el grupo de discípulos”. Ellos habían visto a un hombre “que expulsaba demonios en el nombre del Señor, pero se lo impidieron porque no formaba parte de su grupo”. En este punto, -siguió diciendo el Papa – Jesús invita a no obstaculizar a los que hacen el bien, porque contribuyen a la realización del plan de Dios. Y luego, “los amonesta”: 

En lugar de dividir a las personas en buenos y malos, todos estamos llamados a vigilar nuestro corazón, para no sucumbir al mal y dar escándalo a los demás.

La tentación de la cerrazón

El Santo Padre explicó que las palabras de Jesús “revelan una tentación y ofrecen una exhortación”: 

La tentación es la de la cerrazón. Los discípulos querrían impedir una buena obra sólo porque la persona que la ha realizado no pertenece a su grupo. Creen que tienen “derechos exclusivos sobre Jesús” y que son los únicos autorizados a trabajar por el Reino de Dios. Pero así acaban sintiéndose privilegiados y consideran a los demás como extraños, hasta el punto de volverse hostiles hacia ellos. 

El diablo siempre insinúa sospechas para dividir y excluir

Así, el Papa constató que, de hecho, toda cerrazón “hace tener a distancia a los que no piensan como nosotros”. Y esto “es la raíz de muchos de los grandes males de la historia – afirmó -: del absolutismo que muchas veces ha generado dictaduras y de tantas violencias hacia el que es diferente”. En este punto, el Papa Francisco realizó una advertencia: también debemos estar atentos a la cerrazón en la Iglesia, porque el diablo, “que es el divisor -esto es lo que significa la palabra ‘diablo’, que ‘hace la división’- siempre insinúa sospechas para dividir y excluir a la gente”. 

Lo intenta con astucia, y después puede pasar como con aquellos discípulos, que llegan a excluir incluso a los que habían expulsado al propio diablo. 

Ojo con la mentalidad de “nido”

A veces también nosotros, continuó el Papa, “en lugar de ser comunidades humildes y abiertas, podemos dar la impresión de ser ‘los mejores de la clase’ y mantener a los demás a distancia”:en lugar de intentar caminar con todos, – advirtió nuevamente – podemos mostrar nuestra “licencia de creyentes”: “Yo soy católico, yo soy católica”, “Yo pertenezco a esta asociación, a aquella…” Y los demás son unos pobrecitos, ¡no! Esto es un pecado: exhibir la “licencia de creyentes” para juzgar y excluir. De ahí que invitase a todos los fieles a pedir “la gracia de superar la tentación de juzgar y catalogar”, añadiendo que Dios “nos preserve de la mentalidad de ‘nido’”, es decir, la de “guardarnos celosamente en el pequeño grupo de los que se consideran buenos”: 

El sacerdote con sus fieles seguidores, los agentes de pastoral cerrados entre sí para que nadie se infiltre, los movimientos y asociaciones en su carisma particular, y así sucesivamente. Cerrados. Todo esto corre el riesgo de convertir a las comunidades cristianas en lugares de separación y no de comunión. 

El Espíritu Santo – reiteró el Papa – no quiere cerrazones; quiere apertura, comunidades acogedoras donde haya lugar para todos.

El riesgo de ser inflexible con los demás e indulgente con uno mismo

Tras hablar de la tentación revelada por Jesús, el Santo Padre habló de la exhortación que el Maestro nos hace: 

En lugar de juzgar todo y a todos, ¡tengamos cuidado con nosotros mismos! De hecho, el riesgo es ser inflexible con los demás e indulgente con nosotros mismos. Y Jesús nos exhorta a no pactar con el mal, con imágenes impactantes: “Si algo en ti es motivo de escándalo, ¡córtalo!”. No dice: “Piénsalo, mejóralo un poco…”. No: “¡Córtalo!” Si algo te hace mal, ¡córtalo! No dice “si algo es motivo de escándalo, detente, piensa un poco, mejora un poco…¡no! “¡Córtalo, de inmediato!”. 

Una poda para crecer mejor y dar fruto

“Jesús es radical en esto, exigente, pero para nuestro bien, como un buen médico” afirmó inmediatamente Francisco, que explicó que “cada corte, cada poda, es para crecer mejor y dar fruto en el amor”. Y antes de llamar a la oración a la Virgen Inmaculada para que “nos ayude a ser acogedores con los demás y vigilantes con nosotros mismos”, invitó a hacernos una pregunta: 

“¿Qué hay en mí que sea contrario al Evangelio? ¿Qué es lo que, concretamente, quiere Jesús que reduzca en mi vida?”

Graciela Arandia de Hidalgo



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