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miércoles 19 diciembre 2018
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Monseñor Sergio Gualberti alerta “Grave descomposición y confrontación social en el país”.

Calificó los linchamientos como «actos criminales y gravísimo pecado… resultado de la cobardía de las masas, de la impunidad y de la ausencia de la justicia y del Estado…

Desde la Catedral Metropolitana, el Arzobispo de Santa Cruz en su homilia de este domingo denunció que el país se encuentra en un «grave estado de descomposición y confrontación social» lo dijo a tiempo de citar una serie de hechos ocurridos recientemente como los linchamientos en San Julián y Uncía, la vulneración del padrón electoral que genera desconfianza, la ocupación de tierras forestales protegidas y la creciente violencia hacias las mujeres, entre otros males del país.

La Iglesia celebra hoy la Solemnidad de Cristo Rey y en ese sentido, Monseñor Sergio Gualberti invitó al pueblo boliviano a “Acoger a Cristo Rey, nuestro único Señor —porque—
nos ayuda no sólo a nosotros personalmente sino también a nuestra sociedad a encontrar el rumbo hacia una convivencia justa y en paz, en particular en este tiempo de grave descomposición y de confrontación social”.

“Como muestra unos hechos de estos días: el acto criminal y gravísimo pecado de los linchamientos, resultado de la cobardía de las masas, de la impunidad y de la ausencia de la justicia y del Estado; la improvisación y la vulneración del padrón electoral en las elecciones primarias generan desconfianza en el sistema electoral; los enfrentamientos entre niveles de gobierno y la ocupación de tierras forestales protegidas”.

DIA DE LA NO VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

“También sigue la preocupación por el multiplicarse de feminicidios frutos del machismo, el odio y la violencia ciega en contra de las mujeres. Nos unimos al clamor que se eleva en este Día mundial de la NO violencia en contra de la mujer, pidiendo que se eduque a las nuevas generaciones al respeto de la mujer en igual dignidad y derechos y se termine con la discriminación y toda violencia física, sexual y psicológica”.

REPENSAR EL PAIS: ¿QUÉ PAIS QUEREMOS CONTRUIR Y CON QUÉ VALORES?

Para el Arzobispo “Es el momento de repensar lo que estamos viviendo y de preguntarnos ¿qué País queremos construir y con cuales valores? La figura de Cristo, el Rey de la verdad, la vida, de la santidad y la gracia, la justicia, el amor y la paz, nos indica el camino: dejar de lado los sueños de poder, las confrontaciones y las divisiones, y abrirnos a horizontes de amor y escenéperanza, sobre los firmes cimientos del bien común, de la reconciliación y la unidad”.

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HOMILIA COMPLETA DE MONSEÑOR SERGIO GUALBERTI, ARZOBISPO DE SANTA CRUZ
DOMINGO 25 DE NOVIEMBRE

Con esta solemnidad de Cristo Rey termina el Año Litúrgico en nuestra Iglesia, tiempo en el cual hemos ido viviendo a la luz de la fe y con gratitud los misterios principales de la salvación. Y hoy, la Iglesia centra su atención sobre el rol insustituible de Jesucristo en la historia de la humanidad como el único Señor ante quien debemos arrodillarnos. El único que puede pedirnos la adhesión de todo nuestro ser y de nuestra conciencia, el Señor al que se orienta nuestra historia personal, familiar, comunitaria y social. Ningún ser humano, por poderoso que sea, tiene la potestad de exigirnos la adhesión total a su persona y, en el caso de que lo hiciera, cometería una grave arbitrariedad.

Las lecturas de la liturgia nos ayudan a entender en qué sentido Cristo es Rey, y desde ya podemos decir que su realeza es muy distinta de cómo la concibe el mundo. La lectura del profeta Daniel presenta una visión cósmica en la que aparece la figura del “Hijo de hombre”, el “Mesías” enviado por Dios a su pueblo. El llega “sobre las nubes del cielo”, símbolo de la vida que trae y, con un ceremonial de las entronizaciones imperiales, recibe del “Anciano”, o sea de Dios, “el dominio, la gloria y el reino… su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido”. Es una visión grandiosa en la que el Mesías aparece dentro de la historia y al mismo tiempo por encima de ella, ejerciendo un señorío temporal y además eterno.

La 2da lectura del libro de Apocalipsis identifica al “Hijo de hombre” con Jesucristo y lo define con una serie de títulos que ayudan a descubrir su vocación y misión:
– el “testigo fiel” que, con su palabra, su vida, su pasión y muerte, nos ha revelado la verdad acerca del misterio de nuestro Dios, que es Padre de la vida, del amor y la misericordia.
– “El primero que resucitó de entre los muertos” y que por tanto precede a una multitud de hermanos en la gloria de Dios.
-El “rey de reyes” que en la gloria ha recibido el poder de vencer al pecado y a la muerte en la tierra y en el cielo.
– el Alfa y el Omega, el principio y fin del universo liberándola de toda clase de esclavitud y de la muerte.

Jesús mismo manifiesta cuál es su misión y en que consiste su realeza: “Para esto he nacido y he venido al mundo; para dar testimonio de la Verdad”. seguir

Por la cruz, nosotros somos partícipes de su realeza, no como privilegio para jactarnos o para dominar, sino como servicio de amor y entrega a los demás. El paso decisivo para convertirnos en discípulos de Jesús y participar del Reino, no es otro que reconocer en el Crucificado al Hijo de Dios. Sólo con la mirada hacia Jesús en la cruz y, con él, hacia todas las víctimas de la injusticia y los sufrientes de este mundo se producirá en nosotros la auténtica conversión que pide el Evangelio y podremos hacernos “súbditos del Reino de Dios”.
Súbditos no de tiranos que esclavizan, sino de Cristo que “nos ama y nos liberó de nuestros pecados” y por tanto personas evangélica y espiritualmente libres, que con gratitud expresan su adhesión gozosa

Acoger a Cristo Rey, nuestro único Señor,
nos ayuda no sólo a nosotros personalmente sino también a nuestra sociedad a encontrar el rumbo hacia una convivencia justa y en paz, en particular en este tiempo de grave descomposición y de confrontación social.

Como muestra unos hechos de estos días: el acto criminal y gravísimo pecado de los linchamientos, resultado de la cobardía de las masas, de la impunidad y de la ausencia de la justicia y del Estado; la improvisación y la vulneración del padrón electoral en las elecciones primarias generan desconfianza en el sistema electoral; los enfrentamientos entre niveles de gobierno y la ocupación de tierras forestales protegidas. También sigue la preocupación por el multiplicarse de feminicidios frutos del machismo, el odio y la violencia ciega en contra de las mujeres. Nos unimos al clamor que se eleva en este Día mundial de la NO violencia en contra de la mujer, pidiendo que se eduque a las nuevas generaciones al respeto de la mujer en igual dignidad y derechos y se termine con la discriminación y toda violencia física, sexual y psicológica.

Es el momento de repensar lo que estamos viviendo y de preguntarnos ¿qué País queremos construir y con cuales valores? La figura de Cristo, el Rey de la verdad, la vida, de la santidad y la gracia, la justicia, el amor y la paz, nos indica el camino: dejar de lado los sueños de poder, las confrontaciones y las divisiones, y abrirnos a horizontes de amor y esperanza, sobre los firmes cimientos del bien común, de la reconciliación y la unidad.

Con sentimientos de gozo y gratitud a Cristo Rey hagamos nuestra la alabanza del libro de Apocalipsis: “A Él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén”.

Oficina de prensa de la Arquidiócesis de Santa Cruz

Erwin Bazán Gutiérrez



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